Críticas
Mi amiga Eva: Un Cesc Gay que se deja querer

Stills de 'Mi amiga Eva'. ©Filmax. Montaje: ©Cine con Ñ
En Mi amiga Eva vemos cómo la vida de una mujer (Nora Navas), casada desde hace 20 años y con dos hijos, da un vuelco. La experiencia que vive durante un viaje de trabajo a Roma la llevará a darse cuenta que quiere volver a enamorarse. Y eso ya no lo puede hacer con su marido (Juan Diego Botto). Pese a que la noticia de su separación descoloca a su entorno, Eva seguirá adelante con su decisión.
Nueva película de Cesc Gay (En la ciudad, Krámpack, Truman), una tragicomedia sobre una mujer que llega a los 50 años y decide dar un giro vital para ser feliz otra vez. Una película que busca el equilibrio de abordar situaciones vitales complicadas con ligereza, coqueteando con la comedia romántica al estilo Woody Allen.
Después de dos películas descreídas —y, en lo fundamental, bastante conservadoras— como Sentimental (2020) e Historias para no contar (2022), se agradece que Cesc Gay haya hecho una comedia con sus dosis de idealismo y romanticismo y, sobre todo, con una ironía que humaniza en vez de caricaturizar a sus personajes.
Mi amiga Eva, una mujer contradictoria

La película se centra en describir el punto de quiebre en la vida de una mujer. Por ahí, muchas de las informaciones sobre Mi amiga Eva se están centrando en el tema del género: si ya es poco habitual ver como protagonista absoluta de una película a una mujer de 50 años, lo es aún más en una de las historias de Gay, casi siempre centradas en la mirada contradictoria de los hombres.
Está bien destacar este punto, pero lo interesante de verdad no es tanto que el sujeto de la historia sea original, sino cómo se trata esa subjetividad. Eva es una mujer que se deja guiar por su deseo —o, más bien, por el deseo de desear—, y lo hace además de forma aparentemente contraintuitiva si se tiene en cuenta la vida y el matrimonio que tiene. De hecho, y aunque haya una experiencia que activa esas «ganas de amar», lo interesante del personaje es que, a riesgo de no poder empatizar con él, no se termina de explicar racionalmente.
Alejada de procesos de empoderamiento racionales de otras dramedias feel-good tipo La boda de Rosa (2020), Mi amiga Eva es una película que se atreve a no darle coartadas al comportamiento de su protagonista, que se enfrenta a una cierta incomprensión, de su entorno y de sí misma incluso.
A Eva se la describe no desde una reivindicación personal objetivamente justa, sino desde un espacio contradictorio o incluso inocente, pero siempre honesto en el fondo. Incluso cuando la película puede caer en el reduccionismo de reducir la felicidad al amor y el personaje puede caer en la unidireccionalidad, Nora Navas es capaz de redirigirlo todo, canalizar esas sensaciones en algo real y terminar de darles un sentido en pantalla.
Una buena comedia

Con esa protagonista, el guión de Gay y Sola, que son de los que mejor escriben comedia en este país, fluye de forma bastante natural, sin caerse ni en la exageración cómica ni el dolor que provocan las decisiones de Eva. No todos los secundarios, algo más estereotipados para cumplir su función, están igual de bien a la hora de darle ese equilibrio al texto, pero lo principal es que los tres principales —habría que sumar a Juan Diego Botto y a Rodrigo de la Serna— sí están muy a tono con lo que pide la película.
Está especialmente bien construida la parte más cómica. No es una novedad que al director de Una pistola en cada mano (2012) se le de bien provocar la sonrisa incómoda, pero aquí ha conseguido algunas secuencias especialmente graciosas, en esa zona indefinida entre la ironía, la vergüenza ajena y la sonrisa cómplice. Hace ese clic, sin caer tampoco en los clichés más típicos de la comedia romántica.
Es verdad que fijarse en las contradicciones de la burguesía barcelonesa ya no es una prioridad para Gay, lo cual acomoda mucho al canon su tipo de cine, pero en Mi amiga Eva ha encontrado una transparencia emocional que parecían haber perdido sus películas, cegadas por un sarcasmo que resultaba casi misántropo. Una reconciliación emotiva es posible.
Dónde ver

Arturo Tena