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Críticas

Robot Dreams: La mágica amistad entre un perro y su robot

Adaptación del cómic de Sara Varon, Pablo Berger encandila con una enternecedora animación en el Nueva York de finales del siglo XX
Robot Dreams: La mágica amistad entre un perro y su robot 1

¿Sueñan los robots con hacerse amigos de los perros neoyorquinos? Si todos los canes de la Gran Manzana fueran tan entrañables como el que protagoniza Robot Dreams, la incursión en la animación de Pablo Berger presentada en Cannes 2023, tal vez Philip K. Dick se hubiera pensado titular de otra manera su icónica novela cyberpunk. La adaptación en cine del cómic de Sara Varon poco tiene, no obstante, de futurista, porque su historia nos traslada al Nueva York de los años previos al 2000 para contarnos la preciosa amistad entre un perro y su androide

La estética retrochentera tiñe el escenario por el que pasean estos personajes en busca de cariño mutuo, cuyo dibujo enseguida nos trasmite candidez y ternura. Como en el cómic homónimo de Varon, en Robot Dreams Perro es un can solitario que decide comprarse un robot de compañía para paliar esa situación. La chispa entre el androide y el mamífero salta enseguida, pero un día de playa pronto pondrá a prueba su amistad, separándolos. ¿Serán capaces de reencontrarse y continuar siendo amigos o el destino los llevará por otros derroteros, cada uno por su lado? 

Así, Robot Dreams cuenta una historia de encuentro y separación, y lo hace sin necesidad de que ninguno de sus protagonistas articule palabras. El trazo del dibujo, sus gestos y sus formas son capaces de comunicar un amplio abanico de emociones y de encandilar incluso al espectador más cínico. ¿Ha realizado Berger la película más cautivadora vista en el Festival de Cannes 2023? Es más que probable, vistas las reacciones del público internacional. 

Una apuesta visual sencilla

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Varias cosas destacan de la apuesta visual de Robot Dreams. Los escenarios, desde el East Village neoyorquino hasta Coney Island, están repletos de detalles y cuidado, además de un variado plantel de extras, mientras que su trazo sencillo es reconocible y funcional. Existía el peligro de que restara agilidad a los protagonistas, pero el fervor con el que se mueve la colita de Perro cuando se entusiasma constata la preocupación de Berger sobre este aspecto. No siempre, por otra parte, se consigue esa organicidad, como demuestra la escena, complicada, de Robot soñando con el mundo de Oz. 

Otra cosa son los movimientos de cámara que articulan las secuencias de la película. Si bien es cierto que Robot Dreams es compacta y bastante coherente al emplear planos generales, planos medios, plano-contraplano y barridos para seguir la acción de los protagonistas, hay al menos un par de momentos en que esa línea de trabajo se deja de lado. En concreto, la secuencia de Perro en la estación de esquí, que hace uso de un POV un poco raro, rompe una unidad de estilo y dilata de manera innecesaria la duración de la película, en opinión de esta cronista. 

Un festín de referencias

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Para los que crecieron y se hicieron adultos durante los 80 y los 90, la película de Berger va a sacarles varias sonrisas, porque Robot Dreams es un maravilloso festín de referencias de la cultura pop. Citamos: los cuchillos Ginsu; la cultura Nuyorica que fusionó la música salsa, el jazz y el funk en el NY de los años 80; el álbum Dark Side of the Moon, de Pink Floyd; el videoclub Kim’s Video; la teleserie Alf; la novela Cementerio de animales, de Stephen King; las coreografías de Busby Berkeley; o el filme El Mago de Oz, uno de los leit motivs más chulos de la cinta. 

En el ámbito de los motivos recurrentes, es más que meritorio el trabajo musical de la película. Si la envolvente partitura de Alfonso Vilallonga consigue captar el espíritu del Nueva York de esos años, los temas empleados para definir cada uno de los personajes y cada una de las amistades no podrían haber sido mejor seleccionados. Earth, Wind & Fire, The Feelies o Booker T. Jones ponen ritmo a los sentimientos de Perro y Robot para que amistad resuene tanto en la Gran Manzana como en el resto del mundo, en la medida de lo posible. Con unos personajes tan adorables, va a ser complicado que no lo consigan. 

Imagen de portada: Robot Dreams – BTEAM Pictures (Montaje de portada: Cine con Ñ)

Paula Arantzazu Ruiz

Doctora en Comunicación Social por la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), con una tesis sobre Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi y la cultura visual de la medicina. Colabora como periodista y crítica cinematográfica en Cine con Ñ, Cinemanía, Diari Ara, Rockdelux, Tarde de Perros-SensaCine, Cáñamo, entre otros medios. También ejerce la docencia como profesora asociada en la Universidad de Murcia.