Críticas
Los últimos pastores: No ver las orejas al lobo

Stills de 'Los últimos pastores'. Montaje: ©Cine con Ñ
Los últimos pastores son dos hermanos asturianos, los Mier. Ya de avanzada edad, los dos pastores viven en los Picos de Europa. Aunque han vendido sus ovejas, siguen viviendo su día a día en distintas áreas de la zona, moviéndose según las estaciones. El clima cambiante y el problema del lobo marcan sus condiciones de vida y las de las personas que siguen viviendo de lo que da la tierra y los animales.
Samu Fuentes dirige su tercer largometraje, volviendo a sus orígenes documentales asturianos —Miraflores (2008)— que había dejado en Bajo la piel de lobo (2017), su película de ficción con Mario Casas. Los últimos pastores entronca con la tradición reciente del cine español de no ficción de registrar tradiciones y formas de vida en vías de desaparición, especialmente las vinculadas al mundo rural. Fuentes se acerca a ellas desde las alturas, con ese extra que tiene de remoto un paraje montañero como el de los Picos.

Arturo Tena