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Críticas

Ya no quedan junglas: Un delirio que sí queda

Una de esas películas que de mala puede ser buena, un thriller de acción sin casi acción que es gracioso cuando abraza su alma de serie B y más gracioso aún cuando pretende ser mínimamente serio
Crítica de 'Ya no quedan junglas', película de Gabriel Beristáin

Ya no quedan junglas sigue a Theo (Ron Pearlman), un retirado burócrata del ejército estadounidense que, tras la muerte de su mujer, vive a la deriva en España, deprimido y solitario. Cuando la prostituta (Natti Natasha) a la que pagaba por hablar muere brutalmente asesinada, Theo decide pasar a la acción y buscar a los culpables. Mientras tanto, dos policías (Megan Montaner y Hovik Keuchkerian) empezarán a investigar el caso.

¿Un thriller de venganza? No, una comedia tróspida con sabor a serie B. Esa es la única manera de tomarse (bien) Ya no quedan junglas, una película de acción sin prácticamente acción que solo se puede plantear como gran delirio colectivo por las calles de San Sebastián. Lo bueno del cine es que da igual que el humor haya sido más o menos involuntario para poder disfrutarlo.

Quizá sería más difícil asomarse con buen humor a una película como Ya no quedan junglas si no estuviese en ella Ron Pearlman. El hecho de haber contado con un actor conocido a nivel internacional y que se haya prestado a todo esto hace que la película tenga un tinte surrealista a lo Steven Seagal que la hace aún más divertida.

Ya no quedan junglas para la acción

<strong>Ya no quedan junglas</strong>: Un delirio que sí queda 1
©Mikel Blasco

Lo más sorprendente de Ya no quedan junglas —un título que, por supuesto, se explica y se dice literalmente en la película, en uno de sus momentos más ridículos— es que tiene la estructura de una película clásica de venganza, con muchas muertes y secuencias trepidantes. Y, por supuesto, no tiene prácticamente nada de eso. Solo gente buscando a gente sin mucho esfuerzo y, luego, unos pocos disparos con los que se resuelve la secuencia para que haya otra después.

Es evidente que Ron Pearlman ya no está para saltar, correr y luchar a sus 75 años. Lo que no tiene sentido (entre las decenas de cosas que no tienen sentido) es que convivan los dos mundos en este ‘The Gentleman’: uno en el que es un pobre administrativo viejito, que poco menos que está esperando a morirse y no ha tocado una pistola en su vida, y otro en el que se te cuela por todos lados y te corta el cuello sin miramientos. Dentro de que es todo absurdo, por lo menos que el héroe de acción tenga un mínimo de coherencia.

Soluciones al delirio colectivo

<strong>Ya no quedan junglas</strong>: Un delirio que sí queda 2
©Mikel Blasco

Ya no quedan junglas es, prácticamente desde el primer segundo, un desfile de interpretaciones desubicadas, secuencias absurdas, giros demenciales y una trama incapaz de resultar mínimamente verosímil que, en el mejor de los casos, no lleva a ninguna parte. Lo mejor es cuando los actores deciden que no hay forma de tomarse en serio eso y abrazan el absurdo de las líneas que tienen.

La lástima es que la película en sí misma no haya aceptado desde el principio que nada bueno podía salir de aquí si uno no se lo tomaba completamente a broma. Según avanza la película va siendo cada vez más complicado de tapar el disparate, pero todo tendría que haber sido el mismo tono al que llega ya Gabriel Beristáin en el epílogo. Y cuando está ahí la película ya se ha terminado.

Es raro que películas como Ya no quedan junglas vean la luz y se estrenen en cines (¡y con distribución de una major!) en España. La industria está muy profesionalizada, todo está muy filtrado y pulido al son de las televisiones y las plataformas (¡participan RTVE y Prime Video!). Por eso una película, con frases antológicas como «why does everyone with cancer becomes ‘maricón’?», es inevitable que sea celebrada. Aunque sea de forma irónica.

Dónde ver


Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.

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