Películas españolas 2026
1212. La batalla de las Navas de Tolosa: No hay lo que hay que tener para hacerla de ficción

1212. La batalla de las Navas de Tolosa cuenta el contexto y el desarrollo de la susodicha contienda añadiendo los últimos descubrimientos arqueológicos al respecto. El resumen de la batalla se hace explicando algún mito al respecto (la ruptura de las cadenas del rey de Navarra, la importancia de la victoria en la llamada Reconquista) y al mismo tiempo reforzando su importancia en la historia de la Península y el peso político como Cruzada que tuvo en pleno sigue XIII. También explica cómo ha evolucionado la forma de enfocarlo de la historiografía, que no se libra de sesgos según la época.
Bueno, se agradece un documental histórico tan… televisivo, en el fondo. En tiempos recientes nos hemos acostumbrado a que los largometrajes divulgativos de este estilo que llegaban a cines aspiraban a algún tipo de revisionismo, recibiendo atención mediática en consecuencia. Esta película es mucho más sosa en muchos aspectos, claro, pero tiene ese tono ecuánime y científico habitual de los documentales de La 2, solo que con más nivel de producción, que hace que algunas escenas tengan más gracia si caen en pantalla grande.
Recreación…

Dirige 1212. La batalla de las Navas de Tolosa Santiago Mazarro, que presenta en su curriculum otro largo en el mismo estilo, El príncipe de la paz, sobre la figura de Manuel de Godoy, y un cortometraje sobre el frontón del Beti Jai de Madrid. Su trabajo la busca cortita y al pie, con la recreación histórica justa para que no moleste, usando lo mismo animación que extras disfrazados pero ocultando las limitaciones de presupuesto. Los expertos son variados pero todos dentro del ámbito razonable de la academia, sin meterte a nadie a opinar que España es lo más grande o España es lo peor (es una pena, pero esto ya sirve para llegar al cinco). En general, todo correcto.
Es curioso, dada la espectacularidad de las Navas de Tolosa, que tenga tan poco recorrido audiovisual. No, en serio. Ni siquiera hay versiones franquistas de la época del cartón piedra, cuando habrían pegado las soflamas patrioteras, y por supuesto no hay ninguna posterior. Puede que por lo complicado del ‘cacao maravillao’ que supone explicar el contexto histórico, puede por la simple y llana cuestión de que hacerla «bien» sería bastante caro y no está claro que funcionase en taquilla lo suficiente para justificar el dispendio.
1212. La batalla de las Navas de Tolosa no se monta películas: Alfonso VIII organiza la ‘Cruzada’ por cuestiones militares y diplomáticas, pero sobre todo eminentemente prácticas. La Península de Al-Andalus se presenta como un espacio de frontera dinámico en el que avanza el «bando» que pelea unido: el Califato de Córdoba frente a los reyezuelos del norte, esos mismos reyes ya consolidados frente a las taifas, y almorávides y almohades cuando castellanos, leoneses, navarros y aragoneses empiezan a guerrear más entre ellos que contra los vecinos del sur. Choque de civilizaciones el justito, o alguno con giro muy curioso.
… y adaptación

El documental dedica a la batalla en sí una tercera parte de su metraje, quizás menos, y aclarando que de las partes más espectaculares de las crónicas las pruebas que hay son las justitas. Lo más interesante es escuchar a los arqueólogos de Jaén comentando los trabajos para localizar los campamentos y los objetos allí encontrados, explicando su importancia según el contexto y lo que cuentan sobre el calibre y los movimientos reales de los ejércitos. Luego vienen los expertos más generales comentando que sí, que aquella victoria fue decisiva, pero que de Reconquista nada, recordando que los cristianos tardarían 100 años más en llegar al valle del Guadalquivir y otros 200 en expulsar definitivamente a los musulmanes.
En fin, todo muy bien, pero sin ninguna revolución, y con un par de ideas para que las recoja el que las quiera: como era habitual cuando venían visitas, andalusíes (esto es, musulmanes ibéricos patanegra mezcla de árabe a iberorromano) y cristianos (castellanos, aragoneses, etc) se escandalizaban de las prácticas de sus respectivos aliados extranjeros, tendentes a no tomar prisioneros y otras lindezas, frente a aquellas guerras entre vecinos en las que se conquistaba, pero no se arrasaba. Y los procesos eran cuestión de paciencia, siendo muy raro que un rey llegase a los 57 añazos que contaba Alfonso VIII en el momento de la batalla.
Recogiendo los bártulos: 1212. La batalla de las Navas de Tolosa es un documental correcto, divulgativo, sin alardes ni movidas impropias. Es decir, un documental para contar la historia, no dar argumentario para prejuicios presentes. Por otro lado, la batalla en sí, sin meterle esos añadidos, es tan espectacular que vuelve la cuestión de como es que esto no lo ha adaptado nadie a la ficción. Pero claro, no hay lo que hay que tener: dinero, mucho dinero, y un par de personas al cargo con dos dedos de frente.

Jose A. Cano