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Modelo 77: Una honesta historia de lucha

Alberto Rodríguez no sorprende pero convence con la crónica de la unión de un grupo de presos durante la Transición

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Abrió el Festival de San Sebastián y ahora llega a los cines Modelo 77, película que viaja a 1975 para contar la historia de Manuel (Miguel Herrán), un hombre recién entrado en la cárcel La Modelo de Barcelona. Pendiente de juicio por robo, pronto el joven empieza a descubrir las terribles condiciones que se viven en la prisión sin posibilidad alguna de cambio mientras el país está viviendo muchísimos. Pero Manuel no está solo: un grupo de presos está empeñado en unirse para exigir una amnistía.

Alberto Rodríguez y el guionista Rafael Cobos culminan con esta película toda una década de cine dedicada a distintas épocas de la segunda mitad del siglo XX en España con la película que iba a empezarla -la pensaron en 2005-. Si con Grupo 7 (2012) y El hombre de las mil caras (2016) se asomaron a las grietas de los 90 y a la España que se llamaba ya moderna, en Modelo 77 se vuelve a uno de los inicios: la Transición, período clave que ya había mirado con oscuridad en La isla mínima (2014). En este caso, a exactamente los tres años convulsos tras la muerte de Franco.

Después de la ocasión perdida de El hombre de las mil caras, Alberto Rodríguez apunta más bajo y saca una buena película. Sin riesgos ni brillanteces ya de un cineasta acomodado en la élite, Modelo 77 sí es un esforzado thriller carcelario que funciona mejor cuando se aleja de grandes ínfulas históricas y se acerca al núcleo de su grupo de presos. Tiene una historia interesante y semidesconocida que contar y un motor dramático colectivo que la hace lo suficientemente humana.

Todos a la cárcel

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Si en las anteriores películas de Rodríguez el trasfondo político e histórico funcionaba de contexto o gran explicación para un thriller policial o de espías, la historia de Modelo 77 se concentra en las dinámicas y tropos del cine carcelario. La película cumple rigurosamente con todas las convenciones de películas imaginables de este tipo para adaptarlas a su gusto. En clave local se reconoce la cárcel-mundo en llamas de Celda 211 (Daniel Monzón, 2009) o los colores apagados de los 70 y el sucio aire que ya se respiraba en La isla mínima y que Alex Catalán vuelve a entender desde la fotografía.

Aunque Rodríguez no se atreve a desvestir la filtrada e impostada sordidez de la posproducción, tampoco romantiza la época ni se deja llevar por una dinámica de celebración de la cárcel. Sabe lo que quiere contar, qué clase de infierno es vivir en una prisión, concentrándose en la parte más dolorosamente física del estar preso. Tampoco se deja llevar por los modos cinematográficos del cine de época ni pretende actualizar sus imágenes. El estilo es clásico y, pese a sus ramalazos de grandilocuencia y conservadurismo, bastante sobrio. Sin demasiada acción y tampoco excesivo drama, lo que descentra algo su desarrollo.

Modelo 77 y la historia de la COPEL

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Finalmente, Rodríguez se deja de florituras y golpes de efecto y protege lo valioso de Modelo 77 : lo que ocurrió con los presos de la Modelo y su lucha por la amnistía. A diferencia de las anteriores películas del director, en las que el trasfondo político e histórico funcionaba de contexto o explicación dentro de un thriller policial o de espías de pocos personajes, aquí el motor del filme, más allá del vehiculo del personaje de Herrán, es colectivo. Aunque la salida finalmente es pesimista, la fuerza de fondo del grupo se respeta.

El camino del sindicato COPEL cuenta una historia de reivindicación de los marginados del sistema, que no se resignaron a que un país que los había encarcelado en dictadura los siguiera tratando igual en democracia. Aunque la promoción de la película se empeñe en alzar el vuelo, Alberto Rodríguez sabe que el buen resultado de la película está en mantener y respetar ese anhelo de libertad compartido, y Modelo 77 lo consigue. Sin inventar nada, pero protegiendo la humanidad del fondo que comparte toda lucha por derechos colectivos. Es suficiente para convencer.

Imágenes: Modelo 77 – Julio Vergne/Movistar Plus+

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