Suscríbete Iniciar sesión

Películas españolas

La paradoja de Antares: Hay vida en otros planetas

Thriller en tiempo real con toque sci-fi que funciona como un tiro por su artesanal atención por el detalle
La paradoja de Antares: Hay vida en otros planetas 3

En La paradoja de Antares nos metemos de lleno en las que pueden ser unas horas decisivas para la historia de la humanidad. Alexandra Baeza (Andrea Trepat), investigadora incansable en un observatorio espacial, descubre una señal desde la supergigante roja Antares que podría probar que hay vida intentando comunicarse allá fuera. Pero mientras intenta verificar de forma oficial estas frecuencias, la propia vida personal de Alexandra y distintos acontecimientos se interpondrán en el camino.

El profesional en efectos digitales Luis Tinoco se destapa como director con esta película (gran triunfadora de los Blogos de Oro 2023) contada en tiempo real en la que vemos cómo Alexandra lidia con lo que va ocurriendo en el observatorio. Sin salir de poco más de 10 metros cuadrados, Tinoco se las apaña con distintas técnicas para servir un thriller psicológico que completa en off el toque sci-fi universal que necesita su historia.

Para hablar bien de las películas de bajo presupuesto muchas veces se suele decir, con un toque paternalista y condescendiente, que superan sus limitaciones y aprovechan sus recursos. Bueno, en el caso de La paradoja de Antares la frase es verdad. Tinoco ha hecho una película modélica en ese sentido: se ha adaptado tan bien a sus condiciones de partida con una medida planificación que ofrece un entretenimiento de primer nivel sin olvidarse de su protagonista ni del dilema que le plantea.

La encrucijada que hay en las estrellas

La paradoja de Antares: Hay vida en otros planetas 1

La película es muy directa sobre lo que quiere hablar y la encrucijada que quiere tratar. Aunque se pueda achacar cierta obviedad o repetición de la disyuntiva, el guión se las apaña en los vericuetos del estar contándose «en directo» para que todo resulte lo suficientemente urgente y, por tanto, verosímil. ¿Tenemos que atender a lo más cercano, a las personas que nos importan de verdad, o hay que sacrificarlo todo por un bien mayor que vaya más allá de nosotros mismos como individuos?

Sí, la paradoja del título nos la han contado mil veces, pero Tinoco consigue que vuelva a enganchar la propuesta. Sobre todo porque, más allá de las formas claras del thriller en espacio cerrado, esa encrucijada apela a una de las bases del éxito centenario de la ciencia-ficción como género literario o cinematográfico: la posibilidad de que haya algo más allá ahí fuera. En un fuera de campo tan grande como el propio universo, La paradoja de Antares apela a ese espacio simbólico clásico que ha funcionado siempre como intriga y aspiración de la humanidad.

La artesanía de la ciencia

La paradoja de Antares: Hay vida en otros planetas 2

Tinoco, paradójicamente, usa pocos efectos VFX en su ópera prima como director. Pero se nota mucho que ha volcado su experiencia profesional en el sector por otros lados. Hay un efecto de artesanía cinematográfica en La paradoja de Antares: la coordinación y montaje de planos detalle y primeros planos, de compresión y descompresión de los ritmos y estímulos visuales y sonoros es notable. En general, todo lo que va recibiendo el espectador funciona, tanto desde dentro como fuera del observatorio (sobre el que se cuela también una crítica a la falta de inversión en ciencia).

En ese sentido, a ratos la película parece un thriller tecnológico de finales de los años 90, en el mejor sentido posible en el que se puede decir esto. Tinoco se ha enfrentado al reto de tener que crear una película de ordenadores, códigos y trayectorias de la misma forma que hace 20 o 30 años, con la diferencia de que antes era porque había que potenciar una tecnología que no existía y aquí porque no se la podían permitir más que en lo diegético —lo que ofrecen ordenadores y móviles de por sí—. El resultado es de un toque de «hecho a mano» encantador.

La paradoja de Antares nos descubre a un director que entiende el cine como una construcción técnica y artística que hay que ir montando pieza por pieza, en todas sus fases. Y esa concepción manual, de «mecanismo» a desentrañar, es de valorar siempre. Y más en un terreno que copan solo las grandes producciones. Una película que, asumiendo su condición de salida low cost, llega tan lejos como su protagonista se imagina que podemos llegar todos al mirar a las estrellas.

La puedes ver online en

Imágenes: La paradoja de Antares– Onirikal Studio
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.