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Cine clásico

El cine francés de Buñuel y el discreto encanto de la provocación 

FlixOlé estrena varias de las películas que el aragonés hizo en Francia, donde pudo crear con total libertad sus películas más sofisticadas, mordaces y fetichistas
El cine francés de Buñuel y el discreto encanto de la provocación  1

En las primeras páginas de Mi último suspiro, la obligatoria autobiografía de Luis Buñuel, el aragonés cuenta que sus padres le concibieron en París, durante su luna de miel. Sea cierta o no esta historia, el hecho de que Buñuel lo incluyera en sus memorias refleja el empeño del de Calanda en mostrar su relación casi predestinada con Francia, país recurrente en la vida y clave en el cine del director. Tanto es así que marcó el inicio (Un perro andaluz, La edad de oro) y el final de su carrera (El fantasma de la libertad, Ese oscuro objeto de deseo).

Con un padre comerciante que viajaba a menudo al país vecino, el primogénito de los Buñuel tuvo siempre a Francia entre ceja y ceja, quizá porque representaba una modernidad que no encontraba en la Aragón de los años 10 y 20. El joven Buñuel había empezado a aprender francés a caballo entre su tío sacerdote y los corazonistas, y cuando aún era un menor en Zaragoza ya tuvo el deseo de irse a estudiar a (otra vez) París, aunque finalmente acabó en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Sus deseos franceses se acabaron cumpliendo en 1925 en un viaje a la capital permitido precisamente por la dirección de la Residencia. Ahí Buñuel improvisó sus primeras experiencias en la puesta en escena, tuvo su primer trabajo en el cine (con Jean Epstein), entró en contacto con el movimiento surrealista y sus representantes e hizo Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (1930). Es decir, se forjó como artista y empezó a conocer el oficio.

Aunque volvió a España durante los años de la II República tras el escándalo de La edad de oro, Buñuel se casó con una mujer francesa (Jeanne Rucar) y su primer destino de exilio al estallar la Guerra Civil volvió a ser París, para apoyar desde lo más cerca posible al bando republicano. Después, el «cruzar el charco» y encontrar el éxito en México le separó del cine europeo durante dos largas décadas. Su regreso a España y, sobre todo, a Francia sería paulatino, manteniendo siempre su residencia en el país centroamericano. 

A diferencia de lo que ocurría en nuestro país, sobre todo (pero no solo) con la censura franquista, en Francia se apoyó enérgicamente el cine de Buñuel: desde la Palma de Oro en el Festival de Cannes a Viridiana (1961), su prestigio se disparó. Por eso dispuso de libertad, tiempo y recursos para poder desarrollar sus ideas sin cortapisas. El estreno en la plataforma FlixOlé este mes de mayo de varias de las películas que componen esta llamada «etapa francesa» de Buñuel permite analizar, en 5 películas, las características de este período de su filmografía, que optaba por desprenderse aún más de ataduras narrativas, con una mirada pesimista sobre la realidad y una perversa crítica a una burguesía a la que el propio aragonés sabía que se había abandonado.

LA MUERTE EN ESTE JARDÍN (1956)

La vuelta al cine europeo de Buñuel fue, como decíamos, poco a poco. Mientras aún trabajaba a un ritmo alto en México, dirigió sus dos primeros proyectos en lengua francesa, que combinaban producción gala con italiana o mexicana: Así es la aurora (1955), rodada en Córcega, y esta La muerte en este jardín, película de aventuras, basada en una novela de José André Lacour, en la que una revolución frustrada en una dictadura militar sin determinar (al estilo «república bananera») lleva a una misión de supervivencia por una jungla para pasar la frontera.

Aunque está claramente por debajo de sus posteriores películas francesas y Buñuel comentó en sus memorias sus «dramáticos problemas de guión», La muerte en este jardín es un curioso y entretenido filme que reúne a un cast potente (el director aireó también sus problemas con la actitud de Simone Signoret en el rodaje) para mezclar drama y acción con un potente mensaje político de corte libertario. Además de varios detalles añadidos made in Buñuel, la película inauguró la amistad y colaboración del aragonés con el actor Michel Piccoli, uno de sus intérpretes de cabecera.

Puedes ver La muerte en este jardín online en FlixOlé.

DIARIO DE UNA CAMARERA (1964)

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Pero para entender de verdad el cine francés de Buñuel hay que ir a esta retorcida obra que adapta una novela de Octave Mirbeau. En 1963, el productor Serge Silberman se plantó en Madrid para convencer al cineasta de hacer una película juntos, y acordaron llevar a cabo Diario de una camarera. Además de la colaboración con Silberman, que produjo casi todas las películas del director en Francia, con este trabajo el de Calanda empezó a trabajar con un equipo del que ya no desprendería: el ayudante de dirección Pierre Lary, la script Suzanne Durremberger y, sobre todo, el guionista Jean-Claude Carrierè, que en esta película además actúa (es el cura del pueblo).

Quizá por su cercanía temporal y temática con Viridiana o Tristana, Diario de una camarera es menos conocida o revisitada que otras películas del período francés de Buñuel. Sin embargo, es la base de todo lo que vendría después, una inspirada y perturbadora película sobre la llegada de una parisina (Jeanne Moreau) que se muda a una gran casa de terratenientes en el campo francés. Bien pudo haber sido la inspiración del buñueliano Carlos Saura para su Ana y los lobos (1972): el franquismo sustituido por los aires malsanos de la Francia de los años 30, entre represión sexual y desigualdad social.

