Suscríbete Iniciar sesión

CRÍTICAS

Uno equis dos: La amistad, la pareja y todas las decepciones que hay en medio

El que conecte con su estilo de humor cafre y cínico lo pasará en grande, mientras por debajo ve pasar un análisis sin piedad de las crisis económicas y sociales de la actualidad mediocre
Crítica de la película 'Uno, equis, dos'

Uno equis dos es la historia de una quiniela, una de pleno al 15, y cuatro amigos. Chino y Josu, que ya pasan de los 40 y se conocen de toda la vida, y sus parejas, Paula y Cris, más un agregado, David, compañero de trabajo de la segunda y recién divorciado, al que invitan a un fin de semana en la casa del campo de Chino. A un solo partido de hacerse ricos, la tarde de copas y risas se complica cuando en mitad de una discusión, uno de los maridos propina una bofetada a su esposa. La reacción de los demás irá escalando, de manera que los secretos entre unos y otros saldrán a la luz, volviendo más tensa la situación.

Alberto Utrera (Desmontando a Lucía, Yrreal) dirige de nuevo una comedia negra mezclada con thriller y llevada al extremo en algunos momentos, además de salpicada de referencias cinematográficas varias. Una historia de parejas desgastadas con estructura de obra teatral —una localización, cinco personajes y todo basado en sus relaciones— y muy mala leche, que se pregunta sobre los límites de la amistad con diferencias de clase —una obsesión de cierto audiovisual reciente, aunque siempre intentando no admitirlo— y la crisis de la mediana edad. Y además sin redención para nadie, lo cual siempre se agradece.

Lo cierto es que la quiniela de Uno equis dos es un detalle iberizador y por darle ese suspense soporífero de los domingos de fútbol interminable, pero podría ser cualquier otro elemento desencadenante en torno al dinero. Chino (Paco León) es el rico emprendedor wannabe pero dependiente de unos padres ricos incluso ya en sus 40 y Josu (Raúl Tejón) el tío normal y un poco básico que encadena fracasos emasculadores.

Todos los personajes son un poco tópicos, pero están currados para parecer creíbles, con ellas (Kimberley Tell y Stéphanie Magnin) un poco más esquemáticas en sus papeles de «sensatas» y el personaje de Adam Jezierski casi como una excusa para que pasen cosas a su alrededor y alguien les hable de divorcios sin venir a cuento.

<strong>Uno equis dos</strong>: La amistad, la pareja y todas las decepciones que hay en medio 1

En El test (2022), de Dani de la Orden, pasaba como en Breaking Bad (2008-2013): sin problemas de desigualdad estructural, el argumento se acaba en dos minutos. En Uno equis dos pasa tres cuartos de lo mismo, es la eterna comedia sobre desclasados del cine español, solo que sin amabilidad ninguna por sus personajes porque unos son clase alta a lo Pantomima Full y los otros clase-media-alta aspiracional fingiendo que viven en un plano de igualdad unos con otros.

Que ambos tengan los mismos problemas económicos, solo que a escala, no hace sino subrayar que aunque parezca que esto va de parejas, y así lo leerá quien no quiera preocuparse de las cosas del comer, en realidad habla de otro tipo de crisis. Que el momento de moraleja final, contrastando a dos parejas ajenas, una muy joven y otra muy vieja, subraye lo inane de las aspiraciones materiales, por un lado, y por otro que la estable es acomodada y la inestable precaria, no viene sino a confirmar la idea.

Es interesante, no obstante, que lo que sí estén viviendo ambos amigos, aparte de una desconfianza mutua palpable, sea una crisis de los 40 galopante, que implica tenerle miedo a sus propias señoras y un sentimiento de emasculación más palpable en el caso de Josu pero también presente en Chino. Precisamente el más inofensivo de los tres personajes masculinos, el deprimido David con su divorcio reciente, a pesar de que se le intuye una pedrada en la cabeza semejante a la del resto de personajes, es el que tendría una masculinidad más sana. El resto es el mismo empeño soterrado de la comedia reciente en que los hombres no sabemos encontrarnos el culo con las dos manos.

<strong>Uno equis dos</strong>: La amistad, la pareja y todas las decepciones que hay en medio 2

La variante del piedra papel tijeras, que se hizo más o menos viral en The Big Bang Theory (2007-2019) mediante, estaba diseñada para que, entre contendientes que se conozcan demasiado, se multiplicasen las variables y así evitar empates. La coña de que el papel derrota a Spock porque «lo refuta» viene a indicar un poco el tono a «bueno, esto no hay que tomárselo muy en serio». Lo mismo pasa con Uno equis dos, que viene a ser gente que se conoce demasiado bien —nivel saberse la contraseña para desbloquear el móvil— puteándose entre ella en el momento más inoportuno.

El tono es siempre de comedia, comedia además particularmente bestia en la que pasamos de un conato de maltrato a escuchar follar a través de las paredes y con la gente masturbándose en los lugares menos apropiados o pegándose tiros en el pie con una pistola de arpones (más o menos, es que no quiero hacer spoilers). Los giros son sorprendentes sin pasarse porque todos los personajes resultan lo suficientemente miserables como para que no vayamos con ninguno, y el tono es de tebeo desenfrenado y cínico. El que conecte con ese tipo de humor, lo pasará en grande.

Terminando con el Getafe-Osasuna: Uno equis dos está bien si uno no le pide más de lo que piensa dar, con los actores muy conscientes del tipo de comedia que están haciendo y un análisis por debajo de la crisis que atraviesa nuestra actualidad que hay que estar atento para que no se pierda entre la casquería y los folleteos.

Dónde ver

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.