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Las cinco medidas de Madrid para ser el centro de la animación en Europa

La presidenta Isabel Díaz Ayuso anunció una serie de normas que van más allá de los incentivos fiscales

Madrid animación

El audiovisual en general y la animación en particular están recibiendo tratamiento de sector estratégico para la salida digital de la crisis económica, al menos sobre el papel. El Plan Audiovisual del Gobierno de España, anunciado a bombo y platillo y pendiente de concretarse, así la trata. Y parece que la Comunidad de Madrid, en su afán de competir con el gobierno central, también.

El programa electoral de Ayuso para las elecciones autonómicas del pasado 4 de mayo ya se ponía como objetivo convertir a la región de Madrid en un referente internacional para las empresas de videojuegos, e-sports y los VFX con una ambiciosa inversión prevista de cuatro millones de euros al año. La Cultura, aunque no lo parezca, ha sido uno de los sectores estratégicos más cuidados por la ya extinta coalición PP-Cs en la comunidad.

La importancia del sector se muestra en que aunque solo el 4% de las empresas audiovisuales del país se dedica a este ámbito, genera el 20% del empleo total de la industria y da trabajo a 8.000 personas. El Gobierno de España le ha dado relevancia, aparte de por el peso relativo alcanzado en los últimos años -y el prestigio internacional asociado a cintas como Klaus, o la cotización de los profesionales españoles- por ser clave en los objetivos de digitalización asociados a los Fondos de Recuperación de la Unión Europea.

Tradicionalmente Madrid ya ha concentrado la mayor parte de la producción audiovisual en cualquier formato, también la de animación, y los rodajes, pero Ayuso quiere extender este dominio, que además, competición retórica aparte, coincide con el propósito del plan del Gobierno y se une a iniciativas privadas -aunque apoyadas con medidas indirectas por las administraciones- como la ‘Ciudad de la Tele’, actual «hogar» de Netflix, HBO o Viacom en España y trampolín de la internacionalización de Secuoya Estudios.

Las medidas para la animación de Ayuso

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En primer lugar… incentivos fiscales. Era previsible, pero Madrid ya mantiene una competición -desigual- por atraer la inversión mediante las rebajas de impuestos con el resto de CCAA. En este caso, parte del objetivo, aunque no se explicite, es recuperar a las empresas que se han ido marchando a Navarra, atraídas por el Clúster audiovisual de Pamplona -con la mítica Apolo Films y su D’Artacán como máximo exponente- . En esto la política madrileña en cuanto al sector audiovisual no se diferencia mucho de su política económica en general.

En segundo lugar, aunque aún poco concretado, una internacionalización de la producción. Esto es, no obstante, obligado, pues en el actual contexto pocos proyectos de animación salen adelante si no es en coproducción y además internacional. Lo fue Klaus, lo será la futura Dragonkeeper con participación china y dando empleo a gran parte de la industria española.

Esta medida se retroalimenta con el propósito de aumentar la celebración de eventos internacionales con vistas a colaborar con organismos de Canadá, Irlanda, EE.UU., Alemania y Reino Unido. Para los próximos meses ya se prevé organizar un evento internacional que estudie el impacto de la IA en el sector.

En cuarto lugar, la puesta en pie de un fondo para la formación y prácticas, a través de cursos de 600 horas que auspiciaría Pixel Cluster y exigiría la final contratación del 50% de los becados. El programa electoral del PP ya contemplaba un plan de formación con cursos de 600 horas y 12 meses de prácticas en el ámbito de la animación digital para facilitar la incorporación de los jóvenes al mercado laboral. El Gobierno regional madrileño apuesta por el sector al considerar que genera «un empleo de calidad e indefinido» con un sueldo medio equivalente a tres veces el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es decir, 39.900 euros anuales.

Pixel Cluster es un foro de empresas recientemente creado que componen 16 firmas privadas de animación y efectos visuales y se presenta como la principal garante del plan de formación. Ya ha organizado Next Lab, una iniciativa que quiere promover la aplicación de nuevas tecnologías en la animación y el desarrollo digital, a través de talleres y prácticas de pitching.

Por último, el nuevo-viejo gobierno madrileño también prevé desarrollar un fondo de apoyo para la producciones españolas impulsadas desde empresas madrileñas, y un fondo específico para cortometrajes, series y películas.

Una batería de medidas diseñadas para retroalimentarse y que son complementarias con algunas de las anunciadas por el Gobierno central e incluso del Ayuntamiento de la capital. Una buena noticia para el sector sobre la cual la única duda, extensible a muchas otras políticas más allá del audiovisual o la Cultura, es como de saludable resulta que se produzca en un contexto de competencia entre regiones en el que las más ricas parten con clara ventaja respecto al resto.

© Imágenes: Madrid 2120. Ganadora al Mejor Cortometraje de Animación Goya 2020 – D’Artacán y los tres mosqueperros, Apolo Films.
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