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Sorogoyen pincha en su debut en Cannes con ‘As bestas’

El director de ‘El reino’ se implica menos políticamente y se centra más en explorar la condición humana en un thriller de cosmogonías diferentes

Sorogoyen pincha en su debut en Cannes con 'As bestas' 1

Rodrigo Sorogoyen sigue su imparable ascenso como cineasta internacional. Tras la nominación al Oscar por su corto Madre (2017) y el estreno de la película homónima en el Festival de Venecia (2019), el realizador español ha desembarcado nada menos que en el Festival de Cannes, donde estrena fuera de competición (Cannes Premiere) su último filme: As bestas, su regreso al cine tras la serie Antidisturbios y su capítulo de Historias para no dormir.

Esta coproducción hispanofrancesa nos cuenta la historia de Antoine (Denis Menochet) y Olga (Marina Foïs), un matrimonio francés que en su intento por vivir de la agricultura ecológica en una aldea gallega se cruzan con dos hermanos, Xan (Luis Zahera) y Lorenzo (Diego Anido), que llegarán hasta extremos insospechados para impedírselo. Sorogoyen recurre a su género fetiche, el thriller, para explorar qué sucede cuando el diálogo entre cosmogonías diferentes no llega a buen puerto.

Civilización y barbarie en As bestas

Sorogoyen pincha en su debut en Cannes con 'As bestas' 2

As bestas nos habla de cómo un mundo decrépito y agónico basado en valores conservadores asfixia el nacimiento de uno nuevo que cabalga sobre la inclusión y la ecología. Del mismo modo que los caballos son sometidos por el hombre en la famosa ‘Rapa das Bestas’, la fuerza bruta es ejercida aquí de forma desesperada para impedir que ese cambio suceda. Los intentos por repoblar la España Vaciada, por consumir producto local y de calidad y por generar un clima de inclusión y respeto se dan de bruces con la tradición, el derecho natural y el racismo de quien lleva generaciones habitando un lugar.

Los franceses, en este caso (y muchos otros históricamente), representantes de un mundo más civilizado y justo, son vistos desde la estrechez de miras del que no ha salido jamás de su aldea y no es capaz de ver más allá de su propia ignorancia. Un enfrentamiento entre civilización y barbarie en cuyo horizonte planea la sombra de crímenes tristemente célebres como el de Puerto Urraco. La España profunda en su máxima expresión. Y todo por culpa de la codicia. En uno de los momentos más lúcidos de la película, uno de los personajes admite que nunca había reparado en su miseria hasta que alguien le ofreció una fortuna. El dinero, cual pecado original, hace obvia una carencia que de la que no se era consciente. 

Con As bestas Sorogoyen intenta dar una vuelta a sus habituales trucos narrativos y busca nuevas formas de expresión. Se aleja de recursos que tan bien le han servido anteriormente para explorar una puesta en escena más reposada y sobria, interviniendo menos como autor y dejando que la historia se desarrolle sola. En Antidisturbios, su exitosa serie para Movistar+, se significaba políticamente mediante una potente inmersión, con esas cámaras pegadas a los rostros de los personajes que nos ofenden y nos piden distancia, pero que luego tienen una cualidad hipnótica. Son recursos agresivos y muy directos, casi ofensivos, pero que están siempre manejados con gran eficacia.

La continuidad de Sorogoyen

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Denis Ménochet, Marina Foïs, Diego Anido y Luis Zahera, reparto de ‘As bestas’. Foto: Marco Barada

Probablemente As bestas haya sido el laboratorio en el que seguir probando nuevos lenguajes, menos implicados políticamente y más centrados en explorar la condición humana, tema también presente a lo largo de su filmografía (Stockholm o Madre) pero que adquiere especial relevancia en esta última etapa. Donde mejor funciona As bestas es cuando Sorogoyen tira de lo que mejor sabe hacer: esos potentes planos secuencia ininterrumpidos de conversaciones entre personajes. Ahí es donde más brilla la película, cuando los personajes tienen tiempo para desarrollarse, donde se echan en cara cosas, se pelean, se pegan, se perdonan, se abrazan… La continuidad del plano nos aboca a una inmersión total. 

Hace unas semanas se anunció que la serie sobre la Guerra Civil que Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña iban a desarrollar para Movistar+, anunciada a bombo y platillo, había sido abruptamente cancelada. Flotan acusaciones de censura conservadora hacia los proyectos del dúo creativo. ¿Puede ser que, en un esperpéntico ejemplo de realidad que imita a la ficción, as bestas de Movistar+ estén impidiendo volar a uno de los directores más audaces de nuestra cinematografía? ¿Es por eso que sus últimas películas son menos políticas y tratan más de historias humanas? ¿Puede ser que se esté censurando su denuncia de los podres fácticos, tanto en sus proyectos televisivos como en cine?

A pesar de películas efectivas como Madre o As bestas, donde mejor funciona el realizador madrileño es precisamente en el cine político. Y no deberíamos permitir que se someta a un cineasta tan molesto y tan brillante como Rodrigo Sorogoyen. 

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