Críticas
Isla perdida: Una tragedia griega

Isla perdida sigue la llegada de una mujer, Álex (Aida Folch), a una isla griega. Le han prometido trabajo como camarera en un nuevo restaurante. Cuando llega, el dueño, Max (Matt Dillon), se muestra poco interesado en contratarla tras llegar más tarde de lo acordado, pero, por insistencia y capacidades, Álex acaba consiguiendo el trabajo. Ambos empezarán a sentirse atraídos el uno por el otro, pero parece que Max no está siendo del todo sincero sobre su pasado.
Isla perdida (Haunted heart en su título original) es un proyecto deseado desde hace mucho que Fernando Trueba (Dispararon al pianista) no ha querido dejar en un cajón, y se puede entender por qué. Suspense, thriller y drama romántico, la película es un homenaje directo a algunas de las filias cinéfilas y literarias del director, con la particularidad de que es la primera que hace alejada de la comedia y/o de la propia referencia metacinematográfica (El sueño del mono loco, La niña de tus ojos, La reina de España). Por un lado, lo que más le gusta; por el otro, algo que nunca ha hecho.

Arturo Tena