CRÍTICAS
Auri: Madurez y liberación sin personalidad

Stills de 'Auri'. ©Leandro Betancor. Montaje: ©Cine con Ñ
Auri es un ama de casa de 65 años que, tras jubilarse, recibe por primera vez un dinero propio, que decide gastarse en explorar los límites de su libertad tras una vida dedicada a su marido, su hijo o incluso su nieto. Tomás, el marido, esta perdido en los recuerdos, asociados a un pasado futbolístico, y la ilusión de que su nieto se convierta en deportista profesional. Esa doble crisis deberá evolucionar para que la pareja se encuentre a sí misma.
Segunda película de Violeta Salama, responsable de la irregular Alegría (2021), una buena idea que no acabó de cuajar, con una ficción prima hermana. Sin el exotismo de la comunidad judía de Melilla, más bien con la cotidianidad de una pareja de jubilados en la Málaga más o menos actual, habla de lo mismo: la liberación femenina en la madurez, dejando atrás ciertos lastres sin romper del todo con el modelo familiar del que viene.

Jose A. Cano