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«Con cortos como los que se hacen ahora se pueden llenar salas comerciales»

Entrevistamos a Abraham López, director de Blue&Malone. Casos imposibles, nominada al Mejor Cortometraje de Animación en los Goya 2021.

"Con cortos como los que se hacen ahora se pueden llenar salas comerciales" 1

Abraham López es el director Blue y Malone. Casos imposibles, corto nominado al Goya a Mejor Cortometraje de Animación y que ha pasado por más de 70 festivales y recabado 15 premios desde su estreno el pasado mayo. Producido por ESDIP Animation Studio, la productora de animación de la Escuela de Arte ESDIP, el corto es la secuela de Blue y Malone. Detectives imaginarios, que estuvo nominado en la misma categoría en 2014.



López nos cuenta como en apenas un lustro, la evolución de los personajes ha dado un salto calidad tanto técnico como temático y también que aquella nominación fue el empujón para darles continuidad. Esta segunda producción, que cuenta con Aura Garrido en el personaje de Berta -la niña protagonista de la primera parte, ahora adulta- esperan que sea solo una entrega más y un paso intermedio para un futuro largometraje.

El cineasta charla con Cine con Ñ sobre el estado de la animación en España, las posibilidades del cortometraje y la crisis de los cines, que ellos mismos vaticinaron a su pesar ambientando el corto en un teatro abandonado.

 

¿Cómo habéis recibido la nominacion?

Pues como locos de contentos. También es que somos un equipo muy grande, internacional. Hay profesionales que llevan 20 películas en su haber y otros que son alumnos de la ESDIP que están en su primer proyecto de este tipo. Así que algunos relativizan más y otros están como locos. Sobre todo porque era un año muy difícil. Se han presentado más de 40 cortometrajes de animación. Estar en la preselección de 10 ya era un logro. Teníamos esperanza, pero hasta que no sucede y ves que estás entre los cuatro nominados, no acabas de creértelo. Y contentos sobre todo porque nuestra vocación es seguir haciendo cortos, e incluso abordar el largo, y los reconocimientos, más que por llevarte el premio en sí, te animan a seguir, a que hay gente que aprecia el trabajo.

"Con cortos como los que se hacen ahora se pueden llenar salas comerciales" 2

En vuestro caso la factura técnica es de un nivel bastante alto…

Teníamos confianza en el trabajo hecho. La factura que tiene el corto no es proporcional a los medios de los que hemos dispuesto. Sale del sudor y las lágrimas, no del presupuesto real. Es un arma de doble filo. Ha sido una apuesta con un sacrificio enorme por parte del equipo, el trabajo en este corto ha llevado horas y horas, una matada brutal. Ha sido una cuestión de voluntad y de fe. De apuesta por demostrar que no hay porqué ceder el blockbuster a los americanos. Que se puede seguir la senda de Las aventuras de Tadeo Jones y otras producciones. A nivel de corto, una película como esa animación y aventuras de los 80 pero con medios de ahora. Está hecho para verlo con palomitas.

En ese sentido sí que estamos muy contentos con el resultado. El corto no es perfecto, pero bueno, los directores siempre vemos fallos luego en todas partes. El equipo está muy satisfecho con el trabajo porque hemos mostrado lo que se puede hacer. Y que a nada que contemos un día con un presupuesto un poco más serio podemos romper los moldes.

Es el segundo corto además con estos personajes, ¿está planeado darles continuidad, incluso el salto al largometraje?

Pues mira, en principio el corto lo hicimos porque queríamos contar la historia que se ve en el propio corto. Pero siempre ha existido la idea de llevar el universo de Blue y Malone al largometraje. Por un lado nos encantaba la historia y trabajar como hemos trabajado: con Aura, en la atmósfera del teatro abandonado… Pero también existe un proyecto de película, que se llamaría El viaje imposible. Se encuentra en fase de escritura de guión con Fabrice Ziolkowski, uno de los autores de The secret of Kells. Así que sí que existe un proyecto bastante serio de largometraje y de serie también.



Concebimos a los personajes con un universo como el de Snoopy, Toy Story o el propio Tadeo Jones. O como Wallace y Gromit, que empezaron con tres cortos que los tres llegaron a estar nominados al Oscar y después dieron el salto al largo. La idea es seguir y darles continuidad, sea un largo u otro corto… porque al final el corto actual surge del éxito del primero, que también estuvo nominado al Goya, pasó por más de 100 festivales y se llevó más de 30 premios. Para cortometrajes como el nuestro, que quieren ser de aventuras y comedia, no es tan fácil abrirse hueco en festivales porque se alejan de la temática de autor que se entiende que funciona mejor. Y la verdad es que nos fue muy bien, tanto con el primero como con el actual. Fue en los Goya de 2014 cuando decidimos que queríamos hacer una segunda parte.

No sé si es sobreanalizar decir que en el corto hay muchas referencias a clásicos de la fantasía y las aventuras juveniles. Ver una tortuga y pensar en los libros de Michael Ende… O, más evidente, el homenaje a Roger Rabbit.

Sí, total. Hacemos el cine que nos gustaría ver con nuestras hijas. Mira, yo tengo dos hijas y el otro día con vi por primera vez el corto en pantalla grande con una de ellas. Y la vi mirando la pantalla y pensé que hago el cine que me gustaría ir a ver con ella y con mis amigos y sus hijos. Cine de fantasía, cine de aventuras… Mencionas a Michael Ende y te digo que es una de mis influencias más potentes Y ¿Quién engañó a Roger Rabbit? fue una película que me cambió la forma de ver el cine. También E.T. El extraterrestre. O Cristal Oscuro, de Jim Henson.

