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Cine clásico

La huella del ‘true crime’: las adaptaciones de crímenes reales que marcaron la historia de España

Las adaptaciones sobre crímenes reales más completa y estremecedora del audiovisual español, en una colección especial de FlixOlé
La huella del 'true crime': las adaptaciones de crímenes reales que marcaron la historia de España 1

En 1978 un documental irrumpía en los cines español y escandalizaba a un público que no podía aparte los ojos de él.El asesino de Pedralbes contaba un crimen muy reciente, la muerte a puñaladas de un matrimonio de la alta burguesía catalana en su residencia de lujo en el elitista barrio barcelonés, a manos de su guarda y chófer, José Luis Cerveto, un hombre con antecedentes por pederastia. Solo que lo hacía por boca del mismo Cerveto, entrevistado en prisión y que describía con precisión tanto el crimen como su planificación.

El asesino de Pedralbes fue la tercera película de Gonzalo Herralde y un título clave de la Transición. Su paso por cines, tras el impacto inicial, resultó poco menos que testimonial, pero acabó convertida en un filme de culto habitual en sus reposiciones en televisión u objeto de deseo en streaming o formato físico. El retrato de Cerveto, la dramatización de su vida anterior al crimen y las circunstancias del mismo, sirvieron también como retrato de un país en constante cambio pero que venía de un tiempo de enorme desigualdad y atraso social. 

Actualmente, El asesino de Pedralbes es una de las 10 películas más vistas en FlixOlé, la plataforma del cine español, que recoge en su colección true crime las películas de ficción basadas en los crímenes reales. 

Y es que el true crime, el célebre “basado en hechos reales”, no es un formato de invento reciente, sino con una larga tradición en el audiovisual español. Las plataformas internacionales están fundiendo los casos más recientes con miniseries documentales o adaptaciones ficcionadas, como Lucía en la telaraña, en RTVE Play; la exitosa El cuerpo en llamas, en Netflix (pronto estrenará El caso Asunta), o la antología Una historia de crímenes, en Prime Video, dan una idea de la variedad y la vigencia del formato que en España hemos codificado siempre bajo la llamada “crónica negra”. 

Si nos retrotraemos en el tiempo, varios grandes directores se rehicieron en esos casos de asesinato y sangre que protagonizaban las páginas de sucesos de los periódicos. En la colección de FlixOlé podemos encontrar películas de los mismísimos Edgar Neville, Fernando Fernán Gómez, Pilar Miró, Carlos Saura o Antonio Giménez-Rico como representantes del true crime español antes de que el true crime siquiera existiera como concepto.

Neville y Fernán Gómez, dos de los grandes cronistas de la sociedad de su época en general y Madrid en particular, no podían dejar de tratar los crímenes reales. En el caso del primero se trata de El crimen de la calle de Bordadores, estrenada en 1946 y dramatización de un caso de asesinato del siglo anterior, una dama de la alta sociedad de la capital. En el del segundo, de El extraño viaje (1964), dramatización.

Saura y Giménez-Rico, por su lado, se marcharían al rural extremeño. El segundo llegó a estrenar en el Festival de Berlín Jarrapellejos (1987), protagonizada por Antonio Ferrandis como un violento y desalmado cacique de pueblo a través del cuál se ficcionan varios casos reales de violencia, en una exploración de las contradicciones del carácter humano. Saura, por su parte, pondría en imágenes el conocido ‘crimen de Puerto Hurraco’ en El 7º día (2004), una de sus películas más violentas y descarnadas y con un reparto espectacular con Juan Diego, José Luis Gómez y Victoria Abril. Eso, sin contar su adaptación flamenca de Bodas de Sangre (1981), ya que la obra original de Lorca ficcionaba el conocido como ‘crimen de Níjar’, que conmocionó a la España de los años 20.

La de Pilar Miró no hace falta ni comentarla, ya saben cuál es. El crimen de Cuenca tenía previsto su estreno en 1979 pero no pudo verse en cines hasta 1981, a pesar de que narraba hechos sucedidos en 1910. Las autoridades de la época, incluido el Ministerio de Cultura del momento, creyeron que la representación que se hacía del comportamiento de la Guardia Civil en el llamado ‘caso Grimaldos’ —en el que se condenó a dos inocentes tras hacerlos confesar bajo tortura— no era el más correcto y la adaptación de Miró del libro del mismo título de Lola Salvador, que también firmaba el guión, fue la última película secuestrada (por el momento, y esperemos que para siempre) de la historia de España.

Antes del auge de las plataformas estuvo también en televisión La huella del crimen (1985-1991), célebre serie de TVE producida, y dirigida también en la mayoría de sus episodios, por el mítico productor Pedro Costa, un asiduo de la traslación a la ficción de hechos reales. En temporadas antológicas de seis episodios, la serie dramatizaba crímenes reales, tanto de actualidad como históricos, contando con intérpretes y cineastas de primeras nivel para el momento. 

De su primera entrega, en 1985, aún se recuerda el episodio dedicado a El crimen del capitán Sánchez, un oscuro caso de prostitución e incesto de principios del siglo XX en Madrid que acabó con un capitán del Ejército asesinando a un pretendiente de su hija. Dirigido por el mismísimo Vicente Aranda (que también es responsable de Amantes (1991), otro hito del género), con Fernando Guillén en el papel protagonista, una emergente Victoria Abril en el de la hija y con uno de sus primeros papeles para Maribel Verdú, la sordidez de los hechos, la descripción de la sociedad española del 1913 y las interpretaciones del elenco son historia de la televisión en España.

La serie tendría dos temporadas de seis episodios, la del 85 y otra en 1991, y una final, de solo tres, emitida entre 2009 y 2010, todas con Costa tras la cámara. El histórico productor fue un amante del true crime toda su carrera, ya que de sus siete largos como director, hasta tres adaptan crímenes reales (y están en la colección de FlixOlé): El caso Almería (1983), sobre la escandalosa muerte de tres jóvenes cántabros a manos de la Guardia Civil al ser confundidos con etarras, que había sucedido en 1981; Redondela (1986), sobre el ‘caso Reace’, un escándalo de corrupción y robo en pleno Franquismo; Una casa en las afueras (1995), que combina hechos de varios casos reales de violencia machista de la época y fue una de las primeras películas en denunciarlos abiertamente, y El crimen del cine Oriente (1996), sobre un conocido caso de asesinato con descuartizamiento de los años 50.

Para más inri, en 2008 Costa codirigió junto a Fernando Cámara, su socio habitual en La huella del crimen, El caso Wanninkhof, una miniserie de dos episodios emitida por La 1 de TVE y protagonizada por Luisa Martín, que dramatizaba el famoso asesinato y la falsa condena a Dolores Vázquez. Fue la primera vez que se llevaron los hechos al audiovisual y en la que se apuntó directamente a la responsabilidad del juicio paralelo organizado por la prensa, mucho antes de los documentales de Netflix o HBO Max al respecto.

Crímenes pasionales, crímenes políticos, crímenes mediáticos… todo estos true crimes españoles sirvieron, cada uno a su manera, para explicar la sociedad en la que se cometieron. Bien por sus motivaciones o por la forma en que fueron juzgados. Una pequeña historia de España en pantalla, desde lo más cotidiano y sórdido al mismo tiempo, que además nos sirve para analizar la manera en la que diferentes autores vieron lo peor y lo mejor que el ser humano es capaz de cometer.

Puedes ver todas las películas del true crime español en la colección de FlixOlé.

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).