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Películas españolas

Mantícora: Carlos Vermut y donde viven los monstruos

La inquietante película del director de 'Magical Girl' opta más por el impacto que por el misterio, por una única lectura de una imagen negada
Mantícora: Carlos Vermut y donde viven los monstruos 3

La realidad está filtrada por unas gafas virtuales en la vida de Julián (Nacho Sánchez), el protagonista de Mantícora. Trabaja como diseñador de videojuegos, especializado en imaginar y modelar todo tipo de bestias. Pero la rutina de Julián cambia por completo cuando un día se ve obligado a enfrentarse a una situación de vida o muerte que ocurre justo al otro lado de su puerta. Tras esa experiencia y sus angustiosas consecuencias, el diseñador conoce a una mujer (Zoe Stein) con la que empieza a conectar.

Esto es lo que se puede desvelar del caparazón argumental que ha escrito Carlos Vermut en su nueva película, presentada en el Festival de Sitges 2022. Está hecha desde la intimidad del hogar, las oficinas metaversianas y clásicos lugares del centro de Madrid. Es la capital del 2022, en la que conviven los bits en pantallas de fondo y la piedra de sus edificios antiguos. Su protagonista vive inmerso en estos contrastes tan cotidianos de la capital. Pero, aunque intenta encajar en ellos, dentro de Julián late algo terrible, cerrado con llave en su íntimo mundo digital.

Desde esa aparente normalidad, la película se presenta de forma calculadamente sencilla, tan apocada como su protagonista. Mantícora es quizás la película menos evocadora e interesante de Carlos Vermut, la más contundente y unívoca en su lectura. El director se lanza a los horrores humanos y aguanta hasta detonar la bomba cuando ya la tienes entre las manos.

El diseño de la mantícora

Mantícora: Carlos Vermut y donde viven los monstruos 1

Como le ocurre a Julián con la bestia que tiene que hacer lo más terrorífica posible para un videojuego, Vermut se fija en Mantícora en dar forma a un solo protagonista, presentado desde el estiramiento de los planos como alguien siempre a punto de quebrar. Una fragilidad que se capta bien en la expresión de los grandes ojos de Nacho Sánchez, indefensos y nerviosos. Es un planteamiento de perspectiva única, una estructura más acotada que la de las anteriores películas del director, que o tenían varias líneas que seguir de inicio (Diamond Flash, Magical girl) o planteaban dos grandes personajes principales (Quién te cantará) con casi la misma prioridad.

El objetivo de Mantícora es construir un conflicto a partir de los deseos de un hombre. Un hombre/monstruo -no puede ser casualidad que el primer gran personaje masculino de Vermut sea este- que se esconde detrás de la tensión entre la esfera pública y la privada, separada y a la vez artificialmente mezclada a través de una experiencia virtual. En sus límites, físicos y morales, es donde Vermut crea un vacío perturbador.

Lo autoimpuesto de la película de Carlos Vermut

Mantícora: Carlos Vermut y donde viven los monstruos 2

En el desarollo de Mantícora se va abriendo paso la relación del protagonista con Diana, interpretada por Zoe Stein. En ella hay una identidad escurridiza, que remite a otro cuerpo, una idea que Vermut ya planteaba en Quién te cantará. Pero, a diferencia que en aquella, aquí el director limita y subordina a este personaje, con sus propios e inquietantes demonios internos. Vermut descarta de forma fría esa otra película en la dinámica entre ambos jóvenes, un duelo simbólico y una historia de amor con la muerte de fondo.

Todo se queda al servicio de la férrea autoconsciencia de su guion, totalmente dominado por dos secuencias y una fase final que se quedan a vivir en la retina. En el insoportable reflejo de uno mismo, que puede estar en cualquier obra artística, es sobre lo que Vermut ha preparado y luego construido su historia, que camina a paso lento para acelerar al final. Pero, en medio de estas ideas-ancla, sus secuencias no ofrecen otros puntos de fuga.

Despojada de la suntuosidad y las estructuras endiabladas de sus anteriores películas, Vermut opta por la sencillez, reverso claro y tenebroso de un cine negado. Por eso Mantícora, que podría haber sido una obra maestra total, se queda en una buena o muy buena película. Que no es poco. Vermut, que siempre se había entregado al misterio y los símbolos posibles de una imagen que nunca significa solo una cosa, opta esta vez por centrarse más en lo discursivo. Provocador, de impacto inmediato, pero quizá menos estimulante a la larga.
La puedes ver online en

Imágenes: Mantícora – BTEAM Pictures
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.