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El director de fotografía Tomàs Pladevall, Gaudí de Honor 2022

Activista contra la censura en los 60, colaborador de Bigas Luna, Ventura Pons o Josep María Forn, es el primer especialista de su ramo en recibir el premio de honor de la academia catalana

Tomàs Pladevall

La Academia de Cine Catalán ha decidido otorgar el Premio Gaudí de Honor – Miquel Porter a Tomàs Pladevall, Miembro de Honor y fundador de la propia Academia, director de Fotografía para realizadores como Bigas Luna, Ventura Pons, Rosa Vergés o Josep Maria Forn e incluso director de iluminación de las ceremonias apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Es la primera vez que un técnico de su especialidad recibe el Gaudí de Honor, que se le entregará en la ceremonia del próximo domingo 6 de marzo.

Según ha comunicado la propia institución en una nota, la Junta Directiva de la Academia del Cine Catalán, formada por Judith Colell (presidenta), Carlos R. Ríos (vicepresidente), Carla Simón (secretaria), Eduard Sola (tesorero) y los vocales Alba Cros, Maria Molins, Ana Pfaff, Sílvia Quer, David Verdaguer i Àngels Masclans, ha acordado distinguir el director de fotografía Tomàs Pladevall, socio fundador y Miembro de Honor de la Academia, con el premio Gaudí de Honor-Miquel Porter 2022, máximo reconocimiento del cine catalán.

La Junta de la Academia ha decidido otorgar el galardón de honor a un director de fotografía por primera vez en la historia de los Premios Gaudí “porque creemos que ya es hora de reconocer las profesiones del cine que comparten autoría y que contribuyen de manera determinante a la creación del lenguaje cinematográfico. La dirección de fotografía es uno de los oficios que más incide en la construcción del universo único y propio de cada cineasta y en Tomàs Pladevall, artista en mayúsculas, ha sido capaz de crear un mundo propio de luz para cada uno de los directores y directoras con quienes ha trabajado, todos ellos grandes nombres de la historia del cine a nuestro país”.

90 millones de fotogramas en cámara

Responsable de la fotografía de más de 90 millones de fotogramas en cámara, tal como él mismo apunta, la carrera audiovisual de Tomàs Pladevall incluye trabajos con cineastas tan diversos como Francesc Bellmunt, Pere Portabella, Bigas Luna, Jordi Cadena, Gonzalo Herralde, José Luis Guerín, Rosa Vergés, Josep Maria Forn, Ventura Pons, Carlos Benpar o Manuel Huerga.

Además de más de unos cincuenta largometrajes, ha fotografiado unas setenta producciones para televisión (películas, capítulos de series y miniseries), más de 400 producciones cortas (cortometrajes de ficción y documentales, reportajes, video industrial y spots publicitarios) y decenas de obras de teatro, conciertos y espectáculos vive. En su currículum también destaca la dirección de iluminación de las ceremonias de inauguración y conclusión de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992.

El reconocimiento de la Academia del Cine Catalán se añade al Premio San Jorge de Cinematografía 1999, a dos Premios de la Generalitat de Cataluña al Mejor Técnico del Año (1986 y 1987) o al Prisma de Honor 2013 del AEC, la asociación española de directores de fotografía, entre otros galardones.

Hasta hoy, han sido reconocidos con el premio Gaudí de Honor-Miquel Porter Jaime Camino (2009), Josep Maria Forn (2010), Jordi Dauder (2011), Pere Portabella (2012), Montserrat Carulla (2013), Julieta Serrano (2014), Ventura Pons (2015), Rosa Maria Sardà (2016), Josep Maria Pou (2017), Mercedes Sampietro (2018), Joan Pera (2019), Francesc Betriu (2020) y Carme Elías (2021). 

Tomàs Pladevall, un hombre de cine

Tomàs Pladevall Fontanet (Sabadell, 1946) hizo estudios de Ingeniería Técnica y Diseño Industrial y es diplomado como Director de Fotografía por la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid (EOC) el 1972. Sus primeras experiencias con una cámara se remontan a su niñez, gracias a la afición de su padre. Amigo de adolescencia del cineasta Francesc Bellmunt, en 1963 crearon una productora amateur, y su primera película fue Cosas que pasan. Como Pladevall recuerda, se jugaron a cara o cruz quien firmaría como director y quien como director de fotografía.

Ya de forma profesional, y también de la mano de Bellmunt, rodó su primer largometraje, Robin Hood nunca muere (1974), y juntos trabajaron en títulos como Canet Rock (1976), entre otros. Pladevall fue el director de fotografía de referencia de varios cineastas de renombre, como Ventura Pons (El vicario de Olot, La rubia del bar), Carles Mira (Karnaval, El rey del mambo) o Pere Portabella (Pont de Varsòvia, El silencio antes de Bach).

Dos de sus trabajos más analizados, sobre todo por el tratamiento aplicado a la imagen emulando grabaciones antiguas, fueron las direcciones de fotografía de Gaudí (1989), de Manuel Huerga, con quien después colaboraría a las ceremonias de los Juegos Olímpicos de Barcelona, y de Tren de sombras (1996), dirigida por su buen amigo José Luis Guerín.

También fue director de fotografía de películas como las casi inéditas obras de José María Nunes Iconockaut (1975) y Autopista A27 (1976), además de películas como Raza, el espíritu de Franco (Gonzalo Herralde, 1977), Tatuaje (Bigas Luna, 1976), Bar-Cel-Ona (Ferran Llagostera, 1986), Sauna (Andreu Martín, 1989), Pareja de tres (Antoni Verdaguer, 1995), Tic tac (Rosa Vergés, 1997), Leo (José Luis Borau, 2000), El pianista (Mario Gas, 1997) o Subjúdice (Josep Maria Forn, 1997).

Docencia, experimentación y activismo cinematográfico

Retirado de los rodajes desde el 2012, después de su último film, El género femenino, Tomàs Pladevall ha mantenido una comprometida trayectoria como docente en varias universidades y escuelas, entre las cuales destaca la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC), donde impulsó el Máster internacional de dirección de fotografía.

Pladevall ha dedicado muchos años en el estudio y la experimentación con todos los formatos fotoquímicos y digitales, incluyendo el 3D para grandes pantallas. El año 1984 publicó el diccionario Terminología del Video (en catalán, castellano e inglés), y continúa trabajando en estudios sobre la iluminación, el encuadre, el color, la percepción visual y aspectos estilísticos y lingüísticos del oficio.

Posiblemente de su experiencia de juventud como ayudante de cabina a los Cines Imperial de Sabadell le viene el interés para la conservación y restauración de películas, ámbito en el cual ha trabajado a los archivos de la Filmoteca de Cataluña, donde también asesora desde el 2004 sobre formatos y estética de cualquier etapa de la cinematografía en apoyos fotoquímicos y digitales.

De los años a la cabina de los Imperial también le queda el conocimiento de primera mano de la censura y un fuerte activismo cinematográfico, que lo llevó ya en sesenta a organizar proyecciones clandestinas (la más mítica, la de Viridiana, de Buñuel, el 1966) y más tarde, en los 90, a impulsar y liderar la campaña ciudadana “L’imperial s’ho val”, gracias a la cual se salvó la mítica sala de cine sabadellense, una de las únicas 13 salas centenarias todavía activas en Cataluña que la Academia homenajeó el 2020.

Hoy en día Pladevall continúa organizando sus archivos profesionales, analógicos y digitales, en parte ya depositados a la Filmoteca catalana y al Museo de las Artes Escénicas de Barcelona, y acaba de ser el protagonista de un documental sobre su figura, D’ombres, dirigido y fotografiado por Joan Tisminetzky y premiado a la última edición Festival Internacional de Cine de Gijón. Se podrá ver el 25 y el 27 de febrero a la Filmoteca de Cataluña.

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