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Entrevistas

«El slasher suele tener muchos elementos machistas»

Tras décadas en la industria, Carlota Pereda estrena en cines su 'Cerdita', película de género que va con todo contra el bullying y la gordofobia
Carlota Pereda

Carlota Pereda es la principal responsable de una película llamada provocadoramente Cerdita, una de las sensaciones españolas de la temporada. El camino de Pereda empezó hace un lustro con un cortometraje, siguió con un Goya y culminó con la materialización de un largo sobre aquella idea que surgió en la piscina de un pueblo extremeño. Ya solo por haberlo conseguido se ha convertido en la primera directora en dirigir un largometraje de terror en España, una de las cuentas pendientes del avance de las mujeres en la industria.

Con una selección en Sundance y premios en los principales festivales de cine fantástico del mundo (Austin y Sitges), este slasher que va a machete contra el bullying y la gordofobia viene pisando fuerte de cara a su estreno en cines el próximo 14 de octubre. Tras décadas en el sector, Carlota Pereda tiene la oportunidad de presentar su primera película como cineasta –pronto llegará la segunda, con Belén Rueda de protagonista-, y de forma clara y resolutiva explica para Cine con Ñ qué hay detrás de este filme que exprime el terror desde lo corporal.

¿Cuántas formas puede tener la violencia? En la película vemos la crueldad del bullying, más o menos explícita, pero también hay venganza, maltrato familiar…

Muchas, la violencia forma parte del ser humano. Para mí en la película era importante el tema de la violencia normalizada, de las cosas que se dan en el día a día, que no les prestamos atención, pero que también son violencia como las agresiones verbales. En general, en todos esos comportamientos normalizados de violencia social. Me parecía muy interesante hacer una película en la que lo más brutal no fuera lo que viene dentro de la ficción establecida del serial killer, sino lo que es capaz de hacer la gente normal en un día de sol.

¿De qué manera sirve el cine de género y el terror para hablar de personas normales en situaciones nada normales?

El terror es un género que funciona desde la empatía. Tú no puedes dar miedo si no empatizas con el personaje principal, y para mí eso era muy bonito. Lo que yo quería es que la gente se pusieran en la piel de Sara (la protagonista) y, a través de su día terrible, pudiera experimentar lo que sufrió esta chica en su día a día. El género lo que tiene también es que permite acercarte a un público que, a lo mejor, no es el que suele ir a ver películas sobre temática social, pero, de repente, van a ver unas palomitas y se encuentran que están envenenadas.

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Carlota Pereda en el rodaje de ‘Cerdita’

Con el slasher como gran punto de partida, ¿cómo querías relacionarte con los referentes de género? Puede ser ayuda o inspiración, pero también una trampa.

Sí el género es complicado porque puedes quedarte en las convenciones del género, de meter sangre y ya está, por ejemplo. Pero yo, más que intentar subvertirlo, lo que yo he intentado es ser lo más honesta posible con el personaje de Sara. Sabiendo que quería coger la estructura del slasher, porque eso siempre fue con una intención, pero que no nos delimitara al personaje sino al contrario, que fuera la protagonista la que limitara los términos del slasher.

Del género me interesaba también que, aunque siempre se habla de la final girl, el slasher suele tener muchos elementos machistas. Mi idea era coger a un personaje femenino de verdad y jugar con él. Veo mucho slasher y mucho cine de terror, y me parecía interesante proponer algunos cambios.

¿Cómo te tomabas la parte más lúdica del género? La película tiene esa parte de divertimento, su humor negro y también comedia pura.

Para mí la vida, en la experiencia humana, no existe si no hay comedia. Muchas veces pasa algo muy terrible o a mí me pasan muchas cosas muy terribles y tú te das cuenta que la vida sigue. Quise que en el primer acto de Cerdita sucediera algo horrible y, de repente, ves que todo el resto sigue existiendo a tu alrededor. Que sigue la luz y sigue tu día a día. La comedia surge en esos momentos, a veces de manera patética y a veces de manera simplemente cómica.

«El cuerpo puede ser un instrumento de goce, una prisión o puede ser un arma que te da fuerza»

¿En qué medida el cuerpo es el medio para expresar la violencia social en Cerdita? La carne y la presencia física juegan un papel muy importante en la película.

Me interesaba que la película fuera muy orgánica en ese sentido. El cuerpo puede ser un instrumento de goce, una prisión o puede ser un arma que te da fuerza. Al final todos nos sentimos vivos, estamos en este mundo a través de un cuerpo, y siempre me ha parecido muy curioso, y a veces muy frustrante, como el cuerpo en el que naces puede determinar toda tu existencia. Eso me fascina, y creo que pasa con los hombres, pero con las mujeres eso es especialmente acuciante.

En la película esta cárcel que puede significar el cuerpo también se transmite a través de un ambiente que lo hace más presente aún: el calor, el bañador…

Sí, ese es el motivo de hacer la película en verano. Es una época en la que o te encierras o estás ahí expuesto todo el tiempo. Y además está el sudor, el calor… nunca puedes escapar a esa sensación física de que estás presente en la tierra, de que estás encerrada en un cuerpo.

Del personaje y presencia de Sara sale todo el planteamiento de Cerdita. ¿Cómo fue el proceso de encontrar a Laura Galán para el cortometraje previo y luego el trabajo con ella en rodaje?

Estuve dos años hasta encontrarla para el corto. Lo bueno que tiene Laura Galán, además de todo su talento, es que es una actriz madura que tiene la cabeza muy bien puesta, que sabe su lugar en el mundo y no tiene ningún complejo. Es me dio mucha libertad a la hora de rodar: no tenía que hacer concesiones por no dañar a la actriz. Ella sabe lo que quiere y por qué vamos a rodar así, es la primera que entrega su cuerpo y su alma.

Eso te da libertad a la hora de escribir: saber que cuentas con la mejor intérprete posible, y que además tiene el mejor violín, que es su talento, para hacer lo que tú quieres proponer. Y aparte está el hecho de, si con el corto es amiga y con la película ya es familia, podemos hablar claramente como dos mujeres adultas del por qué de cada secuencia y cómo lo íbamos a rodar, dónde íbamos a llegar, qué se puede decir… esta película la hemos hecho de la mano totalmente.

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Laura Galán y Carlota Pereda en el rodaje de ‘Cerdita’

¿Qué papel juega la zona de La Vera, en Extremadura en esas claves ambientales?

Me parece un sitio hermosísimo que tiene de todo: un paisaje árido, las piscinas, una montaña que yo no había visto en el cine… Además, está el hecho de que tengo una conexión personal con el lugar: escribí la película ahí, en sus calles, veía exactamente por donde iba a pasar Sara. Todo pasaba en mi cabeza según lo que yo iba viendo. Incluso en la última secuencia de la película fui a ese sitio que estaba sin usar. Sabía que las cosas que pasaban en la película podían suceder allí mismo. Para mí era muy difícil disociarlo de aquel espacio. Me gustaba la idea de contar una historia terrible en un lugar muy hermoso.

¿Por qué crees que se está dando está tendencia en el cine español reciente de ambientar las historias en el rural y de salir de las grandes ciudades?

Yo creo que es desde la verdad, que desde lo local te lleva a lo universal. Todas las películas que se han hecho este año son películas muy universales. Alcarràs es una película muy universal, Secaderos es una película muy universal… tratan todas temas locales de gente que conoce de lo que está hablando, y eso creo que se transmite. Esa verdad se transmite. Por otra parte, también se da el tema de que después de una pandemia todos estamos hartos de las ciudades. Muchas de las cosas que pasan no suceden por un solo motivo.

Fotografías: Carlota Pereda en posado y rodaje de Cerdita – Ellas Comunicación.
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.