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La situación en los CIE, denunciada en ‘La mujer ilegal’

Ramón Térmens presenta su nueva película, que explora la realidad de las personas migrantes en los centros en los que son retenidos cuando llegan a España

La situación en los CIE, denunciada en 'La mujer ilegal' 1

Con el documental Cartas mojadas aún en cartelera, el 11 de diciembre llega a los cines otra película española que trata el tema migratorio, esta vez desde la ficción. Es la catalana La mujer ilegal (La dona il·legal), coescrita y dirigida por Ramón Térmens (Catalunya über alles), un thriller en el que una extraña muerte en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) desemboca en una investigación de un abogado (Daniel Faraldo) en medio de un corrupto sistema de deportaciones.

La mujer ilegal es una película con clara voluntad de denuncia sobre la situación en los CIE en España, escrita por Térmens y el propio Faraldo a partir de casos reales. «La idea vino por un encuentro navideño de colegio y una conversación con otro padre, que resultó ser abogado de inmigración»; cuenta el director a Cine con Ñ. A partir de esta persona, director y coguionista empezaron a investigar a fondo, recoger testimonios y a inspirarse en distintos casos con la ayuda de ONGs.

La vida real en los CIE

La situación en los CIE, denunciada en 'La mujer ilegal' 2

La película recoge y selecciona varias experiencias auténticas con una trama en forma de thriller y en la que se toca explícitamente, por primera vez en la ficción española, situaciones que se viven en estos establecimientos donde se retiene cautelarmente a estas personas cuando llegan a España antes de ser deportadas. Térmens tiene claro que querían poner particularmente el foco en los CIE, señalados en numerosas ocasiones como escenarios de abusos y de vulneración de derechos. Según el director de La mujer ilegal, en estos lugares «se viven situaciones inhumanas».

A estos lugares se les adhiere una trama corrupta que vincula a los CIE con la prostitución, una de las redes preparadas para las mujeres que llegan a España sin regulizar su situación. Yolanda Sey da vida a una prostituta nigeriana implicada mientras que Isak Férriz interpreta a un subinspector de la Policía Nacional inmerso en estos negocios ilegales. Aunque el personaje de Férriz no está basado en nadie en concreto, Térmens cita un caso real con condenas para policías en Castelldefels como otra de las inspiraciones iniciales para La mujer ilegal.

El director, que también habla del libro Los CIE y la ilegalidad institucional (Raquel Gámez, Llibres del delicte, 2017) en su investigación, asegura que la pandemia ha agravado las condiciones de vida de los recién llegados en los CIE: «Ahora mismo, si una persona se contagia de coronavirus ahí dentro, la ponen en una celda sin cama y sin lavabo durante todo el día. Está castigada por estar contagiada».

Pese a que estos centros se vaciaron durante la primera ola de la epidemia, en los últimos meses se han vuelto a ocupar con migrantes. «Fue una oportunidad perdida para no reabrirlos más«, dice Térmens. «No tiene sentido que la gente se confine en casa o haya cierres perimetrales y mientra llenamos los CIE de, por ejemplo, argelinos cuando Argelia tiene cerrada la frontera. ¿Para qué encierras a personas que no vas a poder siquiera deportar? Es causar sufrimiento gratuito a seres humanos».

La toma de conciencia con La mujer ilegal

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Con una historia cada vez más oscura y peligrosa para sus protagonistas, La mujer ilegal busca provocar una respuesta por parte del público ante esta realidad migratoria. «La película va también sobre el compromiso y sobre nuestra implicación con estas noticias. ¿Qué hacemos? ¿Qué hace el Estado y qué hace Europa? ¿Cuál es el plan? ¿Qué le decimos a alguien que está escapando del ISIS y lo quieren matar por hacer teatro? ¿Lo echamos? ¿Lo dejamos hundirse en el mar?», se pregunta el director.

Según Térmens, la actitud de la sociedad ante los CIE tiene que cambiar «a un nivel profundo. Tenemos que hablar en términos de globalidad y de solidaridad». En ese sentido, el director espera que La mujer ilegal sea una piedra más hacia otro camino: «Aunque es una ficción, la idea es que la película sirva para abrir un debate, para que la gente reaccione, se posicione con las ONG y se pueda presionar al Gobierno para que esto cambie y los centros se cierren», explica Térmens.

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