Suscríbete Iniciar sesión

Películas españolas

A través del mar: Cómo ser fantasía adolescente

Marçal Forés refina y sublima la fórmula de la primera entrega, consciente del caramelo irreal que tiene entre manos
A través del mar: Cómo ser fantasía adolescente 3

A través del mar recoge el guante donde lo dejaba A través de mi ventana, con Raquel (Clara Galle) y Ares (Julio Peña) manteniendo una relación a distancia tras irse él a estudiar a Estocolmo. Pero el echarse de menos y otras distracciones provocan que Ares vuelva a Barcelona para que su amor no marchite. Juntos salen de la ciudad para irse a la casa de la playa de la familia Hidalgo, que se reúne junto a los amigos de Raquel en vísperas de la noche de San Juan.

Netflix quiere repetir, cuando está aún caliente, el hit que significó A través de mi ventana para la plataforma. Para ello ha decidido juntar al mismo equipo de la primera (con la baja sensible de Pilar Castro), liderada por el director Marçal Forés, pero independizarse de la línea oficial de los libros de Ariana Godoy en los que se basa, que iban dando espacio a los diferentes hermanos Hidalgo en cada libro. Aquí se va a lo que se va: la tortuosa relación entre Ares y Raquel.

Curiosamente —porque suele pasar lo contrario—, el haberse despegado del material literario ha hecho que la secuela supere a la original. Forés domina ya todos los registros del romance juvenil veraniego y subido de tono, los personajes están más aterrizados y el guión es capaz de centrarse en lo importante cuando toca. Es el producto perfecto para la fantasía adolescente que quiere ser, con todo lo ridículo pero secretamente morboso que pueda resultar todo para alguien que supere los 17 años.

Marçal Forés y la sublimación del parque de atracciones

A través del mar: Cómo ser fantasía adolescente 1

A través del mar es un buen ejemplo de lo que significa coger un tipo de producto que se ha probado de éxito y terminar de sublimarlo con sus mismas armas. Con Forés viene incorporado un estilo pop fresco a nivel visual que ya ayudaba a amortiguar los desastres de la primera película (que aquí se pasan por el filtro de sol y playa de la Costa Brava), pero es que además el director se atreve a ir un poco más allá. El de Animals (2013) prueba con distintas técnicas y le salen set pieces más elaboradas y varias secuencias de perfecto regocijo para el objetivo final: la exaltación erótica y la celebración juvenil.

Es, al final, la seguridad y libertad que te da saber lo que estás haciendo y, sobre todo, para quién lo estás haciendo. Con esa idea tan clara e indisimulada de dirigirse al público adolescente, Forés acaba consiguiendo que este parque de atracciones para la quinceañera intensa que es esta saga resulte llamativo también para los que no pintamos nada en esta fiesta de San Juan pero escribiremos sobre ella. Es un caramelo incluso para los que nos debatimos entre la vergüenza ajena y el no poder apartar los ojos de la pantalla.

La fantasía adolescente, bien y mal

A través del mar: Cómo ser fantasía adolescente 2

Esto nos trae el tiempo de la hipersegmentación de públicos de las plataformas, que da una nueva vida a ese corte de película dramática de adolescentes que siempre ha tenido un sitio en taquillas y corazones pero que no terminaba de saber cómo reciclarse en la era del streaming. Puede parecer fácil hacerlo porque los recursos que utilizan son muy evidentes, pero ahí están productos que claramente están en la misma línea y fórmula… pero lo hacen peor.

Es el caso de Culpa mía (2023), la evidente respuesta de Prime Video al fenómeno de Netflix. Es útil comparar ambas películas, estrenadas con pocas semanas de diferencia, para darse cuenta de que A través del mar tiene un nivel de pericia audiovisual y narrativa que no tiene su copia. Con las mismas tonterías y superficialidades de fondo, ni al guionista Eduard Solá ni a Forés les hace falta remontarse a clichés y líneas argumentales de hace 20 años para construir una línea clara de qué y cómo quieren contar su historia.

Sus creadores saben que, manteniéndose fieles a los personajes y a sus historias, deben tomarse en serio lo justo algo que la propia saga te reconoce que es todo pura fantasía. A través del mar es la historia de cómo Raquel va escribiendo su vida, lo que pone de relieve el carácter de autoficción exaltada que puede resultar todo lo que se cuenta en la misma. Culpa mía prefiere ser una especie de actualización inconexa de Tres metros sobre el cielo. La original, la italiana de 2004.

Por supuesto en esta no faltan dinámicas tóxicas, diálogos embarazosos y un largo etcétera, pero A través del mar afina el tiro y lo disimula todo lo suficiente. Incluso el habitual follón de múltiples relaciones que se complican en paralelo no funciona tan mal en esta segunda parte porque se desarrolla en un tiempo y un contexto limitado para que, cuando la cosa se pone dramática, no desentone demasiado. Esta película es sacar una ametralladora cuando habías dado al blanco con una escopeta. Imposible fallar.

Imágenes: A través del mar – Michael Oats/Netflix
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.