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Filmoteca recupera los cortos con los que Montxo Armendáriz debutó en el cine

Montxo Armendáriz es el protagonista español de la programación de Filmoteca Española este septiembre, un cartel que tiene la novedad de recuperar los cortometrajes con los que el director navarro debutó en el cine y que se podrán ver por primera vez todos juntos en una sesión especial el próximo domingo 11 de septiembre en el cine Doré de Madrid. Estos filmes son un prólogo necesario de la posterior carrera del cineasta que apuntan los temas que tratará en sus primeros largometraje y las preocupaciones sociales o narrativas que desarrollará más adelante.
La institución ha programado a lo largo de este mes de septiembre la mayor parte de grandes títulos del autor, entre otros Las cartas de Alou (1990), con la que se adelantó al reflejo de la precariedad de la inmigración en nuestro país; Historias del Kronen (1995), un clásico sobre una juventud perdida y sin futuro; Secretos del corazón (1997), una de sus obras maestras intimistas ambientada en los 60, u Obaba (2005), la aclamada adaptación de la obra de Bernardo Atxaga. Ahora también Filmoteca publica los cortometrajes de forma abierta y online su canal Flores en la Sombra.
Montxo Armendáriz, joven cortometrajista

El primer trabajo de Montxo Armendáriz tras la cámara, La danza de lo gracioso/Barregarearen dantza (1979) supuso un paso hacia su vocación tras trabajar durante años como profesor de electrónica. Es un corto sencillo, propio de quien está aprendiendo, pero que denota un dominio del humor, con cierto componente trágico, a través del monólogo de un payaso ante la cámara el cual es interrumpido constantemente por el propio director del filme e incluso el productor, que además sustituyen su testimonio por reflexiones genéricas y vacías sobre el paso del tiempo.
Apenas doce minutos protagonizados por Luis Carmona, Manuel Monje, Julia Arranz y Ángel Sagües, pero con el componente de ser financiado a través de Txantreako Lankideen, una cooperativa de más de 40 personas que formó con sus familiares y vecinos del barrio. En ese momento trabaja muy pegado a la sensibilidad artística de la Asociación de Cineastas Vascos, donde recibe la influencia Fernando Larruquert y Javier Aguirresarobe, que trabajarán con él en estos primeros cortos.
La danza de lo gracioso le vale el Mikeldi de Plata y el Primer Premio del Cine Vasco en el Certamen Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao en 1979 y el Premio Especial a la Calidad de la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura y da paso a su siguiente trabajo: Ikusmena (1980). Repitieron Larruquert al montaje y Aguirresarobe en la fotografía, pero como si eso no fuese poco, la música corrió a cargo del mismísimo Alberto Iglesias.
Se trata de otra reflexión con cierta retranca sobre el proceso creativo y las percepciones acerca del arte, además de la falta de libertad, en el que durante la entrega de los premios de pintura del colegio, una niña recuerda cómo llegó a pintar el cuadro que ha presentado al concurso. Un camino en el que diversas personas de su entorno fueron influyendo, cada uno con opiniones y consejos diferentes y en ocasiones contradictorios entre sí. Fue galardonado con el Primer Premio del Cine Vasco en el Certamen Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao de 1980.
El prólogo de Tasio

La filmografía de Montxo Armendáriz arranca en largo con Tasio (1984), producida por Elías Querejeta y considerada una de sus obras maestras, pero las cuestiones que ponía sobre la mesa estarían presentes en los dos cortos que estrenó en 1981: Ikuska 11, un episodio de la serie sobre la Ribera navarra del mismo título, y Carboneros de Navarra, ambos sus primeras experiencias en el documental.
Esta última, Nafarrako Ikazkinak en euskera, se filmó en 1980 en los montes de Navarra y era un retrato coral de los últimos carboneros que elaboraban carbón vegetal artesanalmente. Armendáriz contó con un presupuesto mínimo y un equipo de apenas cuatro personas, pero realizó un trabajo minucioso tanto sobre el terreno como posteriormente en la sala de montaje. Tanto que ganó de nuevo el Gran Premio del Cine Vasco en el Festival Internacional de Cortos de Bilbao y con el Premio Especial a la Calidad de la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura.
El propio Montxo Armendáriz lo resume así en el texto con el que abre el programa de la Filmoteca: «En el año 82 pedí una excedencia en el Instituto Politécnico de Pamplona donde daba clases de Electrónica, tenía 33 años y ya había realizado algunos cortometrajes con una cooperativa que formamos varios amigos y familiares en el Club Auzotegui del barrio de la Chantrea. También había escrito un guion basado en la vida de Anastasio Ochoa, al que toda la gente de la zona conocía como ‘Tasio’. Era un furtivo, un héroe anónimo que tenía muy clara su filosofía de la vida: ‘La naturaleza te da lo suficiente para vivir sin tener que trabajar para otros; eso es un invento de los ricos'».
Cuatro piezas que dan testimonio de un compromiso vital con el cine entendido como un reflejo de la sociedad en la que se inscribe y con el componente de coherencia, que no queda tan lejos de muchos proyectos actuales, de haberse financiado colectivamente. Una experiencia cinematográfica para entender la obra de uno de nuestros directores actuales mas relevantes.

Redacción Cine con Ñ