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‘Terremoto. El documental’, memoria de un flamenco salvaje

Se estrena una película dedicada a Fernando ‘Terremoto de Jerez’, el célebre cantaor de los 70 y 80. Su director explica las claves de este documental

Terremoto documental

Terremoto. El documental nace de un exilio. Álvaro Mayoral, director de la película, estaba en 2007 viviendo en el extranjero por motivos laborales. Por pura nostalgia, se puso un recopilatorio de Flamenco con Ñ en el que saltó una malagueña que cantaba Fernando ‘Terremoto de Jerez’, del cual había oído hablar pero nunca escuchado. Con dificultad, se hizo con toda la discografía del cantaor. Y, al volver a España ya en 2013, empezó a buscar documentación sobre: biografías, artículos, películas… encontrándose con que no había casi nada.

Fernando Fernández Monge, ‘Terremoto de Jerez’, fue una figura fundamental en el flamenco de los 60 y los 70, tanto en la explosión de los tablaos en el Madrid de la época como antes y después en su Jerez natal. Hijo, padre y abuelo de flamencos, empezó su carrera como bailaor para luego convertirse en uno de los cantaores más relevantes del panorama español, precedente y referente de Camarón pero también de otros, contemporáneos y amigos suyos, como Jose Menese.

«La importancia que tuvo Terremoto en el flamenco en España no estaba reflejada en ninguna parte, si acaso en recortes de prensa o en un único capítulo de la serie Rito y geografía del cante», explica Álvaro Mayoral a Cine con Ñ por teléfono en la previa del estreno este 8 de octubre de su película. «Así que decidimos hacerla nosotros. Era el momento, porque Terremoto murió hace 40 años y por desgracia queda cada vez menos gente que lo conoció en persona y pueda dar su testimonio».

Terremoto y compañía

'Terremoto. El documental', memoria de un flamenco salvaje 1

En un momento del documental Manuel Romero Pantoja, Romerito de Jerez, a punto de cumplir los 90 años y amigo de la infancia de Terremoto, evoca la grabación de Canta Jerez, disco de 1967 en el que los principales cantaores de la ciudad andaluza del momento fueron reunidos en un solo recopilatorio, considerado por algunos expertos directamente como el mejor disco de cante jondo de todos los tiempos. Y explica que mientras preparaban el equipo se repartió tío Pepe, «mucho tío Pepe», y jamón entre un grupo de hombres que se conocían desde niños. Empezaron a cantar espontáneamente, «salvaje». Y, solo entonces, se empezó a grabar.

Así, Terremoto. El documental se convierte sin querer en una pequeña historia del flamenco en el siglo XX, explicando el paso del flamenco de prestigio de los tablaos a los festivales a través de las mudanzas del propio cantaor y sirviendo de catálogo de las naves de los 60, 70 y hasta 80 con Menese, Romerito, El Sordera y otros artistas de la época paseándose por las imágenes de archivo o los testimonios. Una memoria de un flamenco salvaje, desbocado, cantado con faltas de ortografía y hoy imposible.

La voz rota y gitana de Terremoto es el hilo conductor de este documental a través de una entrevista de radio que Mayoral explica que en algunos pasajes fue necesario subtitular «porque como se expresaba mejor él era cantando, no hablando». De hecho, en un momento dado es definido como un «cantaor para cantaores», que parece haber sido su legado a posteriori. Un artista tan imprevisible que sus compañeros de gremio se quedaban entre bastidores para verlo, porque podía hacer la mayor genialidad en el día de menos público y sin que quedase registro.

Terremoto sin fin

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Fernando Terremoto queda reflejado «como un niño grande», explica el director. «Una personalidad muy fuerte, pero al mismo tiempo alguien entrañable, gracioso con un punto de genialidad. Decir que es infantil no es malo ni bueno, pero explica anécdotas como la de Romerito: él cantaba mejor cuando estaba a gusto. La gente en Jerez cuenta anécdotas como que bajaba a un bar cerca de su casa, hacia amistad con un viejo que conocía en el momento y se ponía a cantarle, pero que en cuanto llegaban más personas, se cortaba».

De momento, la familia y vecinos del protagonista han podido ver la película gracias a un pase organizado en unas jornadas de la Cátedra de Flamencología de Jerez con motivo del 40 aniversario del fallecimiento del cantaor. Mayoral explica que «fue muy emocionante porque la gente se reconocía: mira, el bar de nosequién, mira, ahí estuve yo», pero sobre todo «porque recibimos la felicitación de María Terremoto, su nieta, que no lo llegó a conocer y nos dijo que por un rato se lo habíamos hecho sentir vivo».

Ahora queda su estreno en salas y el recorrido comercial que pueda tener el documental, definiendo a un cantaor que tuvo un gran peso icónico en vida pero que los expertos creen que «murió demasiado pronto» para alcanzar la relevancia pop posterior de otros como Camarón. Pero, como dice la propia película: «Nadie muere mientras siga vivo en nuestros recuerdos».

Imágenes: Fotogramas de Terremoto. El documental – Begin Again
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