Críticas
La habitación de al lado: Almodóvar sigue aquí

Fotos: ©Iglesias Mas/El Deseo. Montaje: ©Cine con Ñ
La habitación de al lado arranca en una firma de libros de Ingrid (Julianne Moore), una novelista de autoficción. Allí descubre que una vieja amiga a la que lleva tiempo sin ver, Martha (Tilda Swinton), tiene cáncer y está ingresada en el hospital. Ingrid decide ir a visitarla, lo que significará retomar una relación con una vieja amiga, lo que desempolva viejas historias de su vida mientras lidian con la enfermedad.
El primer largometraje en inglés de Pedro Almodóvar, León de Oro en Venecia, es el Almodóvar de siempre. O, por lo menos, el que hemos visto desde Julieta (2016) —seguramente, la que más tiene que ver con La habitación de al lado—, la película en largo en la que el director empezó a lidiar de frente con la vejez y la idea de la muerte, ahora convertida en voluntad.
A partir de ahí, quizá todo o casi todo —los cortometrajes tienen otra dimensión— lo que ha hecho Almodóvar ha sido su propia manera de ir aceptando que algún día no estará aquí y que nosotros tampoco. Esa verdad absoluta le ha llevado a desprenderse de lo que podía ser más accesorio en sus películas y a desplazar su cine, cada vez más cómodo en su artificiosidad y aislamiento, hacia lo que considera más importante.

Arturo Tena