Como curiosidad, en la manifestación de extrema derecha que vemos en Diario de una camarera, Buñuel incluyó —y varias veces, además— el nombre de Jean Chiappe. Chiappe fue un político derechista y Prefecto de Policía en París que estuvo en el origen de la censura a La edad de oro, más de 30 años antes de esta película. La venganza se sirve fría y sutil.

Puedes ver Diario de una camarera online en FlixOlé.

BELLE DE JOUR (1967)

El gran éxito en Francia de Buñuel. Belle de Jour es una de sus películas más recordadas y un imprescindible para entender el estilo y la profundidad temática del genio de Calanda a estas alturas de su carrera. Una vez más con Carrière, adaptaron una novela de Joseph Kessel que Buñuel definió como «melodramática, pero bien construida». El español se quedó con el provocador hilo argumental, el de una mujer casada y de clase acomodada con tendencias masoquistas que decide secretamente dedicarse a la prostitución.

Guiada por la magnética interpretación de Catherine Denueve, Belle de Jour confirma que Buñuel está cada vez menos interesado y obligado a contar una historia según el orden lógico de la narrativa cinematográfica, esta película entra sin remilgos en la profundidad de lo onírico, en todo lo que hay de sugestivo, oscuro e inexplicable detrás del deseo. La crítica de clase detrás del erotismo de este filme se convertiría en el marco discursivo del director. 

En Mi último suspiro, Buñuel aseguró que la pregunta que más veces le han hecho sobre una de sus películas es qué hay dentro de esa caja que abre un cliente asiático del burdel de Belle de Jour. No se desvela nunca su contenido, pero horroriza a todas las mujeres del local menos a la protagonista. «Como no lo sé, la única respuesta posible es: «Lo que usted quiera», escribió el director.

Puedes ver Belle de Jour online en FlixOlé.

EL DISCRETO ENCANTO DE LA BURGUESÍA (1972)

Después de volver brevemente a España para adaptar a su admirado Galdós en Tristana (1970), Buñuel regresaría a Francia para siempre. Cuando hizo El discreto encanto de la burguesía, ya entrado en la vejez, adquirió el estatus de leyenda. Las primeras generaciones de críticos y directores que se habían criado con el cine, desde todas las partes del mundo, lo reconocían como el maestro del surrealismo que había conseguido mantener su personalidad a lo largo de 50 años. El Óscar para esta película, además de por la calidad misma del filme, era también un reconocimiento de Hollywood a la carrera de Buñuel.

Su mayor éxito de crítica y público desde Belle de Jour, El discreto encanto de la burguesía (lo de añadir un adjetivo al encanto fue cosa de Carriére) es una de las películas más abiertamente cómicas del director. Aunque el cine de Buñuel siempre está dispuesto a la sátira y la ironía, la raquítica historia —el único guión 100% original de esta lista— de tres parejas de la alta sociedad francesa que intentan cenar en distintas ocasiones sin éxito nos regala su película francesa más graciosa, cruzando los límites de El ángel exterminador con una mordaz exploración del inconsciente y la falsedad de clase.

Puedes ver El discreto encanto de la burguesía online en FlixOlé.

ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO (1977)

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Después de El fantasma de la libertad (1974), llegaría la última película de Buñuel: Ese oscuro objeto del deseo. Después de cerrar su trilogía sobre «la búsqueda de la verdad» con sus tres anteriores películas (La Vía Lactea, El discreto encanto de la burguesía y El fantasma de la libertad) y a sus 74 años, Buñuel estaba al borde del retiro. Pero, por suerte, consiguieron convencerle de hacer una más.

Con Ese oscuro objeto del deseo Buñuel regresó a una narración menos fragmentada y capitular. Vino, claro, de una nueva adaptación literaria, en este caso de una novela de Pierre Louÿs. Un antiguo proyecto rescatado sobre un acaudalado hombre (Fernando Rey) que cuenta, en un viaje en tren de Sevilla a Madrid, su exasperante historia de amor con una joven española (Ángela Molina y Carole Bouquet). Buñuel se despedía del cine con una película dedicada a la obsesión y frustración de un hombre mayor por no consumar sexualmente con una mujer, como en La edad de oro.

Aunque es evidente su conexión también con la trama de Tristana, Ese oscuro objeto del deseo presenta a un viejo protagonista menos mezquino que en aquella (igual de misógino, en el fondo), un “pelele” que baila al son de una mujer desdoblada en dos rostros bajo una misma identidad. Es también una película más literal que las anteriores de Buñuel, pero donde también hay espacio para el fetichismo y la desencantada mirada moral y social que inundó todo su cine francés. La desconcertante secuencia final de la mujer mayor que hila un encaje ensangrentado fue el último plano que rodó nunca el aragonés, un adiós que bien podría haber salido de Un perro andaluz y que resume el compromiso con la provocación emotiva y casi física detrás de sus imágenes.

Puedes ver Ese oscuro objeto del deseo online en FlixOlé.

Puedes disfrutar de las películas de la etapa francesa de Buñuel en FlixOlé, de estreno en la plataforma en el mes de mayo.

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, en 2018 cofunda y dirige el medio especializado Cine con Ñ.

Twitter: @artena_

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