Críticas
Tu sangre: Internado en el miedo

Fotograma de 'Tu sangre'. Montaje: ©Cine con Ñ
Tu sangre nos presenta la historia de Sofía (Sara Jiménez), una adolescente en shock por la desaparición de su madre, trabajadora en un estricto internado religios, y el intento de suicidio de su padre, ingresado en el hospital. Tras una serie de extraños sucesos y para intentar descubrir qué sucedió, Sofía acaba por ingresar en el mismo internado en el que trabajaba su madre.
Esta película, segundo largometraje de Guillermo Barreira (The invisible warm), es una de terror de presupuesto (muy) ajustado que pica un poco de allí y un poco de allá para rehacerse a clásicos del género con su trasfondo demoníaco/fantasmal. En la superficie, una historia de sabor añejo y que le puede sonar a cualquiera: la protagonista, una Sara Jiménez que este año hemos visto también en la comedia Mala persona, vuelve al lugar de los hechos para intentar sacar algo en claro de lo que le ha pasado a su familia.
En Cine con Ñ lo repetimos a menudo: qué difícil es hacer una película y que se sostenga a ojos del espectador. Más si está hecha con muy poco dinero. Esa realidad, que a veces se pone sobre la mesa con comprensión y otras para no decir cosas mucho peores, se nota otra vez en Tu sangre, un largometraje que, pese a su esforzado intento de darle empaque a sus secuencias de terror, es tan flojo en todo lo demás —sobre todo en un guión desopilante—que no hay forma de rescatarla críticamente del abismo de las películas invisibles a la que está condenada.
Terror con ganas

Empecemos por lo que sí se puede poner en buena luz o, por lo menos, valorar en su intencionalidad y pericia cinematográfica: las secuencias de terror. Desde el primer momento, Guillermo Barreira mete todo tipo de escenas de miedo, preocupándose porque sean variadas para ofrecer, casi continuamente, un impacto visual al espectador. Ese sentido del espectáculo por el espectáculo, casi como si fuera una de fantaterror de los 70, demuestra amor por el género. Aunque luego se queden totalmente desdibujadas, hay ganas de asustar y se nota.
De hecho, viendo el resto, parece evidente que la mecánica del terror y su in crescendo a lo largo de la película es prácticamente lo único que le interesa al director a nivel de planificación, estructura de planos y hasta de interpretación. Teniendo en cuenta el presupuesto tan pequeño que han tenido, la película tiene un importante muestrario de efectos visuales, muy artesanales, que Barreira se esfuerza en usar y maquillar lo suficiente para que no queden muy mal. Ese esfuerzo, junto al de Sara Jiménez, un talento si bien dirigido, es lo mejor del filme.
Tu sangre, tu seriedad

Dicho esto, todo este esfuerzo por el terror se viene abajo con todo lo demás. Tu sangre es otro ejemplo de cómo el cine ‘low-cost’ español tiene demasiadas ganas de que lo tomen en serio («¡ey, estamos haciendo CINE!») y, al mismo tiempo, se toma cualquier decisión de guión o narrativa como una mera excusa para llevar hacia delante las secuencias.
Es decir, Tu sangre tiene lo peor de la mezcla de cine muy profesional y cine muy amateur: intensidad y seriedad máxima de interpretaciones, imagen y sonido y una colección vergonzosa de soluciones narrativas vergonzosas, puntos de vista cambiados a conveniencia, diálogos terribles y un largo etc. Sin ningún tipo de credibilidad dramática, uno esperaría que se salvara por la vertiente más juguetona, pero no hay ningún tipo de sentido del humor ni autoconsciencia.
Al final, las secuencias de terror, pese a su intención, se quedan en una colección vaga de distintos elementos entre lo fantasmagórico, lo religioso/demoníaco y demás cosas que puedas imaginar que dan miedo, sin concretar mucho en nada. Todo suena a una ocurrencia detrás de otra para que más o menos esto sea un largometraje único y no distintos cortos de un minuto pegados, que es lo que acaba pareciendo.

Arturo Tena