Suscríbete Iniciar sesión

Críticas

9 lunas: Tiene un problema con la identidad

Pese a tener el tono que más le conviene y unos buenos personajes secundarios, es una dramedia fallida en su representación del conflicto interno de un hombre embarazado
Crítica de la película '9 lunas'

9 lunas se acerca a la vida de Ángel, un hombre de trans que, inesperadamente, descubre que está embarazado cuando está terminando su proceso de transición de género. La noticia da un vuelco total a su normalidad cuando estaba dando pasos importantes para asentar una nueva etapa.

Dramedia de voluntad feel-good que supone la segunda película en España de la venezolana Patricia Ortega, que vuelve a asociarse con el equipo de la productora La Claqueta (Olmo Figueredo, José F. Ortuño, compañeros al guión de Ortega) tras los buenos resultados de la valiosa Mamacruz (2023).

Como pasaba en esa película protagonizada por Kiti Mánver, en 9 lunas se explora un, aún hoy, tabú iconográfico. Si en Mamacruz lo que quería Ortega era poner en imágenes la exploración de la sexualidad de las personas mayores, aquí el encuadre va hacia el embarazo de un hombre trans. El problema es que lo hace de una forma bastante más torpe que en aquella.

Las líneas rectas de la comedia dramática

<strong>9 lunas</strong>: Tiene un problema con la identidad 1
©Julio Vergne

Una de las tendencias actuales en la «clase media» del cine español —sostenida por productoras independientes, con presupuestos cada vez más ajustados pero voluntad de hacer cine que pueda llegar a un público amplio— es la de hacer comedias dramáticas o dramas con un desahogo a base de humor. Si es posible, con un toque tierno o reconfortante. Como la vida misma, que diría alguno.

9 lunas es una demostración más de esta apuesta más relajada y difuminada a la hora de tirar por los géneros más dominantes. Como suele pasar, en la de Patricia Ortega la parte dramática la sostiene su personaje principal, que en este caso tiene que gestionar un momento importantísimo de su vida mientras aún no ha terminado de gestionar su propia identidad, mientras que la dimensión más simpática o buenrollera queda en manos de los secundarios.

Es una mala noticia para esta película que funcione mejor lo accesorio que lo fundamental. Porque lo que convence más dentro de la dinámica que se establece en 9 lunas son las intervenciones de desahogo y humanidad que incorpora la familia de Ángel, interpretada por Mánver, María León y un más que convincente Jorge Sanz, que levanta hasta los clichés con los que carga su personaje de ‘padre cuñado’ (que se apunta a un curso de nuevas masculinidades, claro). Son los que la levantan.

9 lunas y el «problema» de la identidad

<strong>9 lunas</strong>: Tiene un problema con la identidad 2
©Julio Vergne

Donde naufraga la película es en cómo se ha decidido representar el conflicto o la angustia que está viviendo el personaje con respecto a su identidad como hombres trans, que aún tiene que trabajar para dejar atrás a Ángela, su «antigua yo». Ortega, Ortuño y Figueredo toman una decisión que está en algún espacio entre lo perezoso, lo rancio y lo mal representado: colocar un espejo en el que el personaje habla con él mismo cuando era mujer, interpretada por Sara Sálamo (que se parece tirando a poco al protagonista, Zack Gómez-Rolls).

El haber elegido este recurso en algo tan importante para la película es la demostración de una renuncia a querer hablar del tema de una manera adulta, representándolo desde un espacio honesto y, por tanto, necesariamente complejo para la situación que puede estar viviendo una persona trans. Hacerle pelearse consigo mismo a través de su reflejo es un recurso flojo y, en 2026, hasta casi insultante a la hora de tratar lo queer. Hasta en una comedia mucho más ligera como Espejo, espejo (2022) —y con una mujer cis— tenía más sentido que aquí. Sobre todo porque en otros momentos es capaz de expresarlo desde otros lugares.

Este punto fundamental, añadido a otros brochazos (sus compañeros de trabajo muy machotes y todo lo que conllevan), descuidos argumentales (los tiempos del embarazo, la Sevilla con sevillanos solo de fondo, la gestión del ex, etc….) y unas apuestas formales entre lo incoherente y lo desafortunado, hacen que la película pierda muchísimos enteros. Sumado a que el argumento no tiene ningún sobresalto ni nada que no se pueda adivinar a los 10 minutos, deja una sensación amarga que no mejora ni el buen trabajo con el entorno de su protagonista.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.