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Series españolas

Citas Barcelona: Eso no te lo esperabas, ¿eh?

La secuela de 'Cites' consigue superar su condición de anuncio turístico pero no las limitaciones de un esquema en el que jugar a sorprender solo lleva a caer en clichés diferentes
Citas Barcelona: Eso no te lo esperabas, ¿eh? 1

Como su propio nombre indica, Citas Barcelona cuenta las historias cruzadas de varias personas que se encuentran en Barcelona tras conocerse por una aplicación de citas. Citas, por supuesto, de muy diferente tipo: de jóvenes, de mayores, de personas que engañan con la foto o que en realidad no tienen ganas de quedar, entre personas que ya se conocían o entre personas neurodivergentes. Todas enmarcadas en diferentes espacios icónicos de la capital catalana, algunos más conocidos y otros menos.

Con la avalancha de ciudades que se pegan guantazos por perdonarle impuestos a los rodajes de tirios y troyanos, hasta el punto de ofrecerse a pagarlos por ellos solo por salir retratadas al estilo de París en el cine gringo —que no en el francés, que suele dejar meridianamente claro que su capital es un agujero infecto—, era extraño que la pionera en ese tipo de marketing patatero pero efectivo no se sumase a la ola. Incluso repitiendo el desopilante retruécano de poner el nombre de la ciudad en el título como en aquella película en la que ustedes y yo estamos pensando.

Lo hace con una secuela de Cites, un artefacto de cuando TV3 juega a ser una televisión europea y se queda a medias, versión local de la muy superior Dates británica. La entrada de Prime Video no influye tantísimo en el nivel de producción como el elegir recortar la temporada a seis episodios —imitando algo bueno de la original— para comprimir las historias, que en las dos anteriores volvían, se revolvían y se cruzaban durante 13 capítulos.

Además la primera entrega, la de 2015, contaba con RTVE en la coproducción, que también la estrenó en La 1 para toda España, así que siempre fue un producto ligeramente por encima de la media en la capacidad económica, dentro de que, al ser básicamente historias de gente hablando, lo tiene fácil. Por el camino, como todos los episodios de Citas Barcelona son bilingües, resulta que Amazon lleva ventaja en aquello del 6% —que en realidad no tiene que llegar ni al 3,5%— incluso a alguna plataforma española.

Relaciones sofisticadas y autoparódicas en el mundo de hoy

Citas Barcelona

Recuerden que, de últimas, la premisa de Citas Barcelona es la misma que la de First Dates y similares, pero ficcionada. Curiosamente esto último provoca que a los personajes se los trate como más humanos que a los invitados, concursantes o lo que sean de dichos programas seleccionados habitualmente para que el público se ría de ellos. La serie, al menos, asume que cuando dos personas son tan diferentes que por muy atractivas que sean no surge el tema, es una situación mucho más incómoda que graciosa.

Por supuesto dicho esquema convierte la diversidad de la que suelen presumir este tipo de productos (tan netamente urbanos) en una especie de gancho comercial o una forma de buscar torcer el culo al espectador. De manera que hay un personaje arromántico, que enseña hasta la bandera de dicha comunidad. Hay una cita entre personas neurodivergentes que a pesar de que en algún momento es excesivamente tópica y paternalista, más o menos se acaba salvando bien, aunque de forma previsible. Hay varios que confrontan a sus exes y otros que se explican por qué llevaban no se sabe cuanto tiempo sin verse. Y alguien que nunca ha tenido orgasmos y se ve venir quién, porque diversidad sí, pero tópicos facilones también.

En fin, que son situaciones que se dan en la vida, cosa que aspiran a reflejar estas series, pero por eso mismo se representan tantas veces en la ficción y muchas veces suenan a ya vistas. Claro, cuando alguien tiene que escribirlas sí o sí, el reto es si intentar hacer lo de siempre muy bien o darle un giro inesperado y nunca visto. El problema es cuando lo nunca visto es siempre lo mismo, como en las series recientes que se autoperciben como «de chicas»Citas Barcelona no parece tener tan segmentado el público, aunque claramente apunta a espectadores urbanitas de cierto poder adquisitivo y capital cultural— que han convertido el «se queda soltera porque ella quiere y está empoderada» en un nuevo cliché.

Citas Cristina Barcelona

Citas Barcelona

En Citas Barcelona hay de todo, como en botica, revolcándose en todas las ventajas y desventajas posibles de las antologías con la rémora, ya presente en las temporadas 1 y 2, de que las historias paralelas de cada episodio no se hablan siempre tan bien como deberían o sus puntos en común no acaban de funcionar. Está lleno de referencias para nacidos en los 70-80, con guiños a Atrapado en el tiempo —la única trama que le hizo gracia a quien suscribe, aunque tras el shock inicial pierde garra—, Friends e incluso un episodio entero de reencuentro de Antonio Hortelano y Eva Santolaria, esta último retomando su personaje de las anteriores temporadas, como trasuntos idealizados de sus personajes de Compañeros.

Barcelona se recorre de punta a punta, casi siempre con espacios considerados emblemáticos y presuntamente atractivos para el visitante como escenario por alguna razón, aunque a veces lo que sucede podría ser en cualquier parte y se hace ahí para que se vea bien bonito. La influencia de Richard Linklater, encima, inunda varias tramas, sobre todo la del capítulo final, demostrando que todos nos acabamos creyendo muy originales más o menos de la misma manera. No es que la serie «no funcione» —quizás particularmente ese episodio si se haga pesado previsible en su final «abierto» y sus reflexiones sobre las relaciones—, es entretenida, pero casi todo lo que propone suena a ya visto.

Pidiendo la cuenta y llamando al taxi, la conclusión es que Citas Barcelona a veces es más Barcelona que Citas pero que no decepcionará a quien disfrutase de las dos primeras en el sentido de dar píldoras de culebrón con reflexiones a veces mejor presentadas y a veces peor sobre las relaciones modernas en las ciudades turísticas de hoy. No es un tratado ni pretende serlo, el reparto es tan bueno y está tan bien colocado cada uno en el papel que sabe hacer que tira solo, pero es mucho menos rompedora y original de lo que a veces parece creerse. Otra es que ya en este punto de la edad dorada de las series lo que se pida sea eso.

Imágenes: Citas Barcelona – Prime Video
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.