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Velázquez, un pintor habilidoso en la corte del Rey

José Manuel Gómez Vidal estrena el 11 de noviembre el documental ‘Velázquez, el poder y el arte’, un análisis sobre la cercanía al poder del pintor de ‘Las meninas’

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El 11 de noviembre se estrena en cines Velázquez, el poder y el arte, película documental dirigida por José Manuel Gómez Vidal. El filme se centra en la figura y carrera del Diego Velázquez para hablar de una faceta menos conocido del celébre pintor del Siglo de Oro: la hábil forma en la que el artista se relacionó con los poderes fácticos de su tiempo, siendo capaz de entrar de lleno en la corte de Felipe IV y sobrevivir en ella pese a no ser noble de cuna.

Después de haberse fijado en Bartolomé Esteban Murillo en el documental Murillo, el último viaje (2017), Gómez Vidal analiza la trayectoria y ascenso del otro gran pintor sevillano de su época, que pasó de ser un pujante retratista en la capital hispalense a buscar suerte en el reducido centro de poder que era el Madrid de 1623. Con su talento artístico y olfato social, Velázquez se las ingenió para hacerse con la confianza del Rey Felipe IV y, sobre todo, del Conde-duque de Olivares, el verdadero dueño del poder ejecutivo.

Un sencillo y académico análisis sobre una faceta decisiva en el desarrollo de Velázquez como artista que Gómez Vidal, gestor y programador cultural, realiza con intervenciones de distintas voces expertas como la del expresidente del Gobierno Alfonso Guerra, el historietista Javier Olivares, la artista Alexandra del Bene, el historiador Miguel Ángel Cajigal, el escritor y pintor Miguel Zorita, el catedrático Luis Méndez o el artista Álvaro Perdices. Estrenado en la Seminci, llega ahora a las salas.

De Sevilla a Madrid: un pintor ambicioso

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Gómez Vidal arranca el documental desde el último servicio que hace Velázquez a la Monarquía Española antes de morir, en 1660: su trabajo como aposentador en la Isla de los Faisanes, donde Felipe IV entrega a la infanta María Teresa de Austria en matrimonio al Rey de Francia, Luis XIV. Uno de los símbolos de la pérdida de poder de España como nación hegemónica en Europa y uno de los hechos que certifican el prominente papel que jugaba el pintor dentro del círculo de confianza del monarca.

Desde ahí, el director retrocede en el tiempo para contar el ascenso del artista como prometedor pintor en Sevilla hasta convertirse en uno de los pintores más recordados de la Historia del Arte en todo el mundo. Velázquez, el poder y el arte deja claro, a través de distintas entrevistas autorizadas, cómo un Velázquez aún muy joven supo entender que su capacidad de dedicarse por completo a la pintura, de crecer como artista y escalar social y económicamente, dependía de su cercanía con el poder económico y político.

Con mucha confianza en sí mismo pese a no ser noble de familia, la apuesta de Velázquez por el naturalismo, que rompía con el tardomanierismo de la pintura sevillana, le hizo destacar en su próspera ciudad natal. Su intención de no quedarse en la pintura más vinculada al poder religioso le lanza a Madrid, donde ve una oportunidad de prosperar a la muerte de Felipe III y la coronación de un nuevo monarca.

Velázquez, el poder y el arte: una relación conveniente

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Velázquez, el poder y el arte cuenta cómo Velázquez, con el aval de su maestro Francisco Pacheco, viaja a Madrid en 1622 sin mucha suerte en su primer contacto con la corte. Pero en 1623 vuelve a intentarlo cuando muere uno de los pintores de cámara oficial del Rey (Bartolomé González) y el Conde-duque de Olivares, también sevillano, llama a Pacheco, que rápidamente convoca a Velázquez para darle una oportunidad. El pintor consigue retratar al monarca, y Velázquez se hace con un puesto que, en sus distintas declinaciones, no dejaría hasta su muerte casi 40 años más tarde.

Velázquez, demostrando grandes habilidades para moverse en un ambiente de equilibrios complejos, emuló a sus maestros Rubens y Tiziano no solo en sus dotes para la pintura, sino también en su capacidad para mantenerse cercano a los centros de poder que debían sufragar y hacer prosperar sus trabajos. La fortaleza de Velázquez en el Reino se demuestra también en que no sufrió retroceso alguno en su estatus tras la caída en desgracia de su gran valedor, el Conde-duque, que fracasó en su operación reformista y evidenció la decadencia del Imperio español en el mundo.

Repasando sus decisivos viajes a Italia y sin dejar de lado la evolución artística de Velázquez, Velázquez, el poder y el arte pone el foco en un aspecto aún crucial para el artista de masas en nuestros días: su forma de proyectarse, de encontrar los mejores escaparates y valedores que aseguren, potencien y amplifiquen su trabajo. Esta también es una de las razones, como muestra el documental, de que en una reunión de poderosos actual -la cumbre de la OTAN en Madrid- todos quieran hacerse una foto al lado de Las meninas.

Imagen de portada: Autorretrato de Diego Velázquez
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