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Críticas

El hotel de los líos: Buscando sin éxito el espíritu de Parchís y ‘Solo en casa’

Ana Murugarren recupera a los personajes de 'García y García' en una comedia infantil que sabe dar espacio a sus protagonistas adultos pero no acaba de cuajar sus diferentes tonos
El hotel de los líos: Buscando sin éxito el espíritu de Parchís y 'Solo en casa' 1

En El hotel de los líos, también García y García 2, los dos Javier García de la primera parte vuelven a encontrarse, convertidos por accidente en dueños de un hotel en la ruina en un pueblo perdido. Un hotel con fama de encantado en el que además se oculta el botín secreto de un robo y donde llegan para a alojarse un grupo de niños científicos para un concurso. Uno que necesitan ganar si quieren que dos de sus amigos sigan con ellos en el colegio especial donde estudian. El enredo está servido.

La publicidad ha dicho en algún momento con la boca pequeña que es una secuela de García y García y verán que con ese subtítulo aparece en algún cartel, pero es perfectamente posible verla sin conocer nada de la anterior. La directora y guionista y los dos cómicos protagonistas coinciden, sobre el papel son los mismos personajes, pero el resto del elenco que viene de la anterior película cambia completamente de registro y los fichajes tienen poco que ver.

El hotel de los líos, de hecho, es una comedia infantil, para toda la familia, que solo tiene en común con la primera película que ambas homenajean, de alguna manera, algún subgénero clásico. Si allí era el screwball y cierta comedia de enredo patria, aquí tenemos la inspiración en un referente algo más cercano y generacional, nada menos que el cine de Parchís, y una recuperación nada disimulada del humor de la saga Solo en casa. Todo, para intentar competir con esa máquina de hacer dinero que son las películas familiares de Santiago Segura a base de caras televisivas.

Entre famosos anda el juego

El hotel de los líos película José Mota Pepe Viyuela Paz Padilla

Está mal comparar, pero como se supone que hablamos de una continuación, lo digo: El hotel de los líos mejora a García y García porque aprovecha bien los puntos fuertes de sus cómicos famosetes. Aunque realmente José Mota y Pepe Viyuela solo son protagonistas de un breve tramo de la película, a partir de la entrada de los niños, los que importan son ellos. Pero al menos Mota tiene ocasión de repetirse su personaje de los sketchs televisivos y cuando Viyuela hace el clown el montaje no lo corta y la cámara lo encuadra bien.

Paz Padilla, en principio coprotagonista, tiene un papel más plano aunque gracioso en un par de diálogos, y Ricardo Castella está para hacer un guiño al personaje de Tim Curry en Solo en casa 2, si se lo pueden ustedes creer. Diego Arroba, por otra parte, parece que tiene el papel de Daniel Stern en aquellas pelis, aunque no le tiren una tarántula encima. No lo googléeis si no queréis, digo el otro ladrón, el que no es Joe Pesci. Y sí, al pobre ‘Cejas’ lo inflan a ostias.

Lo que pasa que el tono de El hotel de los líos, como en muchas de las comedias familiares que intentan copiar la fórmula de la Coca-Cola que por lo visto solo Segura y su equipo conocen, se nota forzado. En García y García que juntar en el mismo cartel a los dos cómicos y ponerles alrededor a Jordi Sánchez, Martita de Graná y otros así funcionó, así que ahora se trata de multiplicar el número de entradas por unidad volviendo la película infantil, aunque con referencias a sagas de la niñez de los ahora padres a ver si así se logra engancharlos emocionalmente al meollo.

Con niños y a lo loco

El hotel de los líos película José Mota Pepe Viyuela Paz Padilla

En fin, que El hotel de los líos no está mal, en el sentido de que hace lo que quiere, al contrario que su antecesora, que era un desastre absoluto, pero tampoco bien, porque se nota que lo hace en automático, intentando aplicar una fórmula concreta, no porque crea que es particularmente graciosa o atractiva. Es, en fin, parte del actual retroceso hacia claves creativas y de mercado de hace 20 años, con productos que no segmentan un pimiento e intentan hacer pesca de arrastre entre el público adulto, mayor, etc., entendiendo «familiar» por tomar un poco por tonta a la gente.

Lo irónico es que precisamente el que ha inaugurado la tendencia, Santiago Segura, aunque haga comedias ligeras, no toma precisamente por idiota a su público. Quizás el director madrileño, que comparte con los responsable de El hotel de los líos el legítimo interés de ganar dinero con sus películas, está condenado a ser copiado mal, de manera que se asocia al primer Torrente, el brazo tonto de la ley (1998) el gañanismo de sus derivadas. Es posible que cuando pase el tiempo, y más si él mismo se copia mal alguna vez, nos creamos que Padre no hay más que uno (2019) era tan inane como esta película de la que hablamos.

Sí, de una crítica de nueve párrafos la película que en teoría la protagoniza se lleva como mucho seis para ella, pero es que es parte del problema. Este redactor la vio en el pase que tuvo en el Festival de Málaga, rodeado de alumnos de Secundaria arrastrados allí por la organización para llenar la sala como presunto público objetivo. El momento en que más se rieron fue al pedirle a Paz Padilla, que salió a presentarla, que repitiese una frase de su personaje de La que se avecina. Por otro lado, eso define bien El hotel de los líos: carne de Prime Video, la plataforma de streaming que era más tele en abierto que la tele en abierto.

La puedes ver online en

Portada: El elenco de El hotel de los líos en Málaga – Álex Zea
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.