CRÍTICAS | SEMINCI 2026
La ambigüedad de ‘A nadadora’ propone un acercamiento entre el naturalismo y lo sobrenatural a la Galicia de los 90

'A nadadora', de Sandra Sánchez. ©Tandem Films
En A nadadora, Nico vive en un pueblo de la costa gallega en los 90 con sus tíos, porque sus padres son antiguos yonquis. Su padre, de hecho, es vecino del mismo pueblo y a veces ella sale a furtivear marisco con él sin contárselo a los tíos, que no lo aprobarían. En uno de esas expediciones, Nico cae al mar y pierde el conocimiento. En ese momento, antes de desvanecerse del todo, ve a una chica de su edad nadando. Una muchacha que la empezará a perseguir, y con ella, el recuerdo de su madre, a la que no ha podido conocer.
Sandra Sánchez debuta en el largometraje con este drama familiar que parece la cara B de Romería (2025), una versión en la que la joven protagonista no sale del entorno gallego… y este, además, es algo más modesto, por decirlo de alguna manera, que en el caso de la película de Carla Simón. Es llamativo, eso sí, que ambas cineastas opten por una aproximación que combina el realismo con cierto toque onírico o, en este caso, rozando lo sobrenatural. Y la solución, también en el caso de Nico, será la huida.
Jose A. Cano