Noticias
Muere Carlos Saura, histórico cineasta español

Muere a los 91 años Carlos Saura, histórico director de cine español. Rodeado de sus seres queridos, fallece el cineasta de películas tan relevantes como La caza (1966), Cría cuervos (1974), Deprisa, deprisa (1981) o ¡Ay, Carmela! (1990). El aragonés recibirá de forma póstuma el Goya de Honor 2023 en la gala de los premios que se entrega el sábado 11 de febrero en Sevilla, aunque lo recibió de forma personal hace pocos días.
La noticia la ha confirmado en un comunicado la Academia de Cine, que identifica a Saura como «uno de los cineastas fundamentales de la historia del cine español». Lo atestiguan 60 años de carrera como director de cine, que han acabado con una película recién estrenada en salas, Las paredes hablan, «muestra de su incansable actividad y de su amor por el oficio hasta el último momento», asegura el comunicado de la institución encargada de organizar los Goya.
La Academia ha asegurado que se le rendirá homenaje en la gala del sábado: «Mañana, en el Auditorio Andalucía de Sevilla, la 37 edición de los Goya conmemorará la memoria de un creador irrepetible». Más cercano al cine europeo que a la sensibilidad del cine español de entonces, Saura se convirtió en el principal baluarte de la apertura del cine español mientras se peleaba con la censura del régimen. Posteriormente se consolidó como cineasta de prestigio, interesado en el arte como forma de relacionarse con el mundo.
Carlos Saura, el cineasta que quería ser más Buñuel que Berlanga

Fallece así uno de los últimos cineastas vivos que empezó a hacer cine a finales de los años 50 y encabezó la modernización de lo que el régimen llamó «Nuevo Cine Español». Saura arrancó su carrera con películas que se acercaban a una mirada documental y de querencia por el realismo como Cuenca (1958) o Los golfos (1959), aunque su gran emblema de esta época fue La caza (1966), Oso de Plata al Mejor Director en el Festival de Berlín y el filme que le lanzó al panorama internacional.
A partir de intensificar su relación con el productor Elías Querejeta, figura clave de su carrera, Saura empezó a partir de Peppermint Frappé (1967) una larga serie de películas con las que reflexionaría, especialmente a través de alegorías alrededor de la violencia, sobre el propio régimen franquista y la huella de la Guerra Civil en la sociedad española. Con Geraldine Chaplin y José Luis López Vázquez como actores fetiche, haría Stress-es tres-tres (1968), La madriguera (1969), El jardín de las delicias (1970) o Ana y los lobos (1973).
Pero los filmes más celebrados de esta etapa son los que realizó a mediados de los 70, que lo encumbraron a nivel internacional al nivel de Bardem, Berlanga y el también aragonés Luis Buñuel, con el que mantuvo una buena relación y al que Saura admiraba por su manera de entender el cine. La prima Angélica (1974), Cría cuervos (1976), ambas premiadas en el Festival de Cannes, y Elisa vida mía (1977) son los mayores exponentes del pico de prestigio de Carlos Saura como director de cine.
Con Mamá cumple100 años (1979) Saura cerraría la década y su cine más reflexivo y metafórico. En los primeros años 80 sorprendería con Deprisa, deprisa (1981), filme en el que Saura ofrecía su propia versión del cine de jóvenes, subgénero que recibiría el nombre de explotación de «cine quinqui». Saura consumó con esta película su histórico idilio con la Berlinale, llevándose el Oso de Oro a la Mejor Película en el certamen alemán.
El arte hasta el final

A partir de entonces y de Dulces horas (1982), acabaría la colaboración con Querejeta y Saura iniciaría una etapa de perfil más bajo, más vinculada a sus propios intereses artísticos y a explorar ramas de la música (flamenco, jota, tango, fado…), la pintura (especialmente a través de Goya) o la fotografía, sus otras grandes pasiones más allá del cine. Es destacada su trilogía musical junto al bailarín Antonio Gades (Bodas de sangre, Bizet Carmen y El amor brujo), Sevillanas (1991), Flamenco, Flamenco (2010) o la reciente Las paredes hablan (2022).
Aunque Saura no consiguió la misma relevancia en otros filmes ambiciosos como El Dorado (1988), el filme más caro de la historia del cine español en aquel entonces, volvió a la senda del éxito con ¡Ay, Carmela! (1990), obra que adaptaría junto a Rafael Azcona y que ganó 13 Premios Goya.La argentina Tango (1998), nominada al Óscar, Goya en Burdeos (1999) y El 7º día (2004) serían los últimos grandes acercamientos de Saura a la ficción.
Pero la actividad cinematográfica de Carlos Saura se mantuvo incombustible hasta el final de sus días. En los últimos años dirigió distintos filmes, con trabajos muy recientes como El rey de todo el mundo (2021) o los cortometrajes Rosa Rosae. La Guerra Civil (2021) o Goya 3 de mayo (2021). Acaba de estrenar en cines el citado documental Las paredes hablan, filme sobre la historia del arte que aún está en salas.

Arturo Tena