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‘Robin Bank’ o la odisea de la coherencia antisistema

La directora Anna Giralt presenta en Málaga un documental sobre Enric Durán, el activista que estafó medio millón de euros a varios bancos para gastarlo en proyectos sociales y ahora vive en la clandestinidad

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¿Hasta dónde estamos dispuestos a cambiar nuestra vida para que otro mundo sea posible? La directora Anna Giralt se lo planteaba en mitad de las protestas que asolaban Cataluña en octubre de 2019, por la sentencia del 1O, en las que entre el activismo catalán volvieron a circular las propuestas de Enric Durán: si tiene que existir un nuevo país, que sea con una economía diferente. Ahí comenzó un camino que la ha llevado a contar en su documental Robin Bank la odisea de este particular Robin de los Bancos, que robó al sistema financiero para dárselo a los pobres y ha pagado el precio de la coherencia.

En el año 2008, en plena crisis de las hipotecas subprime que en España se tradujo en el estallido de nuestra penúltima burbuja inmobiliari, el activista Enric Durán publicó un periódico autoeditado, Crisi, en el que anunciaba que había conseguido casi medio millón de euros en préstamos de varios entidades financieras. En concreto, falsificando una nómina y a través de dos empresas fantasmas, Duran solicitó 68 créditos a 39 entidades diferentes. Un dinero que no pensaba devolver y que se gastó íntegramente en proyectos sociales.

Durán fue detenido en 2009 y su caso acabaría llegando a juicio en 2013, momento en el que decide no presentarse ante el juez y pasar a la clandestinidad. Desde entonces vive fuera de España, en paradero desconocido, con una orden de búsqueda y captura por parte de la Fiscalía y varios delitos de estafa pendientes por los que se le piden ocho años de prisión. En este tiempo no ha abandonado su actividad política, que se traduce en propuestas económicas que se articulan sobre todo a través del activismo catalán.

Anna Giralt confiesa que en su cine, hasta esta película siempre a través de cortometrajes, se había centrado hasta ahora en cuestiones sociales pero siempre «desde el punto de vista de la víctima». Tras cuatro años viviendo en Grecia en los que tuvo contacto con el activismo local, muy baqueteado en los años de los recortes y la Troika, quiso «cambiar la óptica y centrarse en historias que fuesen más propositivas». En ese momento pensaba en los mismos grupos de activistas griegos que reconectaban la luz a a familias a las que se la habían cortado o en los antidesahucios españoles, «que transgreden los límites de lo legal y lo legítimo».

En ese momento sus preocupaciones reconectaron con lo que sucedía en Cataluña en 2019, explica. «En aquél momento, quizás de forma un poco naïf, algunos nos creíamos que lo que se proponía era crear algo diferente. Ahí me propuse recuperar la figura de Enric». Para empezar, responder a preguntas como qué había sido de él después de 10 año, cómo es una persona que lleva hasta ese extremo su activismo y, dándole la vuelta a la cuestión, reflexionar ella misma y el público de Robin Bank sobre hasta dónde estarían dispuestos a llegar por ser coherentes con lo que piensan.

Robin Bank, el collage de una decepción colectiva

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Giralt se define como cineasta, investigadora y creadora de nuevos medios. Robin Bank es su ópera prima, aunque algunos de sus cortos han recibido diversos reconocimientos. Por ejemplo, 44 messages from Catalonia fue seleccionado en DMZ docs y finalista de los Grierson Awards. También ha dirigido y producido varios documentales cortos en países como Afganistán, Irán e Irak, los cuales han recibido reconocimiento en festivales internacionales.

Así, Robin Bank, el documental, se atreve a mezclar géneros y formatos repasando el «gran golpe» de Durán desde su concepción en 2007 hasta sus últimas consecuencias en la actualidad, superponiendo archivo, testimonios y animación para recrear los hechos. Aunque se obvian otras iniciativas en las que ha participado Durán -FairCoop o la Cooperativa Integral Catalana-, Giralt si quería «dejar muy establecido en la película aquella parte, la que lo llevó a la clandestinidad, porque ponía sobre la mesa cosas como el peso del sistema financiero en nuestra vida que siguen de actualidad».

La parte complicada, claro, era contactar con el propio Durán, que no puede volver a nuestro país y que mantiene su localización en secreto. «Ponerse en contacto con él es posible, pero aprendiendo todas las medidas de seguridad que él sigue», explica la cineasta. Por eso, la película se estructura a través de una voz en off que es la de la propia Giralt, explicando su experiencia vital y activista desde que empieza a hacerse las preguntas que la llevaron a rodar Robin Bank hasta que contacta finalmente con su protagonista.

Enric Durán para la directora es «una rara avis, aunque proponía cosas que eran muy arriesgadas y muy radicales, me apetecía explorar como alternativas». La narración es también la de su idealización de un héroe antisistema que desafía a los bancos cuando lee su primer manifiesto en 2008 hasta un cierto desencanto crítico actual, uno desde el cual intenta recuperar los lemas antiglobalización hace más de 20 años, cuando se anunciaban crisis como las actuales -suministros, pandemia, macrogranjas-: «otro mundo es posible».

Robin Bank, el mesías clandestino

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Cuando le preguntamos por la reacción del propio ‘Robin de los Bancos’ a la propuesta, Giralt aclara que fue siempre positiva, incluso al visionar las partes del metraje que son críticas con sus propuestas. «Enric es una persona que cree mucho en la comunicación y con la que he podido establecer una relación muy honesta», explica. «Estaba abierto a una película que reflexionase sobre su mensaje, aunque fuese de forma crítica».

Duran aparece en Robin Bank como una máquina de pensar, un tipo frenético incapaz de hacer una sola cosa a la vez, brillante y al mismo tiempo con problemas en una comunicación interpersonal en la que, aún así, acaba seduciendo a (algunos de) sus interlocutores. Giralt lo define como alguien «muy inteligente, una mente brillante para las matemáticas que igual entiende un poco menos la dimensión humana y emotiva del universo, por decirlo así».

La directora resume su película no solo como una reflexión sobre la coherencia, la desobediencia y los límites entre lo legal y lo legítimo, también como un «¿por qué no?». Es decir, «¿por qué no otro mundo es posible? ¿Por qué no traer de vuelta aquellos eslóganes antiglobalización de los 2000 en este capitalismo acelerado que es incompatible con nuestras vidas y nos lleva a un futuro cada vez más complicado? La figura de Enric Durán nos recuerda eso».

Tras pasar por el Festival Internacional de Documentales de Tesalónica y ser seleccionada para el CPH: DOX, Robin Bank, producida por Gusano Films y Indi Films, ha tenido su estreno español en el Festival a Málaga y tiene prevista su llegada a salas comerciales en octubre de este 2022.

Imágenes: Fotogramas de Robin Bank – Gusano Films

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