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Candela Peña, la actriz que nos ganó siendo transparente

La catalana cumple 50 años cuando está a punto de llegar a los 30 de su impactante debut en ‘Días contados’

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Era María del Pilar, pero ya es para siempre Candela. Candela Peña. La actriz española cumple 50 años casi a la vez que hace 30 en el cine, números redondos para una de las intérpretes más destacadas de su generación. Un camino en el que la actriz se ha distinguido por la fuerza de sus interpretaciones y la naturalidad con la que se ha tomado siempre los altibajos de su profesión. 

En 2024 se cumplirán tres décadas del estreno de Días contados (Imanol Uribe, 1994), la película con la que una veinteañera del Bajo Llobregat conseguía su primer papel nueve meses después de llegar a Madrid a buscar suerte. Un personaje que le cambiaría la vida a aquella joven que tenía claro que quería ser actriz, y que lo ha sido con todas las letras pese a que no encajara con los estrechisimos cánones femeninos de algunos sectores de la industria. De hecho, contribuyó a cambiarlos.

Ese debut es parte de la selección de películas de Candela Peña que dispone la plataforma FlixOlé en su catálogo. Una lista de títulos que permite ver cómo se fue moldeando la carrera de la lanzada Peña en sus inicios y, sobre todo, cómo ha sido capaz de sobrevivir en esto una profesional que, pese a protagonizar películas de los mejores cineastas del país, no ha dejado de considerarse una superviviente más en un mundo tan difícil como el de la interpretación. 

Los primeros años: reír sin vergüenza

Ya la hemos mencionado, pero hay que volver a Días contados para entender lo que fueron los primeros años de carrera de Candela Peña en el cine español. En la película de Imanol Uribe Peña interpretó a Vanesa, la deslenguada y simpática amiga andaluza de Charo (Ruth Gabriel). Peña demostró que tenía importantes dotes cómicas y que podía, en cuestión de un segundo, darle y quitarle gravedad al hecho de interpretar a una joven en proceso de adicción a la heroína y en el límite de la prostitución. 

Esta capacidad para la comedia en situaciones difíciles que demostró en su primer personaje en cine —que le valió además ¡dos! nominaciones a los Goya (Mejor Actriz Revelación y Mejor Actriz de Reparto)— marcaría los papeles que recibiría Peña en los siguientes años. En los 90 y primeros 2000 Peña interpretó papeles que aprovechaban sobre todo su vis simpática y natural, que la colocaban fácil en la etiqueta de “española normal y corriente”.

Además de su icónica protagonista en Hola, ¿estás sola? o su recordado papel en Todo sobre mi madre (segunda nominación a los Goya), Peña brillaría por sus dotes tragicómicas en películas corales como la popularísima ¿De qué se ríen las mujeres? (1996), la literaria La Celestina (1996), la minusvalorada Insomnio (1997), la antiromántica Novios (1999) o la meta-actoral Sin vergüenza (2001).

Fue especialmente Joaquín Oristrell —sus divertidas comedias salen mucho en esta lista (¿De qué se ríen las mujeres?, Novios y Sin vergüenza)— el que supo detectar y desarrollar la gran capacidad de la actriz catalana como ‘robaescenas’ en cualquier registro. Candela Peña podía desatascar cualquier secuencia para darle el toque humorístico o más bien dramático que necesitaba la historia, grande o pequeña que fuese, como luego se le reconoció con Una pistola en cada mano (2012). Ya entonces, aunque quizá el público aún no la identificara del todo como tal, se sabía en el sector que Peña valía tanto para un roto como para un descosido. 

La consagración y la cara de lo poco extraordinario

Pero fueron sus papeles en Te doy mis ojos (2003) y, sobre todo, su gran oportunidad en Princesas (2005) —dos Goya para ella— los que consagraron a Peña en un rango dramático de primer nivel y la colocaron entre las grandes actrices españolas para cualquier espectador. Con el cine social más comprometido la actriz encontraba su sitio como una de las que mejor podía sintetizar lo que era un rostro anónimo, una de tantas. 

Tras esos éxitos empezaría una etapa más difícil para Candela Peña. Como ocurre aún hoy día, la carrera de una mujer actriz se complica al acercarse a los 40 y ella, pese a su prestigio, tuvo que sufrirlo —y aún lo vive—. La actriz acusó la inactividad especialmente antes y después de su embarazo, como aseguraría en 2013 en uno de sus ya habituales puñetazos de realidad a la audiencia en las entregas de premios. 

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Candela Peña en ‘Los años desnudos’ (2008)

 Aún así, la actriz se las apañó para seguir encontrando su hueco, algo que le brindarían de forma continuada en sus proyectos la dupla de directores compuesta por Dunia Ayaso y Félix Sabroso, que contaron con ella para películas tan especiales como su arreglo de cuentas con el Destape en Los años desnudos (2008), la solitaria La isla interior (2009) o la enigmática El tiempo de los monstruos (2015), ya con Sabroso en solitario. 

En los últimos años, su carrera ha vuelto a tener grandes protagonistas como el de La boda de Rosa (2021), su reencuentro con Icíar Bollaín, o la serie Hierro (2019-2021) pero eso no le ha impedido seguir dándonos personajes secundarios, sobre todo cómicos, para la memoria. Ahí está su verdad en Las ovejas no pierden el tren (2014) o, sobre todo, en Pieles (2017), ópera prima de Eduardo Casanova donde interpreta a uno de esos personajes con particulares condiciones físicas. La actriz vuelve a dar una lección de cómo hacer reír sin esbozar ni una sonrisa (en este caso, aunque quisiera, tampoco podría haberlo hecho). 

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Candela Peña en ‘Pieles’ (2017)

Con nuevos proyectos ya en camino, Candela Peña llega a los 50 años demostrando que aún puede ofrecer muchas cosas después de 30 siendo un referente para cualquiera que quiera ser actor o actriz sin tener el físico más normativo del mundo. Lo sigue haciendo porque consigue eso tan difícil de que sus interpretaciones transmitan y puedan ser “leídas” por el espectador.Hace transparente el interior de personajes que tienen poco de extraordinario. Quizá porque ella misma, después de dar con tantas otras, solo sepa ofrecer la cara que realmente tiene.

Puedes disfrutar de las interpretaciones de Candela Peña en su colección dedicada de FlixOlé
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