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Películas españolas

Isósceles: Amores que matan

Un vodevil entre gente muy rica y refinada que se acuesta con quien no debe que a veces se pasa de retorcido pero lo sostiene gracias a su sentido del humor
Isósceles: Amores que matan 1

Isósceles comienza cuando Enrique, un excéntrico psicólogo, recibe en casa a Víctor, un viejo amigo del que se había alejado en los últimos tiempos. Más que ponerse al día, quiere confesarle algo impensable: mantiene relaciones con una mujer casada cuyo marido le era desconocido… hasta que descubrió que este era, precisamente, el propio Víctor. Con el propósito de aclarar las cosas entre los tres, y muy a su manera, la ha citado también a ella a la misma hora.

Un año ha tardado en llegar está película a salas desde su estreno en el anterior Festival de Málaga. Entre medias a Salva Reina le ha dado tiempo de consolidarse produciendo —presenta otro título este año, esta vez en Sección Oficial—, a Mara Guil de llevarse unos cuantos premios y a Ignacio Nacho de seguir siendo Ignacio Nacho. Para mayor lucimiento de sus colegas, Isósceles es una película con premisa y estructura de obra teatral y que se basa, en última instancia, en las interpretaciones.

Triángulo desigual

Isósceles Ignacio Nacho Salva Reina

Estructura teatral, claro, en el guion. La narración es cinematográfica, zumbona, con su toque a lo Woody Allen, bastante jeta y que se despendola en algún momento de (presunta) carga erótica o de confesión de los personajes. Los primeros planos abundan en la composición de un excéntrico cabronías por parte de Nacho y un tipo normal al que su colega y su señora están mareando con movidas muy raras en el caso de Reina (que suele ser lo que se le da mejor, el vecino del quinto con cara pero qué leches pasa aquí). Guil va por su cuenta, quizás por ser el personaje bisagra, que el guion no decide del todo si es mujer fatal, despechada o es que pasa de todo.

Insistimos con Allen porque esto podría ser uno de sus vodeviles para señores de cuello vuelto en Nueva York, entre los que encajaría perfectamente el psicólogo Enrique, un brillante y refinado mamoncete encantado de conocerse. La ambientación juega mucho a la indefinición, porque ese invierno y esas formas de relacionarse no parece precisamente del pueblo de al lado de los tres intérpretes, que se dejan sus acentos, pero al mismo tiempo hay algo puramente españolísimo en la forma de capear el temporal del personaje de Salva Reina, sobre el papel el protagonista.

A partir de ahí, la cosa está en aceptar el juego de retorcidas pruebas psicológicas y sentimentales al que somete uno de los personajes a otro… o a los otros dos e incluso a sí mismo. Si se compra que un tipo como ese exista, de principio a fin de la película, luego todo lo demás se puede comprender con cierta naturalidad. Y no es tanto lo indefinido de su supuesta sapiencia y sus gustos refinados como el nivel complicación innecesaria que añade a situaciones que se resolverían con una conversación. Y encima una bastante breve.

Lo tuyo es puro teatro

Isósceles Ignacio Nacho Salva Reina

Aún así, Isósceles aguanta el tipo en todo momento porque, por loca que sea la situación o inesperadas las confesiones cruzadas, el sentido del humor del guion, que se contagia a sus planos (siempre muy pendientes de la situación y la expresión corporal de los actores), lo sostiene todo. Como si la película nos diese un codazo, en plan, date cuenta. Métete en el universo tan particular de esta gente y ríete, porque se trata de que reflejen todo un poco torcido, para que tenga gracia.

En fin, que Isósceles gustará mucho a quienes compartan el sentido del humor de Ignacio Nacho o de Salva Reina y también a los fans de ese tipo de comedia de gente muy rica y muy culta teniendo líos entre ellos de forma poco sensata… si les apetece ver una especie de parodia que se toma muy en serio su contexto. Una película rara, lo cual es algo muy bueno y a celebrar, que te da lo bueno de esta clase de cosas en teatro, pero con una narración cinematográfica muy consciente de su función.

Imágenes: Isósceles – Yaq Distribución (Montaje de portada: Cine con Ñ).
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.