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Críticas

Campeonex: Ir con los que ganan es muy fácil

Fesser hace una buena secuela del éxito de 2018, repitiendo lo que ya estaba bien de la original y sumando acertadas novedades
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Tras un traumático torneo, Campeonex imagina cómo los campeones vuelven a reunirse. El grupo tiene una nueva entrenadora que, por error, ha inscrito al club en atletismo, lo que complicará y mucho la preparación de cara a poder competir. Buscando a todos los integrantes del viejo equipo y sumando algunos nuevos fichajes, los campeones tendrán que enfrentarse a una serie de calamidades que pondrá muy difícil repetir los éxitos del pasado.

Con esto de las secuelas y las sagas es complicado repetir el éxito de la original, que siempre acecha por detrás en comparación, Pero si se trata de la secuela de Campeones (2018) es todavía más difícil. La película de Javier Fesser sobre el equipo de baloncesto de personas con discapacidad consiguió la cuadratura del círculo: gustó a la crítica, obtuvo decenas de premios (¡Goya a la Mejor Película!) y encandiló al público, que llenó y volvió a llenar las salas para convertirla en un éxito millonario en taquilla.

Fesser se ha puesto manos a la obra con una secuela que, sin contar ya con el factor sorpresa, es canónica. Lo es porque repite lo suficiente todo aquello que hacía divertida a la original y se actualiza lo justo para justificar su existencia y no dar la sensación de ya vista. Pese a un inicio titubeante, algunas imperfecciones y un final estirado, Campeonex responde a las expectativas humorísticas y emotivas que se le piden y nos devuelve al equipo en plena forma y hasta un poco más maduro.

Salir a empatar

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Vista con la perspectiva del tiempo, Campeones (2018) fue un caso verdaderamente especial. Ninguna comedia española del siglo XXI, ni siquiera el histórico tsumani de espectadores de Ocho apellidos vascos (2014) o hitos bien aceptados como Días de fútbol (David Serrano, 2003), ha tenido el éxito en taquilla, de crítica y de premios que tuvo la película de Javier Fesser con su simpático y tierno equipo de personas con discapacidad.

Era muy tentador, y diría que hasta lógico, querer reeditar un fenómeno que, asombrosamente, había dejado un buen sabor a absolutamente todo el mundo. Pero luego toca bajar al barro, y ahí se plantea siempre el arma de doble filo de las secuelas a partir de éxitos: ¿Cómo dar otro paso en la misma línea y que no parezca que simplemente se está estirando el chicle? En el caso de Campeonex, además, con la sensación de que, en el mejor de los casos, puedes empatar todo lo bien que salió en la primera. Que superarla es imposible.

Da la impresión de que Fesser no se ha obsesionado demasiado con el dilema, y, junto a Athenea Mata en el guión, ha ido a lo práctico. Se nota que ambos han entendido bien qué hizo que la película original gustara tanto (la naturalidad al tratar el tema de la discapacidad, la dinámica de la competición, el ensalzamiento de sentimientos feel-good de grupo…) y la han replicado hasta donde permitía la sensación de no estar haciendo la misma película. Ni más, ni menos. Lo cual tiene bastante mérito.

Lo que hacen los verdaderos campeones

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La complicación de no complicarse en Campeonex tenía que venir acompañada del buen funcionamiento de las pocas pero importantes novedades. El cambio más grande es el de la entrenadora, con Elisa Hipólito en la dificílisima papeleta de intentar hacer olvidar a Javier Gutiérrez en el papel del coach del equipo. Y, sin resultar tan divertido como Gutiérrez en sus interacciones con los campeones, Hipólito hace un buen papel entendiendo las características de su personaje y explotándolas con gracia. No es lo mismo, pero funciona a su manera.

El segundo es el gran fichaje sorpresa de esta secuela, el robo del mercado: se llama Brian, más conocido como Brianeitor2002 en redes, y ya tiene hasta un documental asociado. Fesser entiende que es clave presentar e introducir correctamente a este joven streamer en silla de ruedas y lo hace con paciencia e inteligencia, sin insistir, sin parar y sin opacar demasiado al resto. Lo introduce suavemente en la dinámica general de la película, un guante que Brian recoge y potencia con una interpretación natural y convincente.

Por ir llegando a línea de meta: Campeonex es una secuela satisfactoria de todo lo bueno que tenía Campeones, comandada por un director que entiende perfectamente qué y cómo resolver la papeleta cuando es imposible repetir la sensación de frescura y urgencia. La película tiene gracia, algo que contar y unos giros de emoción y ternura bien metidos. Fesser sabe cómo destacar sus fortalezas, esconder lo suficiente sus varias debilidades e integrar las necesarias caras nuevas al equipo para que sumen. Es lo que hacen los verdaderos campeones, ganen o pierdan.

Imágenes: foto fija de Campeonex (Montaje de portada: Cine con Ñ)

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, en 2018 cofunda y dirige el medio especializado Cine con Ñ.

Twitter: @artena_