Críticas
Una perra andaluza T3: Dramarrachismo sin subtítulos

Stills de 'Una perra andaluza'. ©El golpe. Montaje: ©Cine con Ñ
Una perra andaluza T3 cierra la historia de Marcos, Samu, Tamara, Sylvia o Judit. Un grupo de jóvenes sevillanas o andaluzas en general, queer, precarias, estudiantes y buena gente en general, que luchan por sobrevivir a salidas del armario, rupturas, reencuentros y cuitas más o menos laborales. También a sus problemas de salud mental o a la dificultad de mudarse a Madrid, una ciudad tan ilusionante como hostil, llena de la misma cantidad de posibilidades de que pasarlo bien que de te la líen pardísima.
La de Pablo Tocino es una serie indie, si tal concepto puede existir. Pero de verdad. Hay muy poquitas, son como la aldea de Astérix, y lo más parecido a una poción mágica que tienen es Filmin (deberíamos serlo los periodistas, pero hacemos dejación de funciones o no podemos con la vida). Atresplayer también tiene alguna —Déjate ver (2023)— y en su día RTVE Play las gozaba e incluso difundía por YouTube. Tienen una virtud: no necesitan fingir que representan a nadie porque lo hacen de forma natural. En la vida se les ocurriría abofetearte diciendo: ¿te sientes identificado ya?

Jose A. Cano