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Concha Velasco: 65 años en el cine en 5 papeles

Concha Velasco cumple 81 años. Es una de nuestras mejores actrices: llegó a la profesión después de querer ser bailarina y acabó convirtiéndose en un rostro indispensable del cine español. Una actriz con múltiples largometrajes…
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Concha Velasco cumple 81 años. Es una de nuestras mejores actrices: llegó a la profesión después de querer ser bailarina y acabó convirtiéndose en un rostro indispensable del cine español. Una actriz con múltiples largometrajes a sus espaldas que, sin embargo, nunca recibió un Goya (solo tiene el de Honor) y que se atrevió a renunciar a una posible carrera en Hollywood para seguir trabajando en España. Hoy, el cine parece no interesarle demasiado.

Durante sus 65 años de carrrera en el cine, Concha Velasco pudo trabajar con los mejores directores de varias generaciones: desde José Luis Saenz de Heredia, Pedro Lazaga o Mariano Ozores hasta Pedro Olea, Mario Camus, José Luis García Sánchez, Jaime de Armiñán o Luis García Berlanga (con el que consiguió trabajar en su último y regular filme, París Tombuctú).

Es complicado repasar una carrera en un solo artículo de una de las actrices más prolíficas y queridas de nuestro país. Se puede, al menos, destacar cinco papeles muy distintos, unos de otros, donde además su presencia destaca especialmente. Se ha intentado escoger títulos de diversas etapas de la carrera  de Velasco que reflejen, a su vez, un cambio de registro y de interpretación: papeles en la comedia más costumbrista de los años 60, alguno de sus mejores melodramas y también sus últimas comedias más mamarrachas.

 

TRAMPA PARA CATALINA (Pedro Lazaga, 1961)

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A principios de los 60, Concha Velasco era ya toda una estrella dentro de la industria cinematográfica del país. Tan solo seis años antes había comenzado a hacer pequeños papeles (su debut en el cine, sin acreditar, fue en La reina mora, en 1955) pero enseguida se hizo un hueco con papeles en Las chicas de la cruz roja (Rafael J. Salvia, 1958),  Los tramposos (Pedro Lazaga, 1959) o Amor bajo cero (Ricardo Blasco, 1960) ya como protagonista absoluta.

En 1961 protagonizó Trampa para Catalina, su segunda película bajo la dirección de Pedro Lazaga. Es cierto que la actriz vallisoletana también realizó en este periodo algún que otro drama (El indulto o La paz termina nunca) pero donde destacó fue en la comedia, el género que la convirtió en un rostro popular. En esa categoría se ubica Trampa para Catalina, una película muy típica de aquellos años, con un reparto muy conocido (Antonio Ozores o Manolo Gómez Bur como secundarios) pero que además intentaba acercar el aire del neorrealismo italiano a España, aunque con menos acierto que otros filmes como Los chicos (Marco Ferreri, 1959).

Lo interesante de la película es el personaje de Concha Velasco, Catalina, una chica bastante humilde que vive en la periferia madrileña, que desea tener dinero para cumplir su verdadero sueño: montar una pescadería. La premisa es bastante original, y aunque luego la película gire por otros derroteros no tan interesantes, en lo que respecta al personaje y a la actuación de Concha Velasco el análisis es totalmente positivo. Además, es el filme perfecto para ver cómo en sus inicios la Velasco ya evidenciaba una frescura y una vis cómica bastante sorprendentes. En este filme también demostró, en una escena, otra de sus facetas: la de bailarina.

 Se puede disfrutar de Trampa para Catalina en Flixolé.

 

LIBERTAD PROVISIONAL (Roberto Bodegas, 1976)

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A lo largo de esa década de los 60, Concha Velasco siguió desarrollando su faceta de actriz cómica,  salvo en algún caso excepcional (como Los gallos de la madrugada, dirigida por Jose Luis Saénz de Heredia en 1971). Por lo tanto, es más interesante dar un salto temporal hasta mediados de los 70, cuando la actriz vivó un gran momento profesional y pasó de Conchita Velasco a ser Concha Velasco. Durante esa época consiguió demostrar lo gran actriz dramática que era con títulos como No encontré rosas para mi madre (Francisco Rovira Beleta, 1973), Las bodas de Blanca (Francisco Regueiro, 1975) o Las largas vacaciones del 36 (Jaime Camino, 1976).

En 1976, estrenó Libertad provisional. La llamada “Tercera Vía” estaba ya casi finalizando, pero es cierto que queda algún eco en este filme de Bodegas y en el interesante personaje de Velasco: una mujer que trabaja vendiendo libros y que además se acuesta con algunos de sus clientes por puro placer, porque así lo decide. Además no consiente que nadie se meta en su forma de vivir. A esto se suma al matiz de que es una madre soltera que decide no vivir con su madre (ausente en todo momento en el filme) y vivir solo con su hijo pequeño. Es interesante la ausencia de la generación anterior: no importa de dónde viene este personaje sino lo que representa su personalidad, moderna para la época. Fue uno de sus papeles más atractivos de ese período.

Concha no cedió ante el cine del destape, en todo su esplendor en 1976. Sí es cierto que en Libertad provisional, igual porque en el guión estaba justificado, no tuvo pudor en hacer escenas de cama enseñando sus pechos, algo a lo que se negó en la versión extranjera de No encontré rosas para mi madre, por ejemplo. La película pasó por el Festival de San Sebastián en una edición particularmente complicada por los problemas con ETA. Aún así, recibió el premio Perla del Cantábrico a la mejor película de habla hispana.

Puedes ver Libertad Provisional online en Filmin.

 

YO ME BAJO EN LA PRÓXIMA, ¿Y USTED? (José Sacristán, 1992)

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Concha Velasco no le prestó demasiada atención al cine en la década de los 80; apenas hizo cuatro películas. Cuando se estrenó Yo me bajo en la próxima ¿y usted? llevaba ya tres años sin estrenar ningún título (el último fue Esquilache, de Fernando Fernán Gómez en 1989), pero la idea de volver a meterse en la piel de un personaje que le había dado tanto éxito en el teatro una década antes, y el volver a trabajar con su amigo José Sacristán ayudó a que regresara al cine.

Yo me bajo en la próxima ¿y usted? había sido un gran éxito teatral escrito por Adolfo Marsillach que, en esta ocasión, volvió a escribir el guion con Jose Sacristán, que se puso detrás de las cámaras una vez más. Sacristán planteó la película única y exclusivamente como un homenaje a Concha Velasco, hasta el punto de que le permitió, en una de las escenas más locas de la película, cantar La chica yeyé (como ya había hecho en su momento en Historias de la televisión, en 1965).

La película tiene cierto encanto. Sus protagonistas, José y Concha (José Sacristán y Concha Velasco) desprenden una nostalgia y tristeza sin caer tampoco en un sentimentalismo fácil: estamos ante un matrimonio divorciado que se encuentra tras 17 años, en una boda, y rememoran (a través de flashbacks) algunos momentos vividos juntos y por separado.

Ese es otro de los placeres de la película: el personaje de Sacristán recuerda algunos encuentros con mujeres en un pasado y todas las interpreta Concha Velasco. Ese juego de interpretar a diversos personajes (cosa que ya hacían en la versión teatral y también en la televisiva) queda bastante bien y le permite a Concha adoptar múltiples registros, divertidos y tristes. El largometraje también le sirvió a Concha para rescatar otra de sus facetas: la de cantante, en una escena genial, de cinco minutos, junto a Sacristán.

Lógicamente no estamos ante una película redonda, pero sí es agradable ver cómo Concha Velasco desarrolla un bonito papel, de mujer madura que se plantea su vida al reencontrarse con su exmarido. Además, ver juntos en pantalla a Concha Velasco y a José Sacristán siempre es apetecible, y más en una película, o en un texto, a la que los dos tienen un gran cariño.

Encuentras disponible Yo me bajo en la próxima ¿y usted? online en Flixolé.

 

MÁS ALLÁ DEL JARDÍN (Pedro Olea, 1996)

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Pedro Olea había dirigido en los 70 a Concha Velasco en dos películas muy importantes de su carrera: Tormento (1974) y Pim, Pam, Pum… Fuego (1975) en las que director y actriz se entendieron muy bien; en Más allá del jardín (1996), su tercera colaboración, también hubo sintonía. Al principio no estaba claro que Concha Velasco fuera la protagonista: Antonio Gala, el autor de la novela en la que se inspira la película, quería a Catherine Deneuve (que rechazó la oferta).

El papel de Concha Velasco en Más allá del jardín es uno de los mejores de su carrera y su mejor colaboración con Pedro Olea. Estamos ante la historia de una mujer madura (Palmira) que llega a un momento de su vida en el que decide replantearse todo por completo: vivir aventuras con otros hombres y, sobre todo, dejarlo todo atrás, su vida en Sevilla, para embarcarse en una nueva etapa vital e ir de voluntaria a Ruanda.

A nivel de montaje la película es destacable: comienza con el personaje de Concha Velasco ya en Ruanda y luego a modo de flashback el director nos muestra todo lo que sucede en la vida de Palmira para que llegue a tomar una decisión tan radical. Concha Velasco está sublime en esta película. Borda un personaje tan contenido y reflexivo que no llega a explotar nunca porque no hace falta: la actriz consigue expresar todo lo que siente esta mujer desde la calma, la mirada y los silencios.

Todo parecía indicar que la actriz, nominada en los Premios Goya, iba a recibir el tan ansiado galardón (solo había estado nominada a actriz de reparto por Esquilache) pero se lo arrebató Emma Suárez. Eso no le sentó nada bien a Concha Velasco: años después, cuando recibió el Goya de Honor, bromeó con aquel enfado. La película fue igualmente un gran éxito de público y consiguió recaudar más de un millón de euros.

Puedes ver Más allá del jardín online en Flixolé.

 

CHUECATOWN (Juan Flahn, 2007)

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En las dos últimas décadas, Concha Velasco se ha dedicado más al teatro que al cine. Uno de sus últimos papeles más llamativos en cine es el casi protagonista de Chuecatown, escrita por Félix Sabroso, Dunia Ayaso y Juan Flahn y dirigida por este último. Se trata de una comedia absolutamente mamarracha que, vista de manera superficial,puede parecer de un humor básico y lleno de clichés pero la gracia está en que se ríe de eso mismo (o lo intenta). Además, bebe de películas tan divertidas como Perdona bonita pero Lucas me quería a mi (1997).

El filme demuestra que el hecho de que salgan homosexuales estereotipados no tiene por qué ser malo y que se puede hacer humor de ello: es lo que hace el personaje de Concha Velasco, una mujer entre amargada y cotilla que ama a su hijo gay y odia a su yerno al entrar en un ambiente distinto al que está acostumbrada, en Chueca, y adaptarse perfectamente. Genial una escena en un bar gay donde se pone a hablar de Antonio Gala.

El personaje de la Velasco (que interpreta a Antonia) es una delicia. Se nota que la actriz está disfrutando interpretando a una mujer tan descarada -e insoportable por momentos- que se ve envuelta en una trama de asesinatos a ancianas. No se le ha hecho demasiado caso a esta película y sobre todo al papel de la actriz, pero tiene alguna que otra escena maravillosa con Rosa Maria Sardá, que eclipsa por momentos a los demás actores con su carisma, su desparpajo y su veteranía como intérprete cómica. Una pena que no haya seguido haciendo comedia últimamente. Chuecatown fue su penúltimo papel principal en cine; el último fue Enloquecidas (Juan Luis Iborra, 2008).

Se puede ver Chuecatown online en Filmin.

Con este listado se evidencia que estamos ante una actriz capaz de adaptarse a cualquier tipo de personaje y de película. Sus más de 100 títulos así lo ejemplifican. Últimamente no ha querido hacer cine, como hemos apuntado anteriormente, pero la pudimos ver en un papel pequeño en Malasaña 32 (Albert Pintó, 2020). Nada más, desgraciadamente.

 

Javier Valera (@jvaleraros)

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