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Críticas | D'A Film Festival 2025

‘Buscant el meu propi nom’: recordarse a uno mismo después de haber sido olvidado

Este modesto mediometraje, perturbador y a la vez tierno, usa las herramientas de la ficción para abordar horrores reales cometidos en la supuesta atención a las personas con problemas de salud mental
Crítica de la película 'Buscant el meu propi nom'

El nuevo proyecto del cineasta Pau García Pérez de Lara (Néixer per néixer), Buscant el meu propi nom (Buscando mi propio nombre), se ha inspirado en el libro Nueve nombres, escrito por la psiquiatra María Huertas Zarco. Huertas partía del traslado de centenares de pacientes de un antiguo manicomio valenciano a un nuevo centro psiquiátrico en el año 1974 para hablar de algunas vidas que habían sido prácticamente borradas después de décadas de institucionalización. La autora (y coguionista de la película) formó parte del equipo de ese nuevo centro, en el que también trabajaba el padre del realizador. En algunos de los pabellones de esa institución, todavía marcada por concepciones conservadoras de la psiquiatría, se intentaron aplicar miradas más abiertas y transformadoras del cuidado a las personas. 

El filme toma forma de reconstrucción histórica basada en hechos reales. Para afrontar el desafío de escenificar una versión ficcionada del pasado sin perder autenticidad, se alternan las lógicas y estrategias del documental y los recursos de una narrativa más convencional. De la misma manera, cohabitan los actores profesionales con actores no profesionales que sufren o han sufrido problemas de salud mental.

García Pérez de Lara aborda una situación terrible y recurrente, un drama colectivo: algunos pacientes, sometidos a un trato despersonalizador y humillante durante años, habían olvidado cómo se llamaban. El realizador se centra en la historia de una paciente que no habla y que no recuerda su nombre, pero que retoma su relación con el mundo exterior a raíz de la ternura que le dispensa una profesional del nuevo centro. El resultado genera sentimientos encontrados de horror, indignación y ternura. Su naturaleza de filme pequeño, de apenas 40 minutos de duración, y su dramaturgia voluntariamente acotada, facilita que pueda resultar más digerible, pero también algo frustrante. Para bien o para mal, deja con ganas de más. 

El terror y la ternura

'Buscant el meu propi nom': recordarse a uno mismo después de haber sido olvidado 1

Buscant el meu propi nom comienza con escenas más bien siniestras que conjuran la dejadez del Manicomio de Santa María de Jesús. Las vidas extraviadas dentro del supuesto sistema de atención a las personas, que a menudo no era más que una exclusión de quienes no encajaban en una idea estrecha de normalidad, tienen algo de fantasmagórico. Vemos pies sucios, ropas raídas y personas fuertemente desorientadas. 

Más allá de ese inicio especialmente inquietante, la propuesta de García Pérez de Lara no se alinea en absoluto con las representaciones sensacionalistas de los problemas mentales propias del cine de terror. Se propone un drama sobrio que alterna proximidades y distancias, sin rehuir la emotividad ni tampoco subrayarla en exceso. Aunque, en un contexto proclive a visionar las imágenes desde distancias irónicas extremas que rayan la crueldad, cualquier gesto de ternura es susceptible de parecer excesivo, buenista

García Pérez de Lara firma una película sobre los buenos y malos cuidados que parece hecha con auténtico cuidado. Incluso se detecta un cierto intento general de mantener las distancias con las imágenes estandarizadísimas del audiovisual televisivo, cuyas inercias y estreches imaginativas marcan el dialecto visual empleado por tantas producciones nacionales e internacionales. Aunque tampoco parezca que se haya buscado un choque frontal con ese lenguaje.

El peso de la historia con mayúsculas que quizá doblega Buscant el meu propi nom

'Buscant el meu propi nom': recordarse a uno mismo después de haber sido olvidado 2

A través de pequeñas escenas periféricas de la historia principal, el equipo del filme consigue generar la apariencia de que existe un mundo alrededor de los personajes principales. Y hay alguna elección curiosa, como demorar un poco el desenlace de la narración. Ese detenerse en algunos momentos de reencuentro con el paisaje y con el mundo exterior a la cotidianidad institucionalizada parece tener sentido: puede simbolizar el impacto emocional que una salida de ese tipo debía suponer para personas que habían estado enclaustradas durante décadas.

La historia real que aborda la película tiene un efecto múltiple en la recepción de esta. De alguna manera, magnifica la pertinencia y la importancia de que el filme exista. Buscant el meu propi nom es una de esas películas que pueden calificarse como necesarias. A la vez, resulta difícil que un mediometraje centrado básicamente en la historia de una sola paciente sostenga el peso de la responsabilidad de explicar una historia tan enorme y tan terrible. Aunque comparta ese peso con el libro de Huertas. De ahí que se entienda el deseo que tenía su realizador: crear una serie.

Ignasi Franch

Ignasi Franch

Periodista cultural y crítico cinematográfico desde 2003, cuando todavía se veían algunos disquetes por las redacciones. Colabora en medios como El Diario, El Salto, Crític, Caimán - Cuadernos de Cine, Directa y Rockdelux, entre otros.