1. Críticas
  2. La cima: Ascensión sin plantar bandera

La cima: Ascensión sin plantar bandera

Un drama con traumas a dos bandas que se prefieren simplemente contar que transmitir de verdad

la-cima-pelicula-ibon-cormenzana-cine-con-n

Mateo (Javier Rey) se ha propuesto llegar a la cima del Annapurna (Nepal), uno de los 14 ochomiles que hay en el mundo. Pero su misión se trunca casi antes de empezar: sufre un accidente. Lo salva Ione (Patricia López Arnaiz –Ane-), una leyenda de los ochomiles que vive en uno de los refugios a las faldas de la montaña, completamente aislada de la civilización. Mientras Mateo se recupera, ambos establecen una confianza mutua con la que Ione intentará disuadir a Mateo, sin preparación para un reto como ese, de que se lance a llevar a cabo su misión.

Escrita por Nerea Castro Andreu y dirigida por Ibon Cormenzana, La cima es un drama de superación y salud psicológica, en el que dos solitarios tienen que enfrentarse a sus fantasmas del pasado y del presente para poder saldar sus cuentas con el alpinismo. La película no rehuye las condiciones extremas y el enfrentarse a la pared helada, pero su acercamiento está más en los procesos y dificultades personales que les han llevado a estar allí.

La película cumple con lo fundamental de su producción de deporte extremo y con lo accesorio de los temas de los que quiere hablar. Con lo accesorio. Ni la montaña se explora en su verdadera dimensión ni los resortes dramáticos ni las historias personales se profundizan al nivel que pedía este duelo de personajes. Es como si la propia película fuera su protagonista masculino: quiere subir una gran montaña pero luego no tiene la capacidad para hacerlo.

Tú, yo….

La cima: Ascensión sin plantar bandera 1

La cima se plantea desde el principio a partir del dolor de sus dos personajes protagonistas, que, sin desvelar detalles, tienen formas distintas de afrontar sus demonios. El Annapurna, tanto aspiración redentora como posibilidad autodestructiva, es el medio por el que han decidido canalizarlo todo. Mateo y Ione, Ione y Mateo, se encuentran en estas circunstancias, que pasan de la distancia y el contraste absoluto a darle al otro justo lo que necesita.

Así es como el guion de Castro Andreu y la dirección de Cormenzana se esfuerzan en darle profundidad y contenido a esta historia personal a dos bandas, sacrificando cualquier lírica de los ochomiles o oda de la humanidad intentando dominar o imponerse sobre el ambiente. La montaña, captada con un notable esfuerzo de producción que Cormenzana termina de hacer bueno seleccionando cuándo y cómo hacer frente a los exteriores, es más una amenaza que un recurso a utilizar.

… y la cima sin escalar

La cima: Ascensión sin plantar bandera 2

Este enfoque, que sacrifica un diálogo real con la naturaleza, pide entonces un importante trabajo en la construcción de los personajes y las dinámicas de esta relación de compañerismo. Pero en La cima las cosas están más contadas que transmitidas: el importantísimo vínculo que se crea entre los dos protagonistas no está bien macerado ni determinado en suficientes detalles o matices. Este planteamiento de la película pedía mucho más que unos escasos 85 minutos, que además se acaban desperdiciando en algunas secuencias de introducción que son pura concesión comercial.

Pese a los esfuerzos de una gran Patricia López Arnaiz -que por secuencias sí imprime a su Ione del carácter que necesita- y de un cumplidor Javier Rey -en uno de los papeles más complicados que ha hecho nunca- por darle más capas a los personajes, se acaban moviendo en muchos menos registros de los que necesita la gran carga de emotividad que tiene el tramo final de la historia. La cima es una película por lo general cumplidora y con un enfoque loable, pero le falta más complejidad y convencimiento y menos pose para realmente llegar a la meta tan alta que se ha puesto.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú