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Películas españolas 2026

Viento Sur: Las cenizas no llegan al mar

Una película sobre la pérdida que no concreta ni dimensiona correctamente sus ambiciosos objetivos
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En Viento Sur nos unimos a la historia de Robert (William Keen) y Mónica (María Fernández), dos semiextraños unidos por la muerte de Alberto, el mejor amigo de él y el hermano de ella. Mónica recoge a Robert tras salir de la cárcel por corrupción y juntos se van a vivir provisionalmente al faro que lleva ella en un pueblo vasco mientras deciden el momento de tirar las cenizas de Alberto.

Álvaro García-Capelo vuelve al cine 20 años después de Canícula (2002) con este drama rural construido alrededor de una pérdida y renuncias personales. Seleccionada en el BCN Film Fest, Viento Sur propone un camino sin rumbo ni género fijo entre dos personajes muy distintos, cada uno con sus miserias de partida, que tienen que hacer frente a la muerte de un ser querido, del que se va componiendo un retrato a partir de un lienzo en blanco.

Pese a que sus dos actores principales ponen toda la carne en el asador para que sus dinámicas funcionen, la película no coge vuelo. No ya por un metraje a todas luces excesivo para sus objetivos y nivel de producción, sino porque no consigue concretar los ambiciosos objetivos que se propone, que son muy íntimos y dolorosos. Pese a que García-Capelo tiene buenas ideas para sus personajes, el conjunto se ‘hace bola’.

La maldita obligación de ser humilde

Viento Sur: Las cenizas no llegan al mar 1

Con Viento Sur surge la cuestión, habitual en el cine español de bajo presupuesto, de si querer a aspirar a algo más de lo que tu presupuesto y condiciones te permiten es algo bueno o malo. Podríamos concluir en una frase diciendo que no conformarse es bueno, pero venirse demasiado arriba es malo. Querer ir más allá de lo que el dinero impone para empujar la creatividad y los límites de lo posible es siempre la cara. No medir las dimensiones de lo que estás creando y lo alto que estás apuntando puede ser la cruz.

La película de García-Capelo, que no es ningún desastre en su resultado final, sufre mucho esto. Pese a que los conceptos del guión, algunos diálogos y, sobre todo, sus dos personajes principales están bien tratados, el filme no consigue ni relacionarse con su entorno, decisivo para lo que propone la trama, ni crear la suficiente carga dramática para un desarrollo cinematográfico coherente y que pide ir al alza. Todo se siente demasiado simplificado por cuestiones de producción, lo que hunde y aplana una película que quiere ser sutil pero no sabe muy bien cómo y acaba tomando la vía rápida, al final y por obligación.

En la crítica de cine en España solemos valorar siempre solo lo positivo de estas «buenas intenciones no bien resultas», en un poco sano ejercicio de apoyo y solidaridad sin fisuras con los nuestros. Pero, aunque duela, hay que saber tomar distancia para entender que, por el bien del proyecto, hay que hacer una serie de renuncias conscientes que impliquen que la dimensión de la película que tenías en tu cabeza se reduzca con coherencia. Saber ser humildes es difícil, pero no es nunca una derrota.

Guisar, comer

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El director ha hecho un ‘yo me lo guiso yo me lo como’ en la película que perjudica especialmente en el aspecto fotográfico y en el montaje del filme. Se puede entender que la cámara y la selección de planos y encuadres no sea la mejor, pero hay algunas secuencias y decisiones formales en Viento Sur que son muy difíciles de defender. Tanto en su composición en rodaje, como que hayan sido editadas así e incluidas finalmente en un corte final que supera los 130 minutos (por tanto, sin tantos «huecos» que llenar).

Toda esa capacidad no resuelta de relacionarse con su propio material no quita que el filme tenga algunas secuencias y giros valiosos, especialmente las que tienen que ver con un incisivo y camaleónico William Keen, que pasa de dar asco a la ternura sin problemas, y algo menos a una esforzada María Fernández que, pese a algún traspié, da fuerza a un personaje que se va hundiendo poco a poco. Una lástima que no hayan tenido un soporte con un rumbo bien dimensionado para terminar de brillar y que las cenizas pudieran llegar al mar.

Imágenes: Viento Sur – A Contracorriente Films (Montaje de portada: Cine con Ñ)
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.