INDUSTRIA | FESTIVAL DE MÁLAGA 2025
El ICAA pedirá una declaración responsable sobre el uso de inteligencia artificial para optar a sus ayudas

Rafael Sánchez (Egeda), Eduardo Jiménez (Queixito Films), María Luisa Gutiérrez (AECINE), Clara Ruipérez de Azcárate (Telefónica), Ignasi Camós (ICAA) y el director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar. ©Victor Lafuente
El Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) incluirá una declaración responsable sobre el uso de la inteligencia artificial entre los requisitos para optar a las ayudas generales a la producción de largometrajes. Así lo ha anunciado el director general del organismo, Ignasi Camós, en una mesa organizada por la asociación de productores AECINE en el marco del Festival de Málaga, con el objetivo de debatir sobre el uso ético de las herramientas de IA y las aplicaciones que ya se están produciendo en el sector, así como las repercusiones económicas en los propios productores independientes.
En concreto, lo que ha presentado Camós es la intención de que la siguiente orden de bases de ayudas generales para la producción de largometrajes sobre proyecto, a publicar en los próximos meses, incluya, entre los requisitos para optar al certificado de culturalidad que marca la idoneidad de las candidatas a recibir las ayudas, una declaración responsable de que la obra no ha sido creada «íntegramente» con inteligencia artificial. El matiz viene porque el propósito del ICAA es también respetar el uso ético de las mismas en procesos, por ejemplo, de posproducción, o en el sector de la animación, donde ya se están aplicando desde hace años.
El director general del ICAA también anunció la adquisición de una herramienta de IA por el mismo instituto de cara a revisar los textos que se presenten a las nuevas ayudas para la escritura de guiones, que recupera este 2025. Se tratará, en realidad, de un software muy similar a los utilizados desde hace años para detectar plagios tanto en la administración de Cultura como, por ejemplo, en las universidades públicas, solo que especializada en la IA generativa. En concreto, el programa recomienda analizar los textos por parte de revisores humanos cuando detecta más de un 60-70% de indicios de plagio o de uso de IA, pero no puede certificarlo al 100%.
El certificado de culturalidad es un documento oficial que emite el propio ICAA y que acredita que una obra audiovisual contribuye a la promoción y preservación de la cultura, el patrimonio y la diversidad creativa. Obtenerlo es requisito imprescindible para acceder a la inmensa mayoría de las ayudas públicas destinadas a la producción y distribución audiovisual. Los requisitos suelen incluir valoraciones como la temática cultural o histórica, la contribución al sector audiovisual u otros factores como la promoción de la diversidad.
Camós valoró que se trata de caminar en la línea que marca la asociación europea de agencias del sector cinematográfico, EFAD (por sus siglas en inglés), de la que forma parte el organismo que preside. En países como Bélgica o Austria ya se han incluido cuestionarios en el proceso de ayudas públicas que plantean el uso de las herramientas de IA, las partes del proceso de producción y otros factores. Aclaró que en el ICAA se ha encontrado «más operativa» la declaración responsable.
Buenas prácticas con la inteligencia artificial
El anuncio y las aclaraciones se produjeron en el contexto de la mesa ‘Hacia un Código Deontológico en IA para Cine y Audiovisual. Guía de buenas prácticas’, organizada por AECINE, en la que también participaron María Luisa Gutiérrez, presidenta de AECINE y CEO de Bowfinger International Pictures, como moderadora, y Clara Ruipérez de Azcárate, directora de Estrategia Jurídica de Contenidos de Telefónica, y Eduardo Jiménez, socio fundador de Free Your Mind y productor de Quexito Films. Este último explicó cómo las herramientas de IA ya se usan habitualmente en posproducción y están abaratando procesos sin, por el momento, destruir puestos de trabajo.
Ruipérez de Azcárate aclaró que realmente este paso del ICAA es adelantarse al futuro reglamento europeo, que ya prevé medidas de este tipo e incluso de mayor control. A este respecto, Gutiérrez planteó la necesidad de aclarar las responsabilidades legales de cara al papel de los productores, que no tienen por qué tener conocimientos de la aplicación técnica de la IA, pero sí serían potencialmente los firmantes de dicha declaración responsable, de manera que esta quizás se trasladaría en forma de cláusulas en los contratos a toda la cadena de producción (por ejemplo, el guión).
Ruipérez insistió también en la necesidad de que debates como este se produzcan en el seno de la industria audiovisual y se trasladen a los legisladores, que no siempre tienen conocimientos del funcionamiento de la misma. Planteó que el debate a resolver gira en torno a dos cuestiones: cómo la ley europea no protege con derechos de autor nada de lo que genere la IA sin intervención humana, y por otro lado, cómo puede usarse de forma ética y responsable, sin violar los mismos derechos, cuando sospechamos que muchas de las herramientas de acceso libre han sido entrenadas saltándoselos. Puso como ejemplo también el reciente acuerdo sectorial en Alemania.
Por su parte, durante el turno de preguntas, Rafael Sánchez, director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Egeda, planteó la cuestión de cómo muchas de estas herramientas de inteligencia artificial, en el nuevo mercado de las mismas que se está creando, consiguen valorizarse gracias a entrenarse de forma poco ética, o ilegal —el ejemplo que se citó fue la piratería—, usando el trabajo de las productoras, y que habría que buscar fórmulas, o poner coto, para que las empresas que han creado ese valor, que son las audiovisuales, participen o se vean compensadas.

Jose A. Cano