Críticas
Bodegón con fantasmas: El pueblo está vivo, el pueblo está muerto

Stills de 'Bodegón con fantasmas'. ©Txuca Pereira/Sideral. Montaje: ©Cine con Ñ
Bodegón con fantasmas sucede en un pequeño pueblo manchego. La rutina y las dinámicas rurales se ven sacudidas cuando distintos habitantes del pueblo empiezan a experimentar experiencias con el Más Allá. Los vivos y los muertos parecen entrar en contacto, con experiencias que trastocarán antiguos planes y presentará algunos nuevos. Los lugareños tendrán que decidir qué hacer ante estas apariciones.
Enrique Buleo presenta su primer largometraje como director, una comedia de paradojas, terrenal y sobrenatural, dividida en distintos episodios pero unida en este espacio físico y simbólico que es el pueblo. Así, la película se mete de lleno en la tradición del clásico humor manchego de evocación cuerdiana —el pueblo primordial, principio y fin de todas las cosas—, aunque lo interesante de ella es precisamente cómo encuentra su propia personalidad dentro de esos márgenes.


Arturo Tena