CríticasPelículas españolasPelículas españolas 2021Películas españolas en cines

Natura Bizia: El clásico documental de naturaleza

Estilo de toda la vida y momentos brillantes para este paseo por las maravillas de Euskadi y Navarra

natura-bizia-cine-con-ñ-2

La biodiversidad de Euskadi y Navarra es la absoluta protagonista de Natura Bizia, un nuevo documental de naturaleza que se podrá ver estos días en cines y que prontó también se convertirá en una serie documental para EITB. La naturalista Lexeia Larrañaga debuta en largo con esta película de buena estructura informativa y observación clásica, con muy poca innovación, pero sí con algunos impactantes momentos.

Saliendo desde las aguas del Cantábrico, Natura Bizia (Naturaleza viva) hace un recorrido variado por la flora y la fauna de los entornos naturales del País Vasco y su vecina Navarra: vemos la costa, la montaña o los bosques; y las ballenas, los halcones o los bisones que las habitan. Larrañaga busca ofrecer una visión de conjunto de todo la riqueza del entorno, adentrándose poco a poco en el interior de la tierra que ocupan estas dos comunidades.

Natura Bizia y la injusticia del documental de La 2

Natura Bizia: El clásico documental de naturaleza 1


Sus formas, sus intenciones y su estilo son las que se conocen en España como las de «los documentales de La 2». Aunque se suele hacer esta comparación para hacer de menos, no hay desprecio en la frase anterior. El formato expositivo que tenemos en la televisión pública, que viene de la tradición anglosajona, es el dominante desde hace décadas, y es así porque funciona. Lo importante es la función educativa, por lo que se prioriza al objeto de estudio, el respeto a lo observado y la pulcritud discursiva.

Natura Bizia está pensada -preparada para EITB- también en ese formato: una voz en off cuenta las maravillas y rarezas del nutrido ecosistema euskaldún, mientras la cámara nos lleva por los pocos conocidos parajes, estaciones del año y curiosos detalles que rodean la vida de los protagonistas que pueblan estos lugares. Y lo hace bien. El problema más bien es que sigue, al dedillo y sin mucha personalidad, un viejo esquema que se mantiene invariable y que aquí despierta prejuicios.

Si se pone algo de paciencia, Larrañaga y el equipo de Avis Productions acaban compensando el poco riesgo y ese aroma tradicional televisivo. Primero, con un buen sentido audiovisual que demuestran para captar lo salvaje -los colores y las texturas tienen fuerza y e intención- y, segundo, con algunos momentos emotivos y simbólicos que protagonizan los animales. En esas pequeñas y sensibles historias que han conseguido rodar de forma íntima, casi poética, se nota alguna intención extra.

Las huellas

Natura Bizia: El clásico documental de naturaleza 2

Quizá se le pueda echar en cara a Natura Bizia esa falta de ambición, pero no se puede decir que no cumpla a rajatabla con su cometido de descubrir e ilustrar. También lo hace su guión, que empieza y acaba destacando el proceso de la selección natural en la zona y también deja bien claro su mensaje, que por obvio no deja de ser importante: hay que preservar estas zonas naturales y protegerlas frente a las graves desafíos que representa el cambio climático hoy para todos estos hábitats.

Aunque habrá que ver el recorrido de la serie que está en camino, el mayor peligro para un documental como Natura Bizia, con la sobreexposición audiovisual que tenemos a diario, es que se hunda entre tanta oferta. En ese sentido, le falta ese punto de interrelación y ritmo de conjunto que sí tienen, por ejemplo, referencias de éxito como los documentales de Joaquín Gutiérrez Acha (Dehesa o, sobre todo, Cantábrico).

Sería una pena que no dejase algo más de huella: Larrañaga ofrece al final un documento de interés, bien elaborado y más que útil para hacerse una idea de las maravillas de la zona. Si se le da espacio y se pone verdadera atención a todos sus detalles, Natura Bizia tiene por dentro también algunos momentos álgidos y decididos que realmente reflejan la gran fuerza de la naturaleza. Esa que sentimos tan lejana de los dominantes ambientes urbanos pese a tenerla, como en este caso, a dos palmos de distancia.

Menú