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Reportajes

El amor a la infancia y al aprendizaje preside el documental ‘Néixer per néixer’

Un equipo mínimo de documentalistas filma una película observacional sobre una clase que afronta el final de su etapa en primaria y se prepara para saltar al instituto 
El amor a la infancia y al aprendizaje preside el documental ‘Néixer per néixer’ 1

El realizador Pablo García Pérez de Lara, director de Bolboreta, Mariposa, Papallona (2007), se vuelve a acercar al mundo de la infancia. Esta vez lo hace a través de una mirada documental. En Néixer per néixer (Nacer por nacer) retrata los últimos meses de una clase que se despide de la educación primaria. García apuesta por un enfoque estrictamente observacional que nos muestra a unos niños a punto de subir un escalón más hacia la vida adulta. El entorno tiene sus peculiaridades: el equipo docente de la escuela pública barcelonesa Congrés-Indians cultiva un modelo «más centrado en las personas y en sus emociones», según explica la actual jefa de estudios del centro, Desirée Hortigón.

Néixer per néixer es un documental sin voces en off, sin estadísticas y sin vocación de ensayo. La apuesta pasa por mostrar fragmentos de realidad, con la mínima mediación posible de los cineastas. Eso facilita que la audiencia pueda ejercer de paseante que visita el mundo infantil y el entorno escolar. Hortigón no echa de menos que haya ningún tipo de dispositivo periodístico: «Me parece que la película es más rica tal como es. Si vas conduciendo al espectador o la espectadora, no le permites que cree su propia historia, que conecte con sus emociones y sentimientos».

García acaba centrándose más en algunas rostros de toda esa promoción. Eso facilita que la audiencia tenga algunas anclas en forma de caras que se van haciendo familiares y de pequeños hilos narrativos. El autor aclara que «no se tomaron decisiones iniciales de seguir a unos u otros, sino que fueron decisiones técnicas que se tomaron durante el proceso de rodaje, y, sobre todo, decisiones cinematográficas de montaje». Se filmaron más de cien horas. El director las vio, las analizó y llegó a montar muchas de ellas. «La mayoría quedaron descartadas, claro», constata.

Captar la espontaneidad sin pretender ser invisibles

El amor a la infancia y al aprendizaje preside el documental ‘Néixer per néixer’ 2

Una de las cosas que destacan de Néixer per néixer es la aparente naturalidad con la que se comportan los niños. Varios factores lo facilitaron. Varios impulsores del filme habían pasado tiempo de adaptación con sus hijos cuando estos entraron en la escuela y se integraron en las actividades de la escuela. «A principios del curso 2018-2019 empezamos a hacer un taller de cine con los niños de quinto. Y en enero es cuando comenzamos el rodaje con los de sexto», recuerda el realizador. 

El taller y la filmación del documental se entrelazaron en algunos momentos: «Cuando filmábamos situaciones en las que habían grupos, filmábamos con dos cámaras y el segundo equipo lo llevaban niños de quinto con la supervisión de un adulto», explica García. El pequeño equipo de rodaje no intentó invisibilizarse, sino que asumió su visibilidad después de haber cultivado una relación de confianza. De fondo, operaba un pacto: el alumnado podía pedir que se apagasen las cámaras o indicar cuando no quería que apareciese en la película algo que ya se había filmado.

La capacidad de concentración del grupo hizo el resto para que emergiese la vida cotidiana de los niños. El director de Néixer per néixer afirma que algunos protagonistas del filme, ahora adolescentes, le han dicho que estaban más concentrados «en los que hacían en la escuela que en Guillaume [Guillaume Dujardin, encargado del sonido] o en mi». Esa posición le parece la más adecuada: «Te dicen que tú no eres tan importante como lo que están haciendo en el día a día, y a mí me parece perfecto porque es ese día a día lo que a mí me importaba como director».

Quizá las estrategias pedagógicas de la escuela facilitaron las cosas. Parece que el alumnado ha sido preparado para ser el máximo de soberano, para comunicarse con sus compañeros y con el equipo docente de una manera ordenada. García explica que ha visto cómo «se ayuda a los niños para que se puedan expresar cuando hay conflictos o surgen situaciones diversas. Ese diálogo y ese orden son muy naturales, que no se establecen a través de una rigidez, sino de poner muchos límites cuando toca. Creo que es por eso que podemos ver ese diálogo, ese escuchar al otro».

Néixer per néixer, un retrato sin opiniones explícitas

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El filme se ha presentado en el D’A Film Festival Barcelona en un contexto de debates algo crispados alrededor de las políticas educativas y los modelos pedagógicos posibles. En Néixer per néixer no se confrontan modelos, pero sí se transmite implícitamente una valoración positiva de la escuela observada. A García no le preocupa en absoluto que su película pueda ser recibida como una obra propagandística de una corriente pedagógica concreta: «Si alguien la interpreta así, estará en su derecho, pero yo me acerco a esa escuela porque me gusta y porque encaja con mi mirada».

El cineasta rememora algunas críticas recibidas a raíz de Fuente Álamo, la caricia del tiempo (2001): «Algunas personas decían que el campo no es así de bello, ni las personas que viven ahí son así de felices, y estoy de acuerdo, pero era una película que hablaba de las cosas que yo quería contar y que tenían más que ver con mis recuerdos de infancia», explica. García afirma que le interesa más «la belleza del mundo y la serenidad, aunque lo conflictivo exista en toda la sociedad y también en la escuela».

En todo caso, Néixer per néixer no pretende retratar un paraíso. A lo largo del filme emergen pequeños roces y situaciones que corregir. También se conocen fragmentos de la historia de un alumno que corre el riesgo de quedarse fuera del correspondiente viaje de fin de curso por motivos diciplinarios. «Evidentemente, no todo es de color de rosa en Congrés-Indians», declara. El documentalista explica que filmaron algunos «momentos muy interesantes de conflictos y de cómo se solucionaban, pero nuestra palabra estaba por encima de todo y los niños no quisieron que apareciesen en la película».

García se muestra encantado por la reacción que vivió en las proyecciones celebradas en el marco del D’A Film Festival Barcelona: «El equipo directivo actual me dijo que le habíamos hecho un regalo tremendo a la comunidad escolar. Y para mí una de las cosas más importantes de hacer una película es que la gente que ha participado la disfrute». Por su parte, Hortigón considera que aún no puede valorar qué lecciones podrá extraer del visionado del documental, pero avanza que servirá para reflexionar «porque nos pone un espejo delante» y que les ha hecho tomar «más fuerza para continuar creciendo en nuestra tarea de acompañamiento emocional y educativo».

En la película emerge un cierto miedo a que los alumnos de Congrés-Indians sufran una especie de choque cultural cuando se encuentren en institutos regidos por otros modelos educativos. En opinión del director del filme, «ese miedo está más en el exterior y entra en la escuela, porque la escuela no es una burbuja ni debe serlo». Para el documentalista, estos modelos pedagógicos «“»no son nada nuevo, ya existían en la República y en la Transición, pero la gracia de Congrés-Indians es que se aplican en un centro público».

Ignasi Franch

Periodista cultural y crítico cinematográfico desde 2003, cuando todavía se veían algunos disquetes por las redacciones. Colabora en medios como El Diario, El Salto, Crític, Caimán - Cuadernos de Cine, Directa y Rockdelux, entre otros.

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