Críticas
Les Culpables: Porque sólo somos niñas

Stills: ©Les Culpables / Montaje ©Cine con Ñ
Partiendo de su propia experiencia personal, la directora Marta Duran, trata el tema del aborto adolescente en Les Culpables. Un documental que se articula entorno a las vivencias de seis chicas, que rememoran episodios relacionados con la interrupción del embarazo siendo adolescentes. Además del testimonio de las protagonistas, se leen todo tipo de declaraciones de mujeres de distintas edades, lugares y épocas (desde el franquismo hasta la actualidad) viendo como igualmente comparten rasgos comunes.
La opera prima de Duran es un documental muy personal, en el que ella misma hace una doble exposición: presentando su primera película, al tiempo que desnuda una parte de su intimidad. La directora se propone destigmatizar el tema del aborto mezclando realidad, recreaciones y metarrealidad. Una investigación que comienza en 2020, cuando reciben más de cincuenta testimonios de mujeres que habían abortado en España siendo adolescentes. En 2023 se hizo otro llamamiento, que concluiría con más de una cincuentena de testimonios nuevamente.
Les Culpables mezcla varias propuestas escénicas con un tema bien articulado desde el principio, que se ve beneficiado de todas ellas. Las entrevistas a las seis chicas, en una sobria sala de casting, logran una intimidad y una verdad que hacen que el espectador conecte inmediatamente. En pos de sensibilizar a la sociedad y dar visibilidad al aborto adolescente, se trata con mucha naturalidad, dando un espacio seguro a las entrevistadas donde poder expresarse sin tapujos. La variedad de testimonios y las recreaciones ayudan a que se reflexione sobre el juicio social al que están sometidas las adolescentes que abortan, analizándolo desde distintas ópticas sin huir de la incomodidad: el punto de vista de los padres, de las parejas, etc.
Un espacio seguro en Les Culpables

Una de las particularidades del documental de Marta Duran es la pluralidad de espacios en los que se desarrolla, y que cada uno tenga una razón de ser. Por una parte las entrevistas en la sala de casting, que consisten en un plano fijo centrado en una de las protagonistas sentada en un banco, relatando a cámara su experiencia. La desnudez del testimonio hace que se potencie mucho más el mensaje ya que centras toda tu atención en la persona, y hay una conexión muy poderosa. La recreación de esas chicas de las experiencias de otras mujeres, también se basan en espacios lo más esquemáticos posibles. Esto sirve para que el espectador vea que una experiencia en principio particular, se convierte fácilmente en algo universal que le puede suceder a cualquiera.
Una particularidad —que si bien en un principio puede resultar liosa, luego es un recurso muy interesante— es el uso de la «metarrealidad». La directora mezcla el detrás de cámaras con el propio documental, con el propósito de romper deliberadamente la » ficción» que ha generado. Esto, lejos de sacarte del documental, genera una ilusión de verdad todavía mayor. Es el caso de cuando cortan, y la cámara sigue a Marta que se va a mantener una conversación «espontánea» con su exnovio de cuando abortó de joven. Son herramientas que generan un simulacro de realidad, porque esa interacción si bien está planeada, puede o no estar guionizada, y eso nos intriga. Y siempre son efectivas para captar la atención del público.
El tabú del aborto adolescente

Les Culpables aborda todas las aristas del tema del aborto adolescente sin resultar repetitivo ni tirar del morbo. La variedad de los testimonios hace ver al espectador lo normal de este tipo de situaciones, no con intención de banalizarlas sino de visibilizar e informar sobre este tipo de procesos. Además, se pueden observar varios temas comunes que atraviesan las experiencias de las chicas, pese a estar en circunstancias y contextos distintos, y pueden servir como referentes para mujeres que se encuentren en situaciones similares. La culpa, el juicio social, el secretismo o el estigma son algunos de los términos que surgen repetidamente en el largometraje, y que la directora recibe con comprensión y tacto.
Como conclusión, Duran hace un excelente trabajo a la hora de transmitir esta realidad social partiendo de la comprensión y la ternura como piedras angulares del documental. El uso de diferentes formatos es un gran acierto, nos acercan a distintas perspectivas e invitan a la reflexión. De lo mejor, es que es un documental que puede conectar con un público amplio y que la directora opta por una visión positiva y esperanzadora del tema, siendo una oda a la sororidad y a la independencia femenina.
Candela Victoria Moyano