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Críticas

Maleficio (La regla de Osha): Un terror narcotizado

Un perezoso barniz de género no basta para sostener una película desarticulada, incapaz de unir el drama familiar con el thriller narco
Crítica de 'Maleficio (La regla de Osha)'

Maleficio (La regla de Osha) plantea la historia de dos hermanos. El mayor, Kevin (Blas Polidori), forma parte de una banda de narcos, mientras que la pequeña (Noakis Salazar) pasa sus días entre el colegio y la soledad del hogar. Mientras, una nueva profesora (Mariela Garriga) se fija en ella. Cuando Kevin se consagra en la banda en un ritual ocultista, una entidad sobrenatural empezará a acechar a su hermana.

Una mezcla de drama familiar y thriller narco, revestida de terror, es lo que propone el director Ángel González, que vuelve al género después de Compulsión (2017), su autofinanciada ópera prima. Ahora con algo más de medios, ha hecho esta película de aspiración internacional que, sin embargo, no ha tenido paso por festivales —algo que sí tuvo Compulsión—.

<strong>Maleficio (La regla de Osha)</strong>: Un terror narcotizado 1

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Maleficio (La regla de Osha) es una de estas producciones de género con ambición de acercarse al público hispanohablante global. Por ahora, muy pocas películas de este tipo han conseguido que la operación salga bien (quizá, desde una perspectiva de autor, El llanto (2024) es la que más fuerte lo ha intentado), perdidas entre la deslocalización y un terror de batiburrillo y piloto automático. Esta película no es una excepción.

Las reglas del terror

<strong>Maleficio (La regla de Osha)</strong>: Un terror narcotizado 2

Por encima de todo, Maleficio (La regla de Osha) tiene graves problemas a la hora de articularse y ensamblar a sus distintos personajes y tramas. Y no estamos ante un argumento que implique mucha complicación. Ya sea por un problema de base de guión o una escabechina en fase de montaje, la película se mueve a trompicones, intercalando y, por tanto, descolgando secuencias con distintos tonos y sin un propósito más allá de que el espectador entienda qué está pasando.

Así, la película hace algo que se viene repitiendo en el cine español etiquetado de género: no tomarse en serio la construcción del terror. Ya no es solo que el argumento sea muy difícil de comprar y caiga en todos y cada uno de los tópicos del género (la dinámica de los hermanos, la incredulidad ante el espíritu maligno, etc…), es que casi todas las secuencias (menos quizá al final, donde sí hay algo más de brío) son de una pereza tal a nivel de puesta en escena, tipos de plano y golpes de efecto que es muy difícil de levantar el asunto. No hay ni sentido del humor o espectáculo que lo salve.

Todo esto es especialmente problemático para las secuencias de la hermana menor, a la que le tocan casi todas las escenas de terror y acaba en un bucle muy cansino —que desbarata, de paso, el potencial de la relación entre los hermanos—. Pero donde se nota más la desconexión es en la profesora que encarna Mariela Garriga, que se supone que es protagonista y clave en la historia y está muy vaciada de contenido durante casi todo el metraje.

Maleficio (La regla de Osha) y el miedo al narco

<strong>Maleficio (La regla de Osha)</strong>: Un terror narcotizado 3

Lo que más dimensión tiene en pantalla es la trama thrillersca del mundo narco/pandillero. Pese a todos los estereotipos, aquí hay varias secuencias bien planificadas, interpretaciones con algo de energía (Blas Polidori es lo mejor del reparto), un interés por la creación de ambientes. Por ahí aparece el tema de cómo un joven desarraigado, con mucha responsabilidad familiar, puede acabar cayendo en ese mundo. Se nota que eso, pese a la moralina que desprende, es lo que más le interesa a Ángel González.

Pero es que Maleficio. La regla de Osha se empeña en ser otra cosa. Al final, todo lo que pasa en el argumento narco/pandillero acaba en un embudo de in crescendo terrorífico que tiene que terminar haciendo piruetas y saltos mortales para encontrar algo parecido a un final. Una película fallida, que desaprovecha lo que se nota que sí quería explorar y, así, maltrata sus claves de un género como el terror que necesita de mucha más entrega para funcionar.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.