Suscríbete Iniciar sesión

Críticas

Morir no siempre sale bien: El vivo al bollo

Una comedia negra de equívocos a la que le cuesta encontrar un acomodo entre el comentario social de clases, el desarrollo de sus personajes y un enredo más ligero
<strong>Morir no siempre sale bien</strong>: El vivo al bollo 2

Morir no siempre sale bien sigue el secuestro de un cuerpo de un hombre que acaba de morir. Dos extrabajadores del muerto, junto a su mujer y también hermana, han ideado un plan: pedir un rescate por este poderoso empresario a su familia. Cuando ya pensaban que todo había acabado, la mujer y los hijos del fallecido se verán en una situación muy comprometida por este secuestro.

Después de un par de encargos en series y del celebrado documental Mientras seas tú (Goya), Claudia Pinto Emperador vuelve a la ficción en cine. Lo hace con esta comedia negra a la valenciana, que busca un equilibrio entre darle una verdad tragicómica a sus personajes y apuntalar un comentario social a partir de la diferencia de clases entre secuestradores y secuestrados.

Con esta mezcla entre la búsqueda de un cierto realismo y una tendencia hacia el humor ligero de enredo, es difícil colocar a Morir no siempre sale bien en algún saco de la comedia cinematográfica española. Y eso seguramente sea, al mismo tiempo, su principal logro y su gran hándicap: se agradece que se tome en serio la descripción de sus personajes, pero también da la sensación de haberse quedado un poco a medias a la hora de buscar la risa en sus equívocas profanaciones.

Un muerto inesperado

©Daniel Emperador
©Daniel Emperador

Al divertido planteamiento de la película de Pinto se lo podría colocar en algún lugar entre medias entre la larga tradición de comedias negras alrededor de un muerto y los enredos del cuerpo —solo en los últimos tiempos, hemos tenido Un funeral de locos (2025) o Los Muértimer (2025)— y las de contraste de clase entre ricos y pobres —por ejemplo, La familia perfecta (2021) o Sevillanas de Brooklyn (2022)—, con el giro de tuerca actual de añadir una revancha de los de abajo frente a la avaricia e impunidad de los de arriba.

Lo agradecido de Morir no siempre sale bien es que no se acomoda en ninguna fórmula asimilable a la hora de dar forma a una comedia que acaba siendo mucho más seria de lo que se podía preveer tras desvelar el lío principal en el que se han metido las dos familias. El show se lo quedan las dos mujeres y madres de la película, interpretadas por Ana Wagener y Tamara Casellas, que le dan un empaque mucho más cercano al drama social que a la comedia de situación que se podía preveer.

Las dos protagonistas le dan personalidad a la película, en una cadena virtuosa entre la escritura de la directora y Luis Moreno, las interpretaciones de Casellas y Wagener y la propia dirección de actores de Pinto. Pese a su cierto relativismo moral para hacer avanzar la acción, es el personaje de Casellas el que acaba adueñándose de todo y dejando claro «con quién va» la película.

Morir no siempre sale bien, reír tampoco

<strong>Morir no siempre sale bien</strong>: El vivo al bollo 1
©Daniel Emperador

Pese a este tono inesperado a agradecer, no hay que olvidar que el cuerpo principal de Morir no siempre sale bien, su planteamiento inicial y su desarrollo argumental, es de comedia. Y aquí es donde se diluye todo lo bueno que aporta la dimensión dramática. La situación con el muerto va perdiendo fuerza, sobre todo por una floja ‘amenaza’ de la Policía al plan de las dos familias, con la que no se sabe muy bien qué ni cómo hacer para que encaje.

Se entiende que Pinto haya querido ir transformar un punto de partida netamente cómico, paulatinamente, en una cosa más entre grises y de matices realistas. Pero la realidad es que está atrapada dentro de una trama que la obliga a seguir dando forma a un humor de persecución y equívoco. Y ahí le cueste encontrar un sitio entre el comentario social de clases, el drama que viven sus personajes y la ligereza juguetona de su base.

Al final, para levantarlo todo, están ellas. Como hemos dicho, la película se justifica en sí misma por el arco y la interpretación de Wagener y, sobre todo, de una Tamara Casellas colosal, especialmente en su relación con su hija (Carmen Arrufat). El amor propio, la lucha por la dignidad y la humanidad de estas dos mujeres es la que rescata de entre los muertos a A morir no siempre sale bien.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.