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Películas españolas

La Fortaleza: El triunfo del humor negro

Cinco hermanos buscan una herencia en una comedia cruel con formas de thriller y cínica como ella sola
La Fortaleza: El triunfo del humor negro 3

Los cinco hermanos Viaplana son convocados a la vieja casa familiar, conocida como La Fortaleza, tras la muerte de su padre, Arturo Viaplana, un hombre con un sentido del humor retorcido y cruel al que ninguno parecía tener mucho aprecio. Un notario les comunica que si quieren heredar la valiosa propiedad deberán someterse a una última broma, un juego macabro: encontrar el cadáver escondido de su padre y darle sepultura con sus propias manos en un punto exacto y misterioso de la finca.

Chiqui Carabante ha vuelto a la dirección de largometraje tras una década desde 12+1: Una comedia metafísica (2012) con una propuesta a medio camino entre el thriller retorcido y la comedia negra, negrísima. Basada en retorcer las premisas de sus posibles inspiraciones hasta volverlas irreconocibles y en un reparto despendolado, se acaba convirtiendo en una reflexión en voz alta -o más bien, a gritos histéricos, literalmente- sobre las hipocresías familiares y sociales y el rencor generacional.

En sus primeros pases en el Festival de Sevilla, donde tuvo su estreno absoluto, arrancó carcajadas al respetable en sus momentos más despendolados y en algunos de los más subliminales. Es un regreso al discurso propio muy coherente por parte del malagueño: todos sus tics y su mala baba están aquí reconcentrados, y aunque toma muchos referentes evidentes para construir la historia, busca y encuentra un tono único y aparte.

La Fortaleza y retorcer el astracán ibérico

La Fortaleza: El triunfo del humor negro 1

La Fortaleza tiene su poco de misterio de habitación cerrada, aunque con el giro de que no hay asesinato que resolver, sino que encontrar al fiambre en sí, y de drama familiar con alianzas y traiciones, pero están parodiados hasta el extremo y llevados al humor negro, aunque se respeten sus tropos. Por otro lado, muchas situaciones y personajes parten de los tópicos de la comedia costumbrista española de toda la vida, aunque con extra de maldad. Además, los Cayo, Poga, Nieto, Sanz y Toledo están entregadísimos a sus muy locos personajes, y se salpimenta con referencias lo mismo a Berlanga y Buñuel que a Tarantino o Danny Boyle. O a trabajos anteriores del propio director.

Podríamos decir que en ese aspecto el guión de Carabante junto a Salvador S. Molina y David Orea recoge el tipo de vueltas de tuerca de ambos géneros -secretos familiares, aspiraciones de juventud truncadas, un personaje o dos que viven vidas que son solo fachada- pero las invierte. Así, aquí no hay padres secretos, sino una filiación, general, completamente inventada. No se nos bombardea con flashbacks sobre la crueldad de la crianza de Arturo padre, sino que la intuimos por la forma de actuar de los personajes y la propia disposición de la fortaleza familiar.

De remate, el ambiente toma su propio cuerpo a base de una mezcla de tono onírico -el presunto fantasma que nunca sabremos si es una alucinación- y detalles escénicos, como tener a una actriz de carne y hueso, que parpadea y todo, interpretando a una pitonisa autómata que remite a Big. Referencia que no parece casual, ya que toda La Fortaleza reflexiona como nunca dejamos de ser niños enfadados, y la reacción final de los personajes así lo demuestra.

Cinismo pasado de vueltas

La Fortaleza: El triunfo del humor negro 2

A algún chiste le falla el tempo por acumulación, pero lo bueno es que su humor nunca se agota, y pasa de las trompadas a los juegos de palabras o las bromas vía aparte teatral, sin renunciar a de vez en cuando dejar algún detalle de estética de tebeo de Bruguera, como la caracterización de ese notario robaescenas que encarna Fernando Tejero o el ama de llaves de Lola Casamayor.

La Fortaleza a veces parece una parodia de uno de esos enredos con moralina de los Álvarez Quintero y otras un Agatha Christie alocado y cínico. Los secretos familiares que se van desvelando, además, no traen ninguna redención ni cierre. Aunque se cumplen, más o menos, los objetivos del finado, incluyendo que sus hijos, más o menos, colaboren, no hay un cierre ni una reconciliación. Lo que mal empieza, mal acaba, y ya está, parece decir. Ninguna mentira ni broma pesada ha resuelto nunca nada.

En resumen, un regreso notable para Carabante al largometraje tras este tiempo de exilio, destacando de nuevo por sus guiones que no dan respiro pero respetan la inteligencia del espectador y una narrativa que sabe que no debe parar la música, solo ir a más. Una película sobre rehacer los lazos familiares pero desde el cinismo y el rencor compartido que, aunque sea por lo muy poco habitual que resulta, es bienvenida. Un filme, en fin, de género muy negro en todos los sentidos, incluido el luto.

Fotos: La Fortaleza (Montaje de portada: Cine con Ñ)
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.