Suscríbete Iniciar sesión

CRÍTICAS

Teresa: Paula Ortiz se eleva en un duelo místico

La directora de 'La novia' hace suya la figura de Teresa de Jesús en una notable película que solo pierde cuando se pelea con la retórica
<strong>Teresa</strong>: Paula Ortiz se eleva en un duelo místico 1

La Teresa de Paula Ortiz es, claro, Teresa de Jesús. O Santa Teresa de Jesús, si seguimos los títulos nobiliarios de la Iglesia, que el equipo de la película no utiliza. El filme se acerca a la influyente mística española del siglo XVI (Blanca Portillo) en un peligroso momento de su vida personal y religiosa: su nueva Orden (O.C.D.) causa recelo entre propios y, sobre todo, extraños. ¿Quién es la mujer que se atreve a ir por libre en los tiempos de la Inquisición? Es lo que se pregunta indignado el enviado por la Iglesia (Asier Etxeandia) para frenar a esta mujer y, en su opinión, sus peligrosos planes.

El enfrentamiento dialéctico Teresa/inquisidor es el eje sobre el que se mueve esta película, herencia de la obra de teatro en la que se basa: La lengua en pedazos, de Juan Mayorga. A partir de esta conversación, en la que el inquisidor busca conocer las supuestas razones diabólicas de los preceptos de la religiosa, se va desplegando la propia biografía de Teresa de Jesús, su manera de entender la vida, su particular relación con la fe, la naturaleza y el mundo.

Como ya hizo con La novia, Paula Ortiz (Al otro lado del río y entre los árboles) mantiene su fuente original, de diálogo filosófico. En este caso, acercándose al combate dialéctico que podrían tener dos clérigos cultos de su época. Y a todo este apego riguroso por el texto, denso y muy fino, le acompaña un similar éxtasis visual que ilustra, desvela, superpone y sublima lo que hay detrás de cada sílaba recitada. Pese a un excesivo temor a que nos desconectemos de lo elevado, la película es evocadora y llega al fondo piadoso de su protagonista.

<strong>Teresa</strong>: Paula Ortiz se eleva en un duelo místico 2

Tras una introducción de personaje que, como ya han apuntado algunos, recuerda a la de Juana de Arco en La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1928) —no solo en la interpretación o el peinado de Blanca Portillo—, Ortiz se centra en la tensión ideológica y espiritual entre sus dos personajes principales. Ortiz crea un imaginario teresiano y sus distintas composiciones a través de la memoria, la ensoñación y la proyección mística de la clériga. Para evitar el temido plano-contraplano del duelo, la película va cambiando de espacios, envolviendo a los personajes en una coreografía emocional llena de altos y bajos marcados por una suntuosa sucesión de encuadres.

Si Ortiz es una (o uno, por si hay alguna duda) de las cineastas españolas que mejor traduce en imágenes ciertos códigos de la literatura o el teatro es porque entiende qué es el «lugar dramático», como diría André Bazin —sí, perdón—. Ese lugar es el marco característico y siempre presente de la escena teatral —básicamente porque solo hay uno—, y que en Teresa es una cocina a la que Ortiz regresa como punto de referencia del conflicto. Pero lo interesante también es que es capaz de desbordar ese lugar donde todo se cuece y convertirlo en decenas de lugares, lo que termina por validar tanto el discurso teatral, que ya era poco convencional, como el cinematográfico.

<strong>Teresa</strong>: Paula Ortiz se eleva en un duelo místico 3

Donde se le pueden poner algunos peros a la película es cuando cede en lo que propone. Por tramos, hay una cierta «pelea» entre imagen y retórica, como si hubiese un ansía por hacer sentir partícipe al espectador del 2023 que pueda considerarla demasiado árida. No por lo que muchos criticarán (poner en boca de Teresa discursos abiertamente feministas), sino por apoyarse en una cierta hipérbole mística a través de ciertos clichés visuales vinculados a lo espiritual. Son forzaduras que no necesita ni el texto que se está interpretando ni el propio acercamiento a la compleja figura de Teresa de Jesús.

Teresa puede ser una propuesta de la que es fácil desconectar y alejarse («Vivo sin vivir en mí»), pero que en realidad resulta muy gratificante cuando se le da oportunidad. Si hubo conexión con la adaptación del Lorca trágico y simbólico de La novia, se disfrutará también de este penetrante y cuidado acercamiento a la fundadora de las Descalzas, que justifica su nuevo rescate en forma de película como figura de resistencia y al mismo tiempo vulnerable, humana, dubitativa. Nada es incompatible, «nada te turbe». Notable película.

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, en 2018 cofunda y dirige el medio especializado Cine con Ñ.

Twitter: @artena_

APÚNTATE A LA NEWSLETTER DEL CINE ESPAÑOL

Get the latest business resources on the market delivered to you weekly.
Recibe en tu correo las últimas novedades sobre el audiovisual estatal
LA NEWSLETTER DEL CINE ESPAÑOL
Recibe en tu correo las últimas novedades del audiovisual estatal