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Opinión

El cine andaluz no empezó con Benito Zambrano

<i>En la presentación "en sociedad" de la Academia de Cine de Andalucía se borró de un plumazo la memoria histórica reciente de ese llamado cine andaluz</i>
solas-academia-de-cine-de-andalucia-cine-con-n Festival de Sevilla 2024

Cuando se celebra algo por primera vez y con una clara intención de continuidad, yo, al menos, entiendo que debe de apoyarse, incluso aunque sea solo por la novedad. Mucho más si esa primera vez, es algo tan especial como la de dar a conocer la Academia de Cine de Andalucía, que visibilice las películas que con cada vez más frecuencia se crean en nuestra tierra, con resultados variados, pero singularmente distintos a lo que ocurría en periodos anteriores. Pero cuando en la presentación «en sociedad» de esta academia se borra de un plumazo la memoria histórica reciente de ese llamado cine andaluz y especialmente a sus veteranos, ya sí que me preocupan mucho estos inicios.

El cine andaluz, ese concepto confuso y discutible que fue acuñado por la prensa a finales de los años setenta del siglo pasado en plena Transición, cuando surgió el llamado «cine de las nacionalidades»; había tres históricas con idioma propio y las demás, recién aprobada la Constitución de 1978. Fue en los Festivales de Benalmádena (Málaga) en plena Transición y algún tiempo después en el Festival de Huelva, donde salían titulares en los periódicos del naciente cine andaluz.

Hubiera sido de cualquier forma deseable que la Academia de Cine de Andalucía, en sus estatutos o reglamentos, hubiera definido qué es para ella el cine andaluz: dónde sitúa el inicio, si hay que significar algún año, película, películas o grupo de cineastas, etc. Pero, como todo, esto daría para un congreso o cuando menos para unas jornadas con participación de críticos, lingüistas, historiadores y cineastas. Y quizás este no sea el lugar apropiado.
Me atrevo a sugerir a la academia andaluza que, si tiene dudas al respecto o no se ponen de acuerdo, podrían consultar al sabio y excatedrático de la Universidad de Sevilla, Rafael Utrera. Hombre pionero, estudioso, especialista y, sobre todo, persona con un rigor estricto en el estudio de todas estas materias.

Málaga: el Festival de Benalmádena, Miguel Alcobendas, José Luis López del Río, Tony Gatlif y Carlos Taillefer

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‘Corre, gitano’ (1982), de Tony Gatlif

Ya en los años sesenta y setenta del siglo pasado, Luis Mamerto López-Tapia (1942-2006), fundador del Festival de Cine de Autor de Benalmádena (Málaga) (1969) comenzó a producir cortos, documentales y largometrajes, muchos de ellos rodados en la provincia. Benalmádena era el lugar de encuentro común en la década de los setenta, de los inicios de muchos de nosotros, cineastas andaluces. Además de que este festival marcó a dos generaciones de malagueños, y varios de nosotros somos cinéfilos y nos dedicamos al cine por su impacto en nosotros mismos, estudiantes entonces, y el buen trato que recibimos siempre de su director gaditano, Julio Diamante (1930-2020).

Miguel Alcobendas (1939-2014), cineasta madrileño afincado en Málaga, fue precursor de cortos y documentales sobre Picasso, el flamenco y Andalucía, como con su mítico Camelamos naquerar (Queremos hablar) (1976), con Mario Maya y su grupo flamenco. También el cortometraje titulado Amor la plata alta (1970), del malagueño José Luis López del Río, impactó en Benalmádena por la forma de tratar la alfabetización en la Cuba revolucionaria de Fidel Castro. Después, en 1983, dirigió el largometraje Casas viejas, increíble historia sobre anarquía y libertarios en la España de la Segunda República.

En 1982, el actual director de culto Tony Gatlif dirige y rueda en Andalucía su primera película, Corre, gitano, con Mario Maya, su grupo flamenco, y los actores Félix Rotaeta, Manuel Pereira y la primera aparición en pantalla grande de Rafael Álvarez, «El Brujo»; donde se reivindicaba la dignidad de la condición gitana, producida por el arquitecto Nicolás Astiárraga y Roberto López-Peláez. Dos años antes, el primero había producido Arrebato, de Iván Zulueta. Esta película fue mi primera película como jefe de producción. Lo de director de producción y su normalización es un acuerdo de la especialidad que se empieza a utilizar a raíz del nacimiento de los premios Goya.

También en Benalmádena de 1978 se estrenó el mediometraje titulado Por la gracia de Dios, producido y dirigido por Carlos Taillefer (siento hablar de mí mismo, pero son datos históricos), un «título indispensable en el cine andaluz de la transición» (Time Out, abril de 2022). Esta película participó en el concurso del Festival de Oberhausen (Alemania) y recibió premios en Lille (Francia) y consiguió el Danzante de Oro y Premio de la Crítica en el Festival de Huesca. Fue la primera película española en recibir la Especial Calidad del Ministerio de Cultura, habiendo sido rodada y estrenada en salas en 16 mm.

Cádiz: Paco Periñán, Gabriel Blanco y Carlos Fernández

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‘Contra el viento’ (1990), de Paco Periñán

Es de Cádiz Paco Periñán, que se gradúa en 1977 en el IDHEC (Instituto de Altos Estudios Cinematográficos), la mítica escuela de cine parisina fundada en 1943. Muy poquitos españoles han sido alumnos y graduados de esta escuela. Periñán participó en concurso en 1980 con su cortometraje Ana-Manuscrito en el Festival de Berlín. Y en 1990 su primer largometraje Contra el viento, con Antonio Banderas y Emma Suárez de protagonistas, participó en Sección Oficial en San Sebastián. Fue la primera vez que un largometraje andaluz participado por instituciones andaluzas se incluía en la sección internacional. En el primer Congreso Democrático del Cine Español (diciembre de 1978), cuya sección de Cultura la coordinaba Julio Diamante, Francisco Periñán presentó una ponencia titulada Cultura y cine en el país andaluz.

El gaditano Gabriel Blanco participa con su cortometraje de animación titulado La edad del silencio (1978) en concurso en el Festival de Oberhausen, y es premiado en el de San Sebastián. Se trata de un corto singular e impactante sobre la libertad de expresión, con dibujos de OPS (actual El Roto). También de Cádiz, Carlos Fernández participa en 1987 en el Festival de Benalmádena con su largometraje de ficción Fermín Salvochea, visto para sentencia sobre el alcalde anarquista que tuvo la ciudad durante la Primera República en 1873, apodado El Santo de la Anarquía.

Sevilla: Gonzalo García Pelayo, Fernando Ruiz Vergara, Nonio Parejo, Juan Sebastián Bollaín y Pilar Távora

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‘Manuela’ (1976), de Gonzalo García Pelayo

En 1976, apenas unos meses después de muerto Franco, Gonzalo García Pelayo estrena Manuela, con una jovencísima Charo López, Fernando Rey, Máximo Valverde y Aurora Bautista. Es un drama rural rodado en Carmona y Lebrija. Es el inicio de una carrera cinematográfica que se mantiene hasta nuestros días, donde es característico su estilo y sello andaluz. 

Fernando Ruiz Vergara dirige en 1980 el largometraje documental Rocío, primera película secuestrada judicialmente en democracia. Exhibida en Benalmádena y premiada también en la primera edición del Festival de Cine de Sevilla (1980) dentro de una sección llamada Certamen de Cine Andaluz. La noticia del secuestro llegó incluso al periódico New York Times.

Están también Nonio Parejo, otro histórico documentalista andaluz, cuyo Campos de Níjar (1984) llamó enormemente la atención en dos sitios de encuentro habituales de cineastas andaluces: los festivales de Huelva y Benalmádena. Y Juan Sebastián Bollaín, arquitecto de formación y cineasta de vocación, deslumbró con su La Alameda (1978) y su Cádiz-79, un enigma hacia el futuro (1979). Más tarde, en 1987, con Las dos orillas, largometraje de ficción con José Luis Gómez, Amparo Muñoz y las dos gemelas Bollaín, inició una carrera dentro de la industria, que siguió con una importante coproducción hispano-luso-francesa llamada Belmonte (1995), con Achero Mañas de torero joven y un memorable Lautaro Murua de torero viejo.

Antonio Pérez fue el productor principal y el productor ejecutivo de esta importante y gran producción para el momento, que fue rodada dentro de los marcadores de la industria cinematográfica. Cuatro años después, en 1999, Pérez también produjo Solas, de Benito Zambrano, película absolutamente rompedora y que marca una línea cero del cine andaluz contemporáneo. Sí podemos afirmar que hay un antes y un después del cine andaluz marcado por esta película. 

Para terminar con el apartado sevillano, no podemos olvidarnos de la cineasta Pilar Távora, que desde 1981 es una activista y emprendedora importante como directora, productora y guionista. A destacar está su Nana de Espinas (1984) y su Yerma (1998), con Aitana Sánchez Gijón, Juan Diego e Irene Papas. Ha estado dedicada en los últimos años a la militancia política andalucista y cultural, siempre en la lucha feminista reivindicando los derechos de las mujeres, los derechos humanos y la justicia social para las mujeres gitanas o más desfavorecidas. 

La Academia de Cine de Andalucía, Canal Sur, la Consejería de Cultura y la Filmoteca

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Inserto publicitario de Canal Sur

No es riguroso, no es de recibo y es faltar a la memoria histórica reciente olvidarse de los antecedentes, de generaciones anteriores y de los veteranos del cine andaluz. Cabe preguntarse muchas cosas no aclaradas por parte de la Academia de Cine de Andalucía. Una es dónde estará la sede de la Academia. Preguntado en una rueda de prensa de presentación de la misma durante el Festival de Málaga, su director, Juan Antonio Vigar, dijo que en un principio serían unos Premios itinerantes por las ocho provincias andaluzas y una sede «doble», cómo no (el eje Málaga-Sevilla). Me permití sugerirle que, ya que nuestros políticos no se atrevieron en su momento en la sede central del Parlamento en sus inicios, Antequera sería un buen lugar y equidistante (más o menos) geográficamente del territorio. 

Otra es que parece, al menos a juzgar por las pocas producciones que optaban a los premios Carmen por primera vez, que cuatro nominaciones por sección o especialidad parece excesivo, y que solo por inscribirse reuniendo los requisitos pedidos, el porcentaje de ser nominado es muy alto, quitando seriedad y rigor a los Premios.Y a mí personalmente lo que más me preocupa es la «no independencia económica» de la propia Academia. Es decir, al ser muy pocos los socios, no es suficiente con las cuotas de los mismos.  En esta primera edición, la han pagado (los Premios Carmen) Canal Sur y la Consejería de Cultura.

Y parece paradójico que la televisión pública andaluza sea la primera que incumple, desde siempre, la ley que les obliga a invertir el 6 % de un porcentaje de sus presupuestos en derechos de antena y coproducciones con productoras privadas independientes. Y esta obligación no cumplida jamás por Canal Sur se debe precisamente a ser una televisión pública, que se le concede una licencia para emitir, en apoyo al cine de proximidad en ese territorio.

Y al dinero de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, porque el que dedica al cine y al audiovisual es ridículo, podríamos claramente llamarle el «reparto de la miseria» en relación con los habitantes, el PIB y la riqueza o pobreza de Andalucía. Como siempre, todas estas decisiones dependen de que haya o no voluntad política de apoyar a un determinado sector.

En Andalucía podemos afirmar claramente que a sus políticos no les interesa el cine, a pesar de la enorme riqueza cultural y el retorno que tiene el mismo en la sociedad. Prueba fehaciente de ello es que desde hace cuatro años existe una Ley del Cine en nuestra tierra, aprobada por unanimidad en el Parlamento, de todos los partidos políticos. Dicha ley no se ha puesto en funcionamiento y no tiene dotación económica asignada. Por cierto, una Ley del Cine excelente, trabajada y consensuada. Pero cualquier ley sin dotación económica es como un papel mojado.

Me hace gracia particularmente que la Consejería se llame de Cultura y Patrimonio Histórico. Desde luego, en lo que a patrimonio cinematográfico se refiere, no lo parece. En la Filmoteca de Andalucía, con sede en Córdoba, existe un pequeño «voltio» (almacén de custodia) con material sensible, donde se guarda y archiva, normalmente en un sótano, distintos materiales audiovisuales. Hace varios años que se rompió el aire acondicionado para mantener una temperatura obligatoria «constante» que ese material requiere y no se ha vuelto a reparar. ¿Se imaginan ustedes la temperatura de ese voltio en Córdoba en los meses de primavera y verano? Desde luego la Consejería de Cultura no es en absoluto sensible a lo que requiere el patrimonio histórico fílmico y pone en grave peligro el poquito patrimonio que se depositó allí. 

Todas estas cuestiones importantes me producen preocupación y desasosiego como persona perteneciente al mundo de la imagen desde 1977. Me gustaría que muchas de estas contradicciones expuestas en estas líneas se tomaran en consideración por nuestras instituciones y por nosotros mismos, en vías al cambio urgente necesario para el actual estado de las cosas. 

¡QUE VIVA EL CINE ANDALUZ!

Carlos Taillefer es productor y cineasta. Académico numerario de San Telmo.

Artículo publicado originalmente y en otra edición en el Anuario de la Academia de Bellas Artes San Telmo.

Imagen de portada: Fotograma de Solas (Benito Zambrano, 1999).



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