Nuestra protagonista, Berta, el personaje que interpreta Aura Garrido, es también un poco Sarah de Dentro del laberinto, porque entra en un mundo de fantasía y lo tiene que explorar. Y nuestra tortuga es un poco Vetusta Morla. También el personaje de Mortando Malone está diseñado para recordar a los personajes de los primeros cartoons de los años 30. Aunque tengo que admitir que en el diseño influyó mucho Pumby, un tebeo español de los años 40 que dibujaba José Sanchís y que hoy está casi olvidado. Al final todo el corto puede funcionar como un homenaje a ese tipo de fantasía.

«El teatro de Blue y Malone son los cines Roxy de Madrid. Cuando cerraron quisimos hablar de las salas que cierran y eran puertas que nos llevaban a otros mundos».

¿El teatro sirve de frontera entre el mundo de la fantasía y la realidad?

Es que eso elemento es tan natural… En el teatro empezó todo. Los primeros efectos especiales del cine, con Mèlies o con Segundo de Chomón nacían del teatro. Concretamente el teatro de Blue y Malone surge del cierre de los cines Roxy de Madrid, a los que yo iba muchísimo de pequeño y fue donde estrenamos el primer corto de los personajes. Ahí nació la idea por ese sentimiento de «estamos cerrando cines y teatros, que son puertas que nos llevan a otros mundos». Yo estudié teatro. A Álex O’Dogherty, que pone la voz de Mortando Malone, lo conocí gracias al teatro. La misma Aura nos comentaba que su tía la llevaba al teatro de pequeña, como le pasa al personaje del corto con su abuela…

¿Y cómo es estrenarlo en plena pandemia? Precisamente en un momento en el que tanto cines están en peligro de cerrar.

A veces la realidad y el cine se escuchan el uno al otro. Justo terminamos el corto durante la pandemia. La fase final de colorimetría y sonido la hicimos durante el primer confinamiento. Estrenamos en mayo, digamos. Pero ya estaban los cines fastidiados. La pandemia ha sido la puntilla. Pasará y los problemas seguirán existiendo. Yo quiero pensar que podrán llegar a coexistir todas las pantallas. Que siempre vamos poder ir al cine, a lo mejor a ver grandes películas con enormes efectos especiales, pero también otras con historias más mínimas. Si coexisten la radio y la televisión, con las que dimos por muertos a otros medio de comunicación. Al final se produce un ajuste y las diferentes pantallas coexisten y sobreviven. El mismo teatro ha tenido momentos muy duros y luego ha resistido y conseguido remontar.

¿Crees que cortos como el vuestro tendrían una oportunidad en salas comerciales? Al estilo de Pixar… o del estreno de La voz humana de Almodóvar. 

Eso ha sido alucinante, lo de Almodóvar. Es un cortazo, además. El formato ahora mismo, igual que la animación, está en boga. Con sus dificultades, porque a veces financiar es muy complejo. Mira Love, Death and Robots, que eran cortos de animación para adultos y fueron un exitazo en Netflix. Pasa que el cortometraje se consume mucho porque con los nuevos hábitos de consumo hay un público al que le gustan las historias más cortas. Los jóvenes, que su primera pantalla es YouTube y lo ven en el móvil o la tablet. Además en los últimos años hemos tenido muchos cortometrajes españoles que han triunfado fuera. Como La novia, de Carlos Baena, que era un corto de animación, de terror y para adultos. Con cortos como los que se están haciendo ahora se pueden llenar pases completos en salas comerciales. Se hace en otros países y yo ya he asistido a alguno en España. Incluso durante la pandemia. Al final depende del producto en sí. Si hacemos cosas que al público le interesen y las damos a conocer, la gente vendrá. Una vez más Píxar nos ha enseñado el camino.

Y la pregunta que se ha hecho mucha gente… 40 candidatas a Mejor Corto de Animación, una sola a Largometraje… ¿por qué esa diferencia tan enorme?

Es un tema de financiación. Financiar un corto es algo que puedes hacer pidiendo un crédito, que es lo que nosotros hemos hecho. Y financiar un largo es algo más complicado. Te puedo decir que desde la especialidad de animación de la Academia, en la que soy vocal, y desde la asociación de directores ACCIÓN, estamos muchos profesionales empujando por un cambio de modelo de financiación que permite unos márgenes más livianos.

De todos modos yo creo que lo de este año es un tema cíclico. Mira el año pasado, que coincidieron Klaus y Buñuel en el laberinto de las tortugas, probablemente dos de las mejores películas de animación que se han hecho nunca en España. O en 2014, que Justin y la espada del valor coincidió con Futbolín de Campanella. El año que yo trabajé en el equipo de Deep coincidimos con Tadeo Jones 2. Un solo año no sirve para extraer conclusiones definitivas, aunque pueda ser sintomático.

Lo que sí es verdad es que en otros países los mecanismos de financiación son mejores. Cuando sales a coproducir, que en animación ya es casi obligado, los socios de fuera tienen mejores medios. Y eso hace que a veces algunas películas acaben siendo más de fuera que españolas, en el sentido de que la autoría es más del socio extranjero. Se puede arreglar, con una cuestión de tener voluntad y valentía. Hay que asimilar también que la animación es un valor, que llena salas de cine y crea puestos de trabajo estables y de calidad.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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