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Películas españolas

Ramona: La película y la vida

Una película romántica desromantizada que mantiene su encanto aunque se empeñe en el metatexto
Ramona: La película y la vida 3

Ramona (Lourdes Hernández) -o Ona, que es como le gusta que le llaman- es una treintañera sin un rumbo fijo. Vive junto a su novio Nico (Francesco Carril) en Lavapiés, en Madrid, y ahora intenta dedicarse a la interpretación. Un día tiene un encuentro matutino inesperada con un hombre (Bruno Lastra) que empieza muy bien pero acaba regular. Lo que no sabe es que esa coincidencia marcará su futuro inmediato.

Andrea Bagney debuta en cine con una película romántica desromantizada. Un drama ligero y con un toque marciano sobre una mujer inmersa en un blanco y negro vital del que parece que solo el cine pueda salvarla. El color realmente lo pone una Lourdes Hernández que se pone peluca para recordarnos que aquí no es Russian Red, casi como personificando el conflicto que la propia Ramona (ayer traductora, mañana actriz) tiene consigo misma y las decisiones que toma.

Bagney abraza el desamor y la ironía de Manhattan (Woody Allen, 1979) o Francesc Ha (Noah Baumbach, 2012) -su referencia más directa-, y le sale una película coherentemente dulce y amarga. Simpática y personal. Por eso da más pena que no remate la apuesta saliéndose de algunos marcos cinematográficos metatextuales más prefijados que adaptados a su historia. Ramona se deja llevar al final por un diálogo con el propio cine más propio de una insegura estudiante de comunicación audiovisual que de la cineasta que asoma.

Ramona y la vida

Ramona: La película y la vida 1

El título nos lo dice: Ramona vive en la personalidad y el camino de su protagonista. Gracias tanto al trabajo de guionista de Bagney como al de la interpretación de Hernández, su desarrollo como personaje va tomando forma poco a poco, establecido por los diferentes capítulos en los que está dividida la película. La progresión está tan bien planteada, iniciada y concluida dentro de cada uno de estos episodios, que el producto final podría haberse separado y presentado perfectamente como una serie.

Bagney consigue que la psicología de su protagonista respire y coja carrerilla para que resulten simpáticos e imprevisibles sus voluntos, miedos y salidas de tiesto. Aunque se puedan identificar mil referencias cinematográficas en Ramona, el filme sí que encuentra sus propios códigos de comunicación. Todo lo que en un principio suena acortonado acaba fluyendo entre conversaciones -especialmente graciosas son las que mantiene con su lacónico novio-. Ayuda el empeño de construirlas en espacios públicos, que dan una impresión tan orgánica como reinterpretada del cine madrileño indie.

Ramona y la película

Ramona: La película y la vida 2

Es por haber conseguido ese encanto tan difícil de captar, esa personalidad tan poco identificable, que molesta más que Bagney haya resuelto la película en torno a unas referencias metacinematográficas y autoconclusivas. De un filme que se proyecta hacia fuera con seguridad se pasa a un artefacto inseguro que, en el intento de reflexionar sobre la propia imagen, no sabe cómo salir de sí mismo. Como si Bagney pensara que le va ir mejor si hace una versión new age de Los ilusos (Jonás Trueba, 2013) que siguiendo el camino natural de su protagonista.

Ramona no necesitaba la mirada cómplice del espectador ni tampoco validarse a través de soluciones formales que ya habían tomado otros. Esta resolución decepcionante se puede perdonar por ser una ópera prima, a veces ansiosas por recibir una aprobación como «cine del bueno». También se puede pasar por alto porque se salva la integridad de su protagonista. Ramona es un debut interesante para Bagney, una película de amores que crece cuando establece su propios términos y no se apoya en los de los demás.

Imágenes: Ramona (Montaje de portada: Cine con Ñ)
